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Mi SensaCine
    Oblivion
    Críticas
    3,5
    Buena
    Oblivion

    Carreras de drones

    por Alejandro G.Calvo
    Arranca 'Oblivion' con unas imágenes en blanco y negro -leit motiv de la memoria como diáspora inconcreta y repetitiva que juega al gato y al ratón con el espectador- donde vemos a Jack (Tom Cruise), héroe imperecedero de una Tierra devastada por una guerra totalitaria contra los alienígenas, antes de que todo se hubiera ido al garete apocalíptico encontrarse con una joven (Olga Kurylenko) a los pies del Empire State Building. La realidad soñada, al fin y al cabo Jack está durmiendo, es sólo un delirio aparente al que Jack deberá dar forma a lo largo del metraje de la película, dado que lo que se presume como real -es esta una película que juega en la línea conspiranoide sobre la veracidad de las imágenes mostradas, más cerca de 'Matrix' (1999) que de 'Alphaville' (1965), se entiende- es una Tierra en ruinas habitada únicamente por dos humanos: Jack y Victoria (Andrea Riseborough), encargados de preparar el planeta para una (im)probable repoblación futura haciendo algo parecido al servicio de mantenimiento de unas sofisticadas armas de destrucción masiva, llamadas drones, encargadas de eliminar posibles restos alienígenas de la superficie terrestre.

    Vamos, un relato que se adhiere a la perfección al fetichismo del género fantástico que aúna la space opera -aunque a su realizador, Joseph Kosinski, le guste hablar de '2001: Una odisea en el espacio' (1969), lo cierto es que en la parte más action movie a quien recuerda es a la saga galáctica de George Lucas-, el relato post-apocalíptico y el minimal sci-fi presente en la soberbia 'Moon' (2009) de Duncan Jones. Si algo quedó claro en el debut en el largo de Kosinski con 'Tron Legacy' (2010) es que este es un soberbio creador de imágenes fantásticas (en alta definición) capaz de poner en escena hasta el argumento más disoluto, suerte para nosotros que 'Oblivion', exceptuando la parte dedicada a la "resistencia" encabezada por un paródico Morgan Freeman, cuente con un relato de mayor hendidura dramática que el chiripitiflautismo que existía tras la "frontera digital" de los mundos de Tron. Tampoco es que el relato aquí presente, adaptación de una novela gráfica del propio director (que yo sepa, inédita en nuestro país), se complique mucho la existencia, porque lo que aquí sirve es el poderío de las imágenes mostradas por Kosinski, un seguido de secuencias elásticas que buscan sorprender tanto por su poderío audiovisual -ojo a la banda sonora que se han marcado M83, intermezclando el festín electrónico con los scores de talante más clásico- como por sus altas dosis de imaginería de género. Si a todo ello le sumamos el divertido giro que habita en el relato a medio metraje, nos queda un divertimento de pies a cabeza que, hasta cierto punto, logrará redimir a los fans de Tom Cruise, algo castigados estos últimos años por el peñazo que significaron películas como 'Jack Reacher' (2012), 'Rock of Ages' (2012) o 'Noche y día' (2010) -salvo de la quema la saga protagonizada por Ethan Hunt porque, por el momento, no ha errado un solo tiro.


    A favor: El diseño de producción, puro espectáculo, y la banda sonora.

    En contra: Lo machacón de los flash-backs en blanco y negro.
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