Drácula
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Elvis Del Valle
Elvis Del Valle

251 usuarios 794 críticas Sigue sus publicaciones

4,0
Publicada el 12 de octubre de 2026
Hay que admitir que con la gran cantidad de películas que se han hecho sobre Drácula, el personaje ya quedo demasiado quemado al punto de seguir haciendo películas sobre él no tiene mucho caso. Pero siempre han intentado ingeniárselas para darle un nuevo giro o un enfoque distinto con tal de ofrecer algo nuevo sobre el conde. Esta vez Luc Besson quiso presentar su propia interpretación de la historia del personaje alejándose del monstruo temible que todos conocen. Su adaptación de Drácula tiene un enfoque distinto que lleva la novela de Bram Stoker por otro camino y es fácil notar que esta película tiene diferencias muy grandes con la novela. Lo más evidente es que el horror ha sido dejado en segundo plano y es que Besson no era alguien muy interesado en el género. La película mantiene elementos vinculados al horror gótico y la misma atmosfera casi en su mayoría. La propuesta de Besson era no enfocarse mucho en el horror porque su interpretación de la novela de Stoker es muy diferente a la de los demás. Para el director la historia de Drácula es una historia de romance disfrazada de historia de horror y lo que plasma en la película es esa visión que tiene de la novela. La película en parte sigue el ejemplo de la versión de Francis Ford Coppola al usar el romance y la tragedia de Drácula como puntos de partida. Aunque Coppola hizo una adaptación que supo equilibrar el romance con el horror de la novela, su versión provocó un cambio en la forma en que el personaje es percibido.

