Navidad: el musical
Una nueva interpretación del nacimiento de Jesús que decide contar la historia… cantando, y sorprendentemente sale airosa del intento. La narración en clave musical no solo resulta atractiva, sino que funciona como un hilo conductor ágil y amable, capaz de enganchar incluso a quien pensaba que ya lo había visto todo sobre este episodio.
Su mayor acierto es no tomarse demasiado en serio a sí misma. Y eso, tratándose de una producción de temática bíblica, es casi un pequeño milagro. Se aleja de la solemnidad impostada y del tono grandilocuente tan habitual en este tipo de películas, sin caer tampoco en la irreverencia fácil que podría incomodar a los espectadores más creyentes. Un equilibrio delicado… y sorprendentemente bien afinado.
Las canciones, además, son mucho mejores de lo esperado, de esas que no parecen un mero relleno entre escenas, sino que aportan ritmo, humor y emoción, e incluso consiguen que uno tararee mentalmente alguna melodía después del visionado (algo que no debería subestimarse).
En definitiva, una propuesta fresca, desenfadada y honesta, que se permite sonreír sin burlarse y emocionar sin empalagar. Es realmente difícil que no te guste esta película, salvo que tengas el corazón de piedra… o seas alérgico a los musicales con vocación celestial. ✨