La ciudad sigue viva
por Sara HerediaLo que hizo de Zootrópolis una de las películas más especiales de Disney fue su universo minuciosamente diseñado. La secuencia de presentación de la ciudad —que muestra la compleja logística necesaria para albergar animales de todo tipo de especies— sigue siendo una de las mejores demostraciones de animación de los últimos años. Ahora Disney está en el punto de mira de las críticas por una estrategia demasiado volcada en sus grandes IP: Frozen, Vaiana y los ‘remakes’ de acción real, que muchos consideran poco originales. Esa capacidad para innovar se cuestiona cada vez más y, aunque Zootrópolis 2 no es precisamente una excepción, sí destaca como una secuela que, al menos, tiene algo que decir.
Los directores Byron Howard y Jared Bush siguen explorando el vasto mundo de la ciudad que conocimos en 2016, respondiendo a la curiosidad que despertó la primera entrega. En la secuela, los animales celebran el centenario de la fundación de Zootrópolis y de la construcción de los muros de protección que permiten la coexistencia de varios climas. Esto hizo posible que especies de todas partes del mundo llegaran a la ciudad en busca de un hogar, algo de lo que se sienten especialmente orgullosos. Esta es la semilla sobre la que se desarrolla el resto de la película: a pesar de las diferencias superficiales entre los habitantes de Zootrópolis, todos somos iguales.
La película lo subraya con cada nueva adición que hace al universo, especialmente con Marsh Market, el Mercado del Pantano, donde habitan los anfibios y los reptiles -que no son bienvenidos en el resto de la ciudad- se esconden. Howard y Bush recuperan esa magia de Disney al hacer una metáfora de la vida real y condenar el racismo desde un lenguaje infantil. Gran trabajo el que ha hecho el guion -escrito en solitario por Bush- para poder transmitir valores sin caer en el paternalismo.
Zootrópolis 2 es una divertídisima comedia policiaca que utiliza varios tropos de este tipo de cine sin salir del estilo infantil. Ahí aparece el ambiente oscuro y peligroso, las persecuciones, las pistas que dan un giro a la trama, la corrupción... En este sentido, sigue un poco la línea de Los tipos malos, que precisamente estrenó su segunda entrega el pasado mes de julio. Qué bien le sienta a la animación salir de los ya manidos cuentos de hadas y explorar otros géneros para llevarlos a todos los públicos.
Lo que le diferencia de otras propuestas es la bonita dinámica entre Judy y Nick, los dos amigos protagonistas. En esta segunda parte, destacan como una de las parejas más tiernas y auténticas de la gran pantalla. Es todo un placer ver cómo se desarrolla una amistad sin traiciones ni toxicidades, solo el puro respeto y la preocupación real de que tu compañero esté bien.
Zootrópolis 2 es igual de divertida y fresca que la primera entrega y mantiene ese humor tan característico que se ganó a la crítica hace casi diez años y que la han convertido en una de las favoritas de adultos y niños.