Un amor
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decatur555
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3 usuarios 886 críticas Sigue sus publicaciones

3,5
Publicada el 16 de septiembre de 2026
Me interesó mucho, aunque no es una película cómoda. Venía de Tres adioses, también de Isabel Coixet, y aquí el tono es completamente distinto: menos emoción luminosa y más sequedad, deseo raro, dependencia, incomunicación y una sensación constante de estar viendo a una mujer rodeada de hombres que invaden su espacio de formas distintas.

Nat llega a ese pueblo como alguien que quiere esconderse o empezar de nuevo, pero el lugar no es refugio. La casa se cae a pedazos, el casero es desagradable, los vecinos miran, opinan o presionan, y todo tiene una aspereza que parece pegarse al cuerpo: polvo, calor, soledad, silencios incómodos y gente que no ayuda sin esperar algo a cambio.

Laia Costa está muy bien porque sostiene a Nat sin volverla fácil. No siempre entiendes sus decisiones, y eso forma parte de la película. A veces parece vulnerable, otras cabezota, otras perdida y otras deseando algo que ni ella sabe explicar. Es un personaje incómodo, no escrito para caer simpática todo el rato, sino para mostrar a alguien que no sabe muy bien cómo colocarse en el mundo.

Hovik Keuchkerian impone muchísimo como Andreas. Tiene una presencia física casi animal, especialmente en las escenas sexuales. No hay romanticismo bonito ahí, sino cuerpo, impulso, brusquedad, necesidad y una conexión intensa pero desigual. Ella empieza a leer algo más emocional; él parece estar en otro sitio, más práctico, más opaco, menos dispuesto a nombrar nada.

Esa diferencia hace que la relación resulte tan incómoda. Nat quizá se está enamorando, o al menos agarrándose a la idea de que ahí hay algo verdadero, mientras Andreas parece vivirlo desde una lógica mucho más física. Cuando ella lo ve en el coche con otra mujer, el golpe funciona porque no sabemos si él ha traicionado algo o si ella había construido una expectativa que nunca estuvo pactada.

La sospecha de que Andreas haya repetido ese patrón con otras vecinas, arreglando goteras o haciendo favores que acaban mezclándose con sexo, también da bastante mal rollo. No hace falta confirmarlo del todo. Basta con que Nat empiece a preguntárselo para que la relación pierda cualquier apariencia de excepcionalidad.

Hugo Silva me resultó muy pesado, pero creo que está buscado. Su personaje tiene ese aire de hombre que se cree sensible, interesante y artístico, pero no deja de ocupar espacio, opinar, insistir y hacerse notar. Por eso me encantó que Nat le dijera que sus vidrieras eran horribles, de las más feas que había visto. No es una gran venganza, pero sí un pinchazo perfecto a su ego.

La película muestra bien esa variedad de masculinidades incómodas. Andreas no es como el casero, claro, pero también invade a su manera. El amigo invade desde la insistencia y el postureo. El casero lo hace desde el poder y la violencia. Cuando intenta agredir sexualmente a Nat, el pueblo deja de ser solo un sitio áspero y se convierte en un espacio directamente hostil.

Lo del perro también es importante. Sieso empieza siendo casi otro problema más, un animal difícil y poco manejable, y sin embargo acaba revelándose como el vínculo más limpio. Cuando se lo llevan por morder a una niña, parece que Nat pierde lo único que podía acompañarla sin exigirle una explicación. Y cuando aparece al final y la lame, la escena tiene una ternura enorme.

Ahí entendí el título de otra forma. Su amor, al final, no es Andreas, ni el deseo, ni esa relación torcida, ni ninguno de esos hombres incapaces de ofrecerle un lugar seguro. Su amor es Sieso. No porque sea un cierre cursi, sino porque ese animal representa una compañía menos contaminada por poder, sexo, ego o expectativas.

También me gustó el detalle del Opel Kadett, esa versión pequeña del Opel Rekord que fue mi primer coche. A veces una película te engancha por una imagen emocional inesperada, y ese coche me llevó a un recuerdo propio. La escena de Nat bailando sola en mitad del campo también tiene algo de liberación rara.

No es perfecta. Entiendo a quienes ven en ella demasiada aspereza, demasiada metáfora evidente o un final discutible. A ratos Coixet subraya más de la cuenta esa idea de mundo rural hostil y deseo tóxico. Pero conmigo funcionó porque me incomodó de verdad y porque no intenta convertir el amor en algo bonito, sino en algo que puede alimentar, confundir o destruir.

