Upon Entry (La llegada)
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decatur555
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4,0
Publicada el 13 de septiembre de 2026
Lo que más me gustó fue la incomodidad que provoca con casi nada. No necesita persecuciones, golpes de efecto ni grandes revelaciones para ponerte nervioso. Le basta una sala fría, unos fluorescentes, dos personas cansadas después de un vuelo y unos funcionarios que empiezan preguntando cosas aparentemente normales hasta convertir cada respuesta en una trampa. Es una película pequeña, seca y muy bien medida, pero durante buena parte del metraje se siente como una pesadilla administrativa de la que nadie sabe cómo salir.

La situación es sencilla y por eso funciona tanto. Una pareja llega a Estados Unidos con la ilusión de empezar una nueva vida y, de pronto, todo queda suspendido por una entrevista fronteriza. Ese lugar, que debería ser un trámite, se convierte en un espacio de sospecha absoluta. El pasaporte, la maleta, la relación, el trabajo, el pasado, el dinero, las contradicciones mínimas: todo puede usarse contra ellos. Me pareció muy potente porque convierte algo reconocible, el miedo a que una autoridad decida sobre ti, en un thriller psicológico puro.

La película entiende muy bien el poder de la burocracia cuando deja de ser neutral. Los agentes no necesitan gritar ni comportarse como villanos evidentes. Su fuerza está precisamente en la calma, en el tono amable que de pronto se vuelve amenazante, en esa capacidad de repetir una pregunta hasta que cualquier persona parecería culpable. Hay una violencia sin golpes, una violencia hecha de papeles, preguntas, silencios, esperas y miradas. Y eso incomoda muchísimo, porque uno siente que no importa lo que digan los protagonistas: siempre puede interpretarse mal.

También me gustó que la tensión no salga solo del control institucional, sino de la pareja. Al principio parecen unidos por un proyecto común, por la ilusión de llegar a otro país y empezar de nuevo. Pero la presión empieza a abrir grietas. Lo que no se había dicho, lo que se había maquillado, lo que cada uno suponía del otro, empieza a salir en el peor lugar posible. La entrevista funciona como una autopsia emocional. No solo examinan sus documentos; examinan su confianza. Y eso es lo que hace que la película sea algo más que una denuncia sobre fronteras.

Bruna Cusí y Alberto Ammann están muy bien. Ella transmite cansancio, rabia contenida, miedo y una dignidad que se va quebrando sin volverse nunca melodramática. Él tiene una mezcla de seguridad, ansiedad y fragilidad que funciona muy bien cuando el personaje empieza a perder el control de la situación. Lo mejor es que ambos parecen personas normales, no héroes de thriller. Se equivocan, se contradicen, dudan, intentan protegerse y también proteger la relación. Esa verdad hace que la incomodidad sea mayor, porque podrían ser cualquiera.

La puesta en escena es muy inteligente. Casi todo ocurre en espacios cerrados, sin adornos, y aun así la película no se siente pobre. Al contrario, esa limitación es su fuerza. Cada corte, cada pausa, cada cambio de mirada parece calculado para apretar un poco más. La duración también ayuda: no se alarga, no se dispersa, no necesita subtramas innecesarias. Va directa al centro de la situación y exprime la angustia hasta donde puede. Tiene algo de obra de teatro, sí, pero sin perder lenguaje cinematográfico.

Me parece especialmente acertada la forma en que juega con la información. Como espectadores vamos dudando, no porque la película busque un gran misterio tramposo, sino porque el interrogatorio nos coloca en una posición incómoda. Queremos creer a los protagonistas, pero también empezamos a detectar pequeñas zonas oscuras. Y esa es la crueldad del sistema: consigue que uno mire a las personas como expedientes sospechosos. La película no solo muestra la desconfianza; nos obliga a participar en ella.

El retrato de la frontera es muy duro porque no se basa en lo espectacular, sino en la arbitrariedad. Nadie necesita hacer nada claramente ilegal para sentirse atrapado. Basta con estar en el lugar equivocado, tener el acento equivocado, la historia equivocada, el nerviosismo equivocado o una respuesta que no encaje del todo. Esa sensación de indefensión es lo que más se queda. El aeropuerto, que tantas veces aparece en el cine como lugar de tránsito o de aventura, aquí se convierte en un limbo donde la vida de una persona puede quedarse bloqueada por una sospecha.