La versión de Besson comienza con un prólogo similar al de Coppola retratando el pasado de Drácula como Vlad Tepes. Lo que Coppola hizo fue algo muy significativo que ayudó a entender el pasado de Drácula y el origen que lo llevó a convertirse en monstruo. Coppola terminó estableciendo que Drácula es un personaje con un arco trágico que terminó siendo consumido por la oscuridad y más adelante sería desarrollado más a fondo en Drácula Untold. La versión de Besson sigue el mismo ejemplo al volver a contar la lucha de Vlad contra los otomanos y la perdida de su amada Elisabeta. Este prólogo es un inicio bastante prometedor debido a su estética de epopeya histórica que sirve para adentrarse en el arco del personaje. Como se ha visto en la versión de Coppola, Vlad empezó como un soldado bajo el servicio de la iglesia con fuerte amor hacia Elisabeta. Ya es sabido que la muerte de Elisabeta fue una experiencia bastante dolorosa para Vlad que lo llevó a abandonar a Dios y abrazar la oscuridad. Besson llevó la situación más lejos a retratar la maldición de Drácula como un castigo por una ofensa mucho mayor. Vlad perdió la fe al sentir que Dios se ha negado a salvar a Elisabeta de la muerte y siente su devoción a la iglesia no sirvió para nada. En la película se nota que Vlad también es en parte responsable de la muerte de Elisabeta, pero se niega a aceptar la culpa y se la echa a Dios. Vlad comete una gran ofensa no solo al rechazar a Dios, sino al asesinar al pontífice que ejercía como el mensajero de Dios en la tierra. Vlad se niega a volver entablar una relación con Dios hasta que vuelva a recuperar a su amada. Ese rechazo lo lleva a estar condenado a vagar por la tierra sin la posibilidad de morir y tener el descanso eterno. Por medio de flashbacks en la narración que Drácula le cuenta a Jonathan, se va explorando cómo fueron esos 400 años que vivió. Besson hace un aporte interesante al lore del personaje al ir explorando qué estuvo haciendo Drácula durante esos siglos. Mostrar que Drácula estuvo presente en la epidemia de la peste negra parece un buen detalle porque le da bastante peso a ese sufrimiento que siente al cómo todos mueren excepto él. El único defecto que tiene es que la peste negra es una catástrofe que ocurrió muchos años antes del nacimiento de Vlad. Otro cambio que se hizo con respeto a la novela es que Drácula no usa sus encantos para seducir a las damiselas, sino un poderoso perfume que actúa como un potente elixir mágico. Drácula lo usa para atraer a las damas con la esperanza de encontrar a la reencarnación de Elisabeta. En una serie de secuencias de estilo victoriano con estética de obra musical, se retrata a Drácula como un viajero que extendió su búsqueda desde la India hasta gran parte de Europa. Su viaje a Italia conduce a una triste revelación en la que Drácula entiende que ya no existe el amor y solo hay libertinaje. Eso lo lleva a perder la esperanza y exiliarse en su castillo conduciendo hacia el encuentro con Jonathan Harker tiempo más tarde. Pero un detalle fascinante en su viaje a Italia es que al ver a Drácula morder a varias mujeres en medio de una fiesta, ya da una idea de cuál es el origen de las tres novias que aparecen en la novela porque Drácula convierte a estas mujeres en sus exploradoras para continuar su búsqueda. Esto conduce al escenario principal de casi toda la historia, pero la película cambia la localización. En vez de situarse en Londres Inglaterra como en la novela, la película ambienta la historia en Paris Francia durante el centenario de la revolución francesa. La película pasa directamente a presentar al doctor John "Jack" Seward quien es rebautizado como Dumont y también a The Priest quien es una reinvención de Abraham Van Helsing. The Priest no es alguien ligado a la medicina como su contraparte de la novela, pero comparte las mismas características como cazador de vampiros. Esta versión encarnada por Christoph Waltz toma lo mejor de la versión de Peter Cushing y Anthony Hopkins como un cazador de vampiros clásico y la idea de estar vinculado con una organización secreta que trabaja para la iglesia claramente se basó en la versión de Hugh Jackman. Con la introducción de estos personajes, la película pasa a introducir a María como la única de las tres novias de Drácula. Pero en esta película ocupa el rol de Renfield al ser una paciente de Dumont y también ocupa el lugar de Lucy por ser amiga de Mina y haber estado comprometida con Arthur ahora rebautizado como el condecorado Henry Spencer. Esta manera de comenzar la historia de la película funciona bastante bien al adelantar estos personajes que juegan un rol más adelante. La película salta directamente a la llegada de Jonathan Harker al castillo omitiendo su interacción con los gitanos. A partir de este punto la primera mitad de la película se enfoca bastante en la estancia que pasa Jonathan en el castillo. Esto es algo que está muy bien adaptado y transmite esa sensación de horror gótico que caracteriza la novela. También sobresale bastante el maquillaje que se ha utilizado para el envejecimiento de Drácula y su apariencia respeta gran parte de su descripción en la novela. Otro cambio para mencionar sobre Drácula es que en vez de alimentarse de sangre para sobrevivir, en la película lo hace más bien para rejuvenecer. Esta idea de vincular la sangre con el rejuvenecimiento es un evidente guiño al caso de Elizabeth Bathory. La primera mitad de la película resulta estar bastante bien pese a algunas libertades creativas que se tomaron. Las novias no están presentes y solo hay unos pocos gitanos que le sirven. En esta película los secuaces principales de Drácula son gárgolas cuyo origen nunca es explicado, pero después se entiende que al parecer son almas condenadas que estuvieron forzadas a servir al conde como parte de la maldición. En teoría estas gárgolas son niños que Drácula habrá retenido en su castillo para que le sirvan y fueron perdiendo su humanidad, pero la película no da una explicación para entender por qué existen estas gárgolas. Estas criaturas actúan como elementos humorísticos que forman parte del absurdo que hay en la película. Debido a su manera graciosa de actuar y el CGI, las gárgolas parecen quitarle seriedad a la película. Pero la idea de incluir a estas criaturas contrasta con el tono de fantasía gótica que Besson quería plasmar. Mientras la primera mitad de la película está bien, en la segunda comienza a notarse más las libertades creativas y las muchas omisiones que se hicieron. La película tiene un error geográfico que es establecer una frontera entre Francia y Rumania como si fueran países vecinos, pero en realidad no lo son. Esto es algo que guion usó de excusa para omitir el viaje de Drácula en el Demeter y cambiarlo por viaje en tierra. Drácula es quien visita a las monjas en lugar de Jonathan y toda la secuencia de él seduciéndolas es bastante sublime. El resto va muy enfocado en la interacción entre Mina y Drácula replicando lo visto en la versión de Coppola. La escena del circo es bastante buena con un gran nivel de excentricidad. La película elabora bien cómo Drácula se va relacionando con Mina y cómo hace que ella recuerde su vida anterior manifestando el lama de Elisabeta. Como la película se enfoca bastante en la perspectiva de Drácula, el arco de los demás personajes es dejado de lado. En la novela Jonathan es un personaje relevante, pero en la película es reducido a un rol menor tras dejar el castillo. La película no se molesta en explicar cómo Jonathan logró regresar a París. De hecho, la película deja unas dudas en la narrativa que no son explicadas. No se explica cómo en el prólogo el soldado que le advirtió a Vlad sabía sobre la emboscada de Elisabeta. Luego se vuelve a cometer este error al no explicar cómo el gitano que advierte a Drácula sabía que lo estaban siguiendo hasta el castillo. Son dudas que la película no responde y la trama solo sigue avanzando. Al momento de rescatar a Mina, la película cambia lo que ocurre en la novela por una batalla más épica recurriendo a un ejército militar comandado por Spencer. Es un cambio controvertido que opta por someter a Drácula de nuevo a una situación de guerra similar a la de su lucha contra los otomanos. Así como la película decidió iniciar con un tono épico, quiere terminar de la misma manera. En esta ocasión a Drácula le dan una oportunidad de redimirse al darse cuenta de lo que está haciendo. Si se lo piensa, desde el inicio Drácula ha estado actuando de manera egoísta porque tenía una gloria y un amor que no deseaba perder y no fue capaz de reconocer su error que llevó a la muerte de Elisabeta. Ese deseo de reencontrarse con Elisabeta se volvió una obsesión que no ha hecho más que aumentar su sufrimiento y el de los demás. The Priest le hace ver que estas acciones solo están haciendo que Mina sea arrastrada a la misma maldición que Drácula sufre. Mina bajo el control del alma de Elisabeta desea estar siempre con su amado, pero eso tiene un costo que puede llevarla a la condenación eterna. Se repite lo mismo que en la versión de Coppola y en un momento de humanidad, Drácula expresa que no quiere que su amada pase por el mismo sufrimiento eterno que él. La versión de Besson le da a Drácula una oportunidad de hacer lo correcto y esta vez no terminar convirtiéndose en el monstruo corrompido por la maldad pura como en las demás versiones. Este Drácula se aferra bastante al estándar de lo que la versión de Coppola y Drácula Untold han establecido sobre el lado trágico que llevó a Drácula a ser consumido por la oscuridad. Mientras en la mayoría de versiones Drácula es un ser de maldad pura cuya muerte es un acto de justicia necesario para librar al mundo de su maldad, unas pocas resaltan su pasado trágico para hacer ver su muerte como una salvación de esa misma oscuridad que lo llevó a ser un monstruo.

