Paul Thomas Anderson nos ha demostrado durante toda su trayectoria que su mirada cinematográfica esta profundamente marcada hacia el conflicto humano. En films anteriores del director los conflictos rara vez se disolvian de forma limpia, esta vez Anderson no cambia su mirada si no que la radicaliza.
Se nos presenta una narrativa espectacular y no clásica ya que se estructura como un ciclo que refuerza durante la extensa duración de la cinta los temas de la misma.
Sin duda uno de los mejores puntos de esta gran y nueva obra maestra de Paul Thomas Anderson para el siglo XXI som los personajes y la impresionante construcción de los mismos. Todos y cada uno de los personajes son personas marcadas por la repetición con el paso de los años de ahí el fantástico título de la cinta "One Battle After Another", es decir que nadie es bueno ni malo, simplemente son sujetos erosionado por sus acciones del pasado.
La puesta en escena de la cinta es otro de esos puntos positivos que la dejan con el valor que tiene, sobre todo gracias al ritmo tan insistente del film.
La trama narra la historia de Bob (Leonardo DiCaprio), un ex revolucionario enganchado a las drogas y en estado de paranoia, que vive escondido de su pasado con su hija adolescente Willa (Chase Infinity).
Tras 16 años del intento de revolución vuelve a la vida de Bob, un militar (Sean Penn) que estaba enamorado lujuriosamente de la madre de Willa, es decir otra revolucionaria que consiguió librarse de la prisión dando nombres de ex revolucionarios.
Me encantaría destacar de la películas dos cosas que para mí hacen que sea un diez de diez absoluto y la candidata a una de las mejores películas o la mejor del año.
La primera de ellas es la fotografía, la cuál me parece alucinante y de un estilo muy propio de Anderson, lo cual le añade un plus.
Y además las interpretaciones, todas podrían entrar en la gala de los Oscars perfectamente pero sin duda las que más me entusiasmaron fueron las del magnífico Leonardo DiCaprio, que ya no hay mucho que decir sobre este actor, y en especial la de Sean Penn, sin duda la mejor interpretación que he visto en cines este 2025.
One Battle After Another no explica la violencia ni la justifica, si no que la expone como un proceso continuo de desgaste, dejando al espectador sin consuelo, pero con una reflexión incómoda que persiste más allá del visionado.