Al final, me parece una película notable, pequeña pero de enorme precisión. No inventa el thriller de espacios cerrados, pero lo usa con inteligencia, tensión y humanidad. Me tuvo incómodo, pendiente, irritado con la situación y atento a cada mínimo cambio en la relación entre ellos. Su mayor logro es convertir un trámite fronterizo en una experiencia casi física: sudor, duda, miedo, rabia, agotamiento. Una película breve, intensa y asfixiante que demuestra que a veces el terror no está en una amenaza visible, sino en una mesa, una silla, una pregunta repetida y alguien con poder para decidir si entras o no.
Javier Climent Blasco
Javier Climent Blasco

78 críticas Sigue sus publicaciones

4,0
Publicada el 6 de mayo de 2025
Upon Entry (2023) - Juan Sebastián Vásquez, Alejandro Rojas
Una de las mejores películas españolas de este año aparece en los Goya con 3 nominaciones.
Si tengo que empezar por algún lado he de hablar de su magnífico guion, que te pone en la piel de los personajes con una tensión que provocaba que el tiempo parecieran horas.
Más no podría dejar esta reseña sin hablar de las dos grandes actuaciones protagonistas quienes están sorprendentemente bien, aunque al ser una obra con pocos personajes todos están geniales.
Creo que esto es una clara demostración de que con pocos recursos y buenos trabajadores se puede hacer una buena película.

*Escrito tras su estreno*
Nicolás Díaz Rivas
Nicolás Díaz Rivas

49 usuarios 359 críticas Sigue sus publicaciones

4,0
Publicada el 11 de abril de 2025
Sencilla y eficiente.
Bien podría ser una representación teatral.
Rojas y Vasquez tienen la destreza de no exagerar en su propuesta; cualquier persona familiarizada con los procedimientos aduaneros para ingresar a Estados Unidos reconocerá que no hay demasiada amplificación en lo que observamos.
Con economía de recursos, genera una intriga irresistible, está bien ejecutada, fomenta la reflexión y merece la pena verla. Una película imprescindible
Ilona Luna
Ilona Luna

1 críticas Sigue sus publicaciones

1,5
Publicada el 19 de enero de 2025
No se entiende nada lo que habla el protagonista en español. No podían buscará a alguien que pueda vocalizar , que es algo principal y básico en esa profesión.
FRANCISCO VILLAESCUSA CRIADO
FRANCISCO VILLAESCUSA CRIADO

821 usuarios 319 críticas Sigue sus publicaciones

3,5
Publicada el 27 de octubre de 2023
Película española del 2022 de una duración de 72 minutos, con una valoración de 6/10, con dirección y guión Alejandro Rojas y Juan Sebastián Vasquez
Diego (Alberto Amman) urbanista venezolano, y Elena (Bruna Cusí) bailarina contemporánea de Barcelona, deciden mudarse a Estados Unidos con sus visados aprobados para empezar una nueva vida, pero no saben que van a tener que sortear ante tener que poder entrar.
Alejandro y Juan Sebastián  son dos regidores venezolanos que ahora viven en Barcelona, pero que han recorrido mucho mundo. Nos cuentan y expanden sus experiencias personales como extranjeros desde un país latinoamericanos, una milimetrada película española que se acerca a la agresividad de las políticas migratorias de Estados Unidos. La viven en primera persona una pareja que, de un momento a otro y sin información, se ve encerrada en la zona de inmigración del aeropuerto de Nueva York. Ella es catalana, él como los directores, venezolano. Rojas y Vásquez recogen la dureza de los controles fronterizos en Norteamérica mientras plantan la duda o el prejuicio de qué está pasando exactamente o si ocultan algo cada una de las partes implicadas. Pero lo subversivo del texto, que se vuelve puro cine de contexto a poco que uno sea consciente del planeta en el que está viviendo, pasa por la habilidad de los directores para ser didácticos sin dejar de denunciar.
No da ningún respiro a lo largo de sus setenta y dos minutos. Porque no recurre a giros de guión cada dos por tres para mantener la tensión; ésta se construye simplemente con planos y contra planos en un espacio claustrofóbico y con los propios diálogos de los agentes de inmigración con los protagonistas, pero no dejemos atras a Laura Gómez como la avizora agente Vasquez, y ante sus acosador interrogatorio el matrimonio se nos va desnudando. Se apuesta por una narrativa especialmente minimalista que aún es más arriesgada siendo la elección de los directores para introducirse en el trabajo del largometraje.
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