También me hizo pensar en lo poco que entiendo algunas parejas. Hay relaciones donde todo parece lucha, reproche, dependencia o invasión, y desde fuera cuesta comprender por qué alguien se queda ahí. La película no responde de forma sencilla, pero muestra bien que sentir deseo o intensidad por alguien no convierte esa relación en sana.

Al final, me queda como una película áspera, extraña y bastante potente. No me emocionó como Tres adioses, pero me interesó mucho. Laia Costa está muy bien, Hovik Keuchkerian da miedo y magnetismo, y Coixet consigue que ese pueblo parezca un lugar donde todo contacto humano tiene precio. Una historia incómoda sobre deseo, soledad y búsqueda de afecto, con Sieso como el amor más verdadero de todos.
Rose
Rose

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2,0
Publicada el 8 de septiembre de 2026
Con lo que me gusta Isabel Coixet, siempre transmitiendo con tanta naturalidad el mensaje, esta vez no entendí en absoluto que quiso contar, no se consigue comprender ni entender la motivación que lleva a los personajes a hacer determinadas cosas, ni hay pistas por ningún lado para adivinarlo.
Leí que alguien notó a Laia Costa como desganada, yo creo que no había otra forma de interpretar su personaje, en un momento Nat le dice al alemán (su amante) tú no sabes nada de mi, y es que los espectadores tampoco supimos nunca nada de Nat, más allá de una autoestima muy baja y una gran soledad.
Luz rey Lago
Luz rey Lago

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1,5
Publicada el 18 de marzo de 2026
Acabo de verla en RTVE Play. No entiendo el éxito de esta directora ni termino de entender este rollo al que llaman "drama neo-rural". Laia Marul en un papel que parece desganada, con un baile final que no viene a cuento. No sé como es el libro, pero esta pelicula es un tostón. El mejor de todo el cast, el perro.
Carolpvera
Carolpvera

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5,0
Publicada el 14 de abril de 2024
Soberbia Isabel Coixet, la historia y los actores. De esas películas que te revuelven las tripas y la conciencia. Una belleza salvaje, como la vida.
Miguel Gordo
Miguel Gordo

19 usuarios 148 críticas Sigue sus publicaciones

2,0
Publicada el 19 de marzo de 2024
Vaya tela, Coixet. Vaya tela. Infumable, absurda y sin sentido. No entiendo a aquellos que dicen que es una Obra Maestra.
FRANCISCO VILLAESCUSA CRIADO
FRANCISCO VILLAESCUSA CRIADO

821 usuarios 319 críticas Sigue sus publicaciones

3,5
Publicada el 6 de marzo de 2024
Película española del 2023, de una duración de 128 minutos, con una valoración de 5/10, bajo dirección de Isabel Coixet, guión de Laura Ferrero, novela Sara Mesa, con un presupuesto de 2,3 millones.

Un metraje con una soberbia espectacular de secundarios, en la que están a la misma altura que la protagonista, pues sin ellos no se podria alcanzar la categoría de este buen trabajo. Con una doble narrativa, tan habitual en lo que se conoce como cine Neo rural, en un guión de vida de personas con apego ansioso, que les lleva a comportarse con una mezcla de ilusión y frustración constante. Hay un anhelo por ser querido, y por serlo a todas horas y de manera intensa, como si el amor recibido nunca fuera suficiente, y eso sucede porque en su infancia, el amor y la aceptación no fue incondicional.

Largometraje sobre una mujer rodeada de distintas versiones de machismos, Nat (Laia Costa), que alquila una casa destartalada rural de un pueblo en el que no conoce a nadie. Aunque empieza a odiar a su desagradable y abusador casero (Luis Bermejo); la pretenciosa amistad de su manipulador y arrogante vecino Píter (Hugo Silva); el encuentro con el "Alemán" un insensible solitario sin pudor (Hovik Keuchkerian); la familia de vecinos. domingueros de chupipandi, lo que agita el día a día de esta joven traductora en un pequeño poblacho, en la que paso a paso nos va mostrando, el inconformismo de su sensibilidad, ante su aparente envoltura introvertida.

Adaptación de la novela de Sara Mesa, ante el llamado cine ‘neorrural’, una de las tendencias en España desde estos últimos años. Pero, aunque se asoma a sus dinámicas constreñidas y silenciosamente violentas de una forma clásica, no le interesa plantear un discurso macro sobre los problemas actuales del campo en España. La Escapa, el municipio de la película y el libro, es un pueblo ficticio que podría ser cualquiera, sin una situación geográfica concreta, pues aquí lo que destaca, no es el mío que les rodea, si no el alma y el misterio, de sus personales.

