Dogville
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lucía fernandez
lucía fernandez

19 críticas Sigue sus publicaciones

4,5
Publicada el 7 de abril de 2025
Es maravillosomente extraña compleja y algo que merece verse 30 veces seguidas para captar cada uno de los detalles
Elvis Del Valle
Elvis Del Valle

250 usuarios 754 críticas Sigue sus publicaciones

4,0
Publicada el 16 de mayo de 2026
Luego de finalizar la trilogía Golden Heart, Lars Von Trier dio comienzo a su tercera trilogía iniciando con algo demasiado inusual para los estándares del cine de la década de los 2000. Esta vez Lars decidió experimentar con algo que tiene un aspecto bastante sencillo a pesar del presupuesto invertido. Dogville es uno de los casos más extraños del mundo del cine porque su metodología es muy diferente al de otras películas. Incluso es bastante diferente a otras películas que Lars ha realizado antes y después.

Lo que caracteriza a Dogville es que por más que se sitúa en la era de la Depresión, no utiliza escenarios reales como cualquier otra película. Aquí la historia es contada en modo de una obra de teatro. Todo aquí se maneja de forma minimalista y los escenarios solo consisten en un parte de muebles u objetos tratando de emular que todo transcurre en un pueblo. No hay casa y tampoco muros. Solo esquemas y bocetos en el suelo hechos con tiza para guiar a los actores. Muchos de ellos actúan como si estuvieran interactuando con algo que realmente no está ahí como hacer de cuenta que están abriendo una puerta. Los personajes actúan también como si estuvieran en situaciones íntimas adentro de un hogar, pero todo es visible al no haber casas en los escenarios. Eso puede generar extrañeza y hasta un cierto grado de incomodidad en las escenas de Grace siendo sometida a violencia sexual mientras todos alrededor actúan como si no si hubiera nada frente a sus ojos. Los actores fingen que hay intimidad y es claro que la intención es ver la intimidad de los personajes en todo lo que ocurre al rededor como si las paredes fueran invisibles para el espectador. La película recurre a un método que se basa bastante en el arte del teatro. Aunque esto hace que la película sea diferente a muchas otras y se sienta como algo único u original, no hay que olvidar que el teatro fue un antecedente del mundo del cine. El arte del teatro siempre ha estado presente en el mundo del cine y fue uno de sus pilares fundamentales. Muchas películas realizadas a inicios del siglo XX y partiendo hasta los años 50 han utilizado una estética teatral en las escenografías. Es mucho más evidente en las películas más clásicas donde los escenarios se sentían más teatrales y no tan cinematográficos. La evolución de la escenografía y la tecnología las que hicieron que se pasara a usar escenarios más reales para dar credibilidad a las historias que se cuentan. El tono dramático y el arte de la actuación son el legado que el mundo del teatro dejaron en el cine y se siguió manteniendo. Solo algunas películas siguieron recurrieron al tono teatral y Dogville es una de ellas. Esta película retoma ese método de usar el teatro como medio para contar una historia frente a la cámara. La diferencia es que deja de lado una producción más amplia y solo mantiene algunos decorados. Hay uso de efectos digitales, pero son pocos. La idea de que todo aquí es una obra de teatro es bastante explícita y no ocultan tampoco el hecho de que todo ocurre en un cuarto cerrado con iluminación controlada. Hay un momento donde se nota la estructura de la pared con luces.

