El asesinato de John F. Kennedy es reinterpretado desde un punto de vista conspirativo que señala a la mafia como autora intelectual del crimen. La historia plantea que Sam Giancana, un poderoso capo de Chicago, ordenó el golpe como venganza tras sentirse traicionado por Kennedy, ya que una vez en el poder, comenzó un ataque contra el crimen organizado, sin tener en cuenta la ayuda que le habían dado durante la campaña. A través de pactos secretos y tensiones entre poder y lealtad, se exploran los vínculos ocultos entre la Casa Blanca y la mafia.