LA PELICULA QUE TODO EL MUNDO QUERÍA VER, PERO NADIE SE ESPERABA
Realmente me parece una muy buena película. He leído muchas críticas, en particular, hacia la falta de continuidad con respecto a la primera entrega, que no sigue el guion establecido que tan bien había funcionado, sino que rompe con todo ello. Y para mí eso es una de las muchas cosas que da valor a la secuela. Tenían una fórmula que funcionaba muy bien, pero han querido arriesgar y traernos esta película, una apuesta arriesgada que a mí me ha encantado.
Que la película tenga forma de musical, pero que a la vez no intente serlo, creo que es otra de las cosas que le da valor a la cinta, ya que tiene lo atractivo de un musical, pero se ahorran la parte forzada donde de repente todos los personajes secundarios, guardias y presos de arkhan empiezan a cantar y bailar rompiendo toda coherencia y continuidad de la película. Este aspecto me ha gustado mucho, es algo que funciona muy bien, representar de esta manera los pensamientos intrusivos de Arthur Fleck. Ya en la primera entrega veíamos como Arthur bailaba para expresarse y liberarse, pero no veíamos lo que pasaba por su cabeza en esos momentos, en esta segunda parte lo vemos, vemos el interior de su cabeza.
Si la película no está funcionando entre el público, es porque los que hemos ido a verla nos esperábamos una continuación de la primera, Arthur escapa de Arkhan, y vuelve sembrar el caos en Gotan con su locura, pero no ha sido ha sido así. Nos han traído un thriller sobre la salud mental y la moralidad de los actos del Joker, una lucha interna entre Arthur Fleck y el Joker, tal y como nos enseñan desde un inicio en el corto de animación que hay al principio de la cinta.
El final, aunque controvertido, pone un punto y aparte a historia del Joker pero una punto y final a la historia de Arthur Fleck, un hombre atormentado que al final de su vida solo quería escapar de esa oscura parte que todos veían en él.