La propuesta de Luc Besson no depende tanto del género de horror al orientarse más al romance y la perspectiva trágica de Drácula, pero funciona bastante bien como un cuento gótico tradicional. La película conserva la estética gótica que ha estado presente en muchas de las adaptaciones anteriores. Eso está muy bien conseguido en muchos aspectos. No solo por la narrativa que sigue la misma estructura de un cuento gótico, sino también por la producción y puesta en escena. Todo el trabajo puesto en el vestuario, el diseño de producción y la ambientación captura bastante la esencia del gótico y eso favorece bastante a la película. La partitura de Danny Elfman también contribuye en ello y aunque no es uno de sus más grandes trabajos, es una buena partitura para la película. Danny Elfman ya llevaba años siendo un experto en componer música para películas de aspecto gótico como las de Tim Burton y eso lo hizo un buen candidato para participar en Drácula. Debido a ese aspecto gótico tan bien logrado y a unas cuantas situaciones es inevitable encontrar similitudes con otras películas de Drácula que han despertado las acusaciones de plagio, pero es una excusa demasiado exagerada. Como se trata de una historia muy conocida que se ha contado muchas veces es normal encontrar ciertas semejanzas entre sí. La versión de Dario Argento actuó como una recreación de la versión de Terence Fisher y la versión de André Øvredal tiene evidente inspiración en la versión de . Murnau. Cuando se estudia en su totalidad las películas de Drácula es fácil darse cuente de que siempre existe algo que recuerda a las demás versiones. La gran diferencia que cada una cuenta su propia versión de la historia acercándose o alejándose de la novela. Algo que puede ser riesgoso, pero hace que cada adaptación tenga su propia identidad porque si todas las adaptaciones fueran cien por ciento fieles a la novela todas serían exactamente iguales y serían aburridas. Por ese lado conviene que haya ese nivel de variedad y favorece el camino que Besson decidió tomar con la historia. La película prefiere actuar como un relato fantástico sin depender mucho del horror y cuenta momentos humorísticos que pueden desentonar, pero evocan el lado absurdo y camp que tienen algunas películas de Drácula. Así que la versión de Besson toma algo de lo mejor de algunas adaptaciones y combina todo en este cuento gótico que reconoce la evolución que ha experimentado la historia de Drácula a lo largo de los años y el legado que ha dejado.