Este espacio inhóspito es más bien el escenario ideal para plantear un acercamiento directo a la vida de una mujer que se tiene que enfrentar a las contradicciones de sus deseos y decisiones en esta micro sociedad. Pero Coixet no acierta ni escarba del todo en este estudio de personaje femenino, aparentemente incómodo pero finalmente más caricaturizado de lo que podría parecer en sus estudiadas formas.

El problema de la película de Coixet es que cree que hace una síntesis expositiva en imágenes de lo que plantea el libro, pero que acaba banalizando su esencia, que se atrevía a ser compleja y gris con su protagonista sin intentar plantear demasiadas satisfacciones al espectador. El filme escoge demasiadas soluciones fáciles de guión como para pasarlas por alto, especialmente en la construcción de los personajes masculinos.

Lo que hace es caricaturizar situaciones arquetípicas que puedan encajar mejor en determinados esquemas. Coixet no se atreve a exponer los grises y las ambivalencias reales de la historia de Nat, y se conforma con reducirlo a acciones contundentes y «ejemplarizantes» para el 2023. Una historia esquiva, críptica, irracional, porque los comportamientos lo son, o porque, de manera general, carecemos de formación para comprender patrones cognitivos y conductuales ampliamente descritos por la psicología, y que se pueden localizar, casi paso por paso en esta obra
richie valero
richie valero

4 usuarios 74 críticas Sigue sus publicaciones

4,5
Publicada el 26 de diciembre de 2023
UN SEXO GUTURAL, Y UN AMOR ÚNICO: EL DE SIESO

Me siento mal. Porque hasta poquito antes del estreno en cines desconocía los libros de Sara Mesa, y por lo visto, le pertenecen historias que a mi me hacen levitar. Tanto como Isabel Coixet y Laia Costa aquí, en Un amor. Ellas dos, este año se merecen demasiado. Laia costa por Un amor, El maestro que prometió el mar y Els encantats. E Isabel Coixet también por Un amor y La contadora de películas. Todas estos títulos coinciden en esas fibras que me conmueven constantemente. También me hacen experimentar nuevos sentimientos y me sacian con tal de no necesitar nada más en mi extraña existencia. Es bonito ver a este dúo, uno de mis favoritos, y en esta película respiro gracias a ellas.


Constantemente pienso en irme y desaparecer, me siento raro aquí, también muy inútil, poco valorado, y no congenio con nada ni nadie. Algo parecido le pasa a Nat, pero sobre todo por su doloroso trabajo, por eso escapa de su estresante vida para ir a La Escapa, un pueblo dónde se sabe todo al más mínimo segundo, dónde aparecen vecinos tan “majos” como Piter (Hugo Silva) o tan cabrones como el propietario de la arruinada casa (Luis Bermejo) donde Nat va a vivir. Consigue un perro, en muy mal estado, y junto a él intenta reconducir su vida durante esa temporada, pero conocerá a Andreas ‘El Alemán’. No simplemente le va a conocer, sino que va a dejar que él se meta dentro de ella sexualmente por la propuesta que le hace. Y todo esto conlleva a una Nat en busca de una superación personal y del tipo de mujer que quiere ser.

Me ocurren esas fibras increíbles y escalofriantes cuando observo y escucho cada segundo de esta, parecida a la última película de Elena Trapé, también con Laia. Y aunque Un amor no esté al pie de la letra de las hojas de Sara Mesa, solo me ocurre un desperfecto con ella que tampoco me incomoda: desearía poder conocer más a fondo a Nat y su pasado, conocer la razón de su decisión. Pero, de todas maneras, nada malo me ocurre. Todo me hubiera parecido algo más simple sin ese baile y su significado, aún siendo una historia, que es formidable, en un pueblo mórbido e inhóspito y poco desagradable para lo que busca Nat.

Un amor es de esas películas intrépidas, agrias y secas (como las mismas vidrieras de Piter), que ponen en situación un deseo y su castigo a una persona vulnerable, con estas dos sustentas interpretaciones que, una vez más, destaca la femenina, Laia, con un baile poderoso (que a muchos les crea estorbo) y lleno de manoseos personales y libertadores, y rabia y gritos que, por fin, escapan después de esa exalta agonía por lo vivido. Pero el único amor es Sieso.

-RICHIE VALERO
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