Ese aspecto teatral hace que sea una película que quizás algunos no se la vayan a tomar en serio y es seguro que tampoco puede ser del agrado de cualquiera. Más teniendo en cuenta su larga duración y es evidente que la intención es que esto sea una obra de teatro en su totalidad. Pero lo cierto es que la historia que cuenta está bien desarrollada y es lo que mantiene la película. Solo es cuestión de usar la imaginación y seguir la corriente del elenco. Esta es una película donde hay que recurrir a la imaginación y dejarse llevar por ella para ver más allá de lo que parece ser solo algo absurdo. El elenco ayuda bastante a guiar la historia y sus actuaciones son lo bastante buenas para así creer que realmente están contando una historia. La narración de John Hurt también ayuda bastante como guía de lo que se está contando. Otro pilar fundamental aparte de la historia y las actuaciones es que la película tiene un comentario social sobre la violencia como parte de la naturaleza humana. Al principio con el prólogo, Dogville parece un pueblo lleno de gente inocente y humilde, pero la llegada de Grace a partir del capítulo uno, provoca un cambio. No pasa nada severo cuando llega y todo marcha bien. Nada más Grace es puesta a prueba para demostrar que es una buena persona y así ganarse la confianza del pueblo. Tom Edison es el único que tiene confianza en ella y al ser alguien que quiere liderar el pueblo, busca dar el mejor ejemplo posible para demostrar que puede ser un buen líder. Grace es tratada como parte de la comunidad al pasar la prueba y surge un romance con Tom. Lo que cambia a Dogville y sus habitantes son las sospechas por las que ella estuvo huyendo. Se entiende que sus primeros perseguidores son la mafia, pero la aparición de las autoridades policiales ya provocan sospechas. Los habitantes de Dogville no serían de por sí malas personas, pero la preocupación y el miedo los impulsa a desconfiar de Grace y tratarla con más hostilidad. Ya es a partir del sexto capítulo donde Dogville se pone hostil empezando con Jason, el hijo de Vera, portándose mal apropósito para recibir una nalgada y dejar a Grace como una mala niñera. No solo Vera, sino que otras mujeres del pueblo ya se ponen más hostiles con ella. Lo peor es cuando algunos hombres aprovechan la vulnerabilidad de Grace para someterla sus deseos carnales. El ciego Jack que fingía ver hasta ser expuesto aprovecha la amistad que gano con Grace para ir manifestando sus deseos. Chuck no duda en recurrir a la fuerza al tener a Grace a su merced sin posibilidad de que ella pueda escapar para no ser atrapada por las autoridades. Su intento de escape en el capítulo siete empeora la situación y es inevitable sentir lástima por Grace. Cuando ella le dice a la cara de los habitantes la injusticia que está sufriendo, ellos niegan todo actuando como si no hubiesen hecho nada malo y dejando a Grace como la única culpable. A lo largo de la historia solo Tom hace lo posible para protegerla hasta que ella le hace darse cuenta de que él también tiene sus defectos. Un punto débil bastante evidente en los habitantes es la hipocresía y es algo de lo que ni siquiera Tom está absuelto. Al darse cuenta de ello, él decide hacer algo cuestionable solo por temor a que esa debilidad afecte su futuro como filosofo. Tom tiene una aspiración que quiere proteger a toda costa sin importar si eso afecta a Grace. Aunque está claro que Grace es una víctima en toda la película, hay algo sobre su pasado que no se conoce hasta el capítulo final. Grace no solo estaba huyendo de la mafia, sino de un asunto familiar que no quería asumir debido a su compasión por los demás. Grace no le guarda rencor a los habitantes de Dogville porque es muy compasiva, pero su padre la tacha de arrogante por ello y es que esa compasión la ha hecho demasiado vulnerable. Con todo lo que ha sufrido, Grace al fin decide hacer algo que podría estar justificado, aunque pasa un límite extremo desde una perspectiva moral. La película deja un mensaje bastante claro y más al ver las fotografías de Jacob Holdt usadas en los créditos finales junto a la canción Young Americans. La idea es que el mal según Lars puede surgir en cualquier lado, pero más que nada podría decirse que la violencia hacia otros es algo que todos tenemos en nuestro interior puesto que los humanos son violentos por naturaleza. No es algo que se aprende, sino algo con lo que se nace. Solo basta con un empuje que sirva de detonante. En el caso de los habitantes de Dogville, fue el miedo y la desconfianza lo que los motivo a volverse hostiles. En el caso de Grace fue su sufrimiento lo que la condujo a aceptar su destino. Lo que significa es que no importa que tan inocentes intentemos ser, la naturaleza violenta ya está programada en nuestro ADN. Además, la película termina enfatizando el lado oscuro de la vida americana. Algo que muchas veces se quiso disfrazar con el sueño americano y la idealización de que América es la tierra de la libertad y las oportunidades. El continente norteamericano siempre ha tenido una imagen idealizada y Dogville es una de las pocas películas que se atrevió a decir que esa no es la realidad. Eso ha hecho quedar a Dogville como una película antiamericana, pero su intención es decir una verdad sobre lo que los humanos son realmente independientemente de la geografía. Pues la realidad es que los humanos desde el nacimiento pueden ser tan salvajes y feroces como un perro y ser tratados como tal. No es casualidad que Dogville sea el nombre del pueblo en el que transcurre la historia. Un pueblo con valores cristianos que parece civilizado e ideal, pero que esconde una naturaleza salvaje.

Dogville termina siendo un recordatorio sobre la importancia que tuvo el arte del teatro en el mundo del cine. Regresar a esa raíz y traerla a la década milenaria la hizo una película mucho más única en ese entonces. Su estilo escénico y su mensaje social la hacen una película que quizás no agrade a cualquiera, pero a la vez la hacen una obra fascinante. Llamarla una obra maestra sería demasiado, aunque eso ya queda bajo el criterio de cada quien. Pero lo cierto es que Lars Von Trier ha hecho una buena película que demuestra que el mundo del teatro no ha dejado de influenciar al mundo del cine. Es una de esas películas inusuales que merecen ser vistas por cualquier fanático devoto del cine o cualquiera que admire el cine como arte. Mi calificación final para esta película es un 8/10.
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