Esta adaptación de Drácula desde luego que no llega a ser una de las mejores y es sabido que la de Coppola es aún de las pocas que ocupan el puesto más alto. Pero esta película francesa funciona bastante bien como un relato gótico que sabe aprovechar el lado trágico y humano de Drácula explorando al hombre que yace detrás del monstruo. Al igual que las versiones de Francis Ford Coppola y Gary Shore, la película es otra buena propuesta para indagar en el lado humano de Drácula y comprender quien fue antes de convertirse en monstruo. Aun alejándose de la novela original, cumple los estándares de un relato gótico tradicional enfocado en el tormento de un hombre caído. Mi calificación final para esta película es un 8/10.
decatur555
decatur555

3 usuarios 931 críticas Sigue sus publicaciones

2,5
Publicada el 17 de septiembre de 2026
Volver a contar una historia que el cine ha revisitado tantas veces exige encontrar una mirada propia. Luc Besson tiene personalidad visual de sobra para intentarlo y, precisamente por eso, esperaba bastante de su versión. El problema es que la película me ha interesado más por algunos destellos aislados que por el conjunto. Hay imágenes poderosas, extravagancia y momentos en los que se reconoce perfectamente al director de El quinto elemento o Dogman, pero también demasiado énfasis romántico y muy poco de aquello que para mí convierte a Drácula en una figura realmente inquietante.

La comparación con la película de Francis Ford Coppola resulta inevitable. No porque toda adaptación tenga que medirse con ella, sino porque Besson parece acercarse varias veces a su imaginario visual, a su concepción trágica del personaje y a esa mezcla de pasión y horror. El problema es que la versión de 1992 conseguía mantener al mismo tiempo sensualidad, misterio, monstruosidad y una auténtica sensación de amenaza. Aquí el romanticismo ocupa tanto espacio que el vampiro termina perdiendo parte de su oscuridad.

Caleb Landry Jones tampoco terminó de convencerme. Es un actor peculiar y precisamente esa rareza suele jugar a su favor, pero aquí encontré su interpretación demasiado afectada. En lugar de una presencia magnética o aterradora, por momentos veía a un personaje excesivamente consciente de su propia intensidad. Necesitaba más peligro y menos pose. Christoph Waltz, en cambio, me funcionó bastante mejor: tiene una presencia que permite introducir ironía, autoridad y cierta ligereza sin parecer fuera de lugar.

También me ha desconcertado el tono. Besson alterna solemnidad romántica, terror, humor y extravagancia con una libertad absoluta, pero no siempre esos registros parecen pertenecer a la misma película. Algunas criaturas y decisiones visuales rozan deliberadamente lo grotesco, y hubo elementos que directamente me resultaron ridículos. Incluso la música de Danny Elfman, que sobre el papel parece una combinación perfecta con este universo, aparece en determinados momentos de una forma tan enfática que termina rompiendo la atmósfera en lugar de reforzarla.

Y ese ha sido probablemente mi mayor problema: no he tenido miedo. Hay castillos, oscuridad, decorados góticos y todos los ingredientes necesarios, pero pocas veces sentí auténtica amenaza. Besson parece bastante más interesado en la dimensión sentimental de su personaje que en convertirlo en la criatura perturbadora que yo esperaba encontrar. Después de haber disfrutado tanto del Nosferatu de Robert Eggers, mucho más oscuro y verdaderamente inquietante, aquí he echado especialmente de menos esa sensación de estar entrando en un lugar peligroso.

Eso no significa que todo me haya parecido fallido. Hay secuencias en las que Besson se permite ser provocador, excesivo y casi irreverente, y cuando abandona por un momento la solemnidad la película cobra bastante más vida. También es una producción visualmente ambiciosa, con vestuario, decorados y una concepción estética que difícilmente pueden calificarse de rutinarios. Incluso cuando se equivoca, Besson suele equivocarse de una manera reconociblemente suya.

Pero una adaptación de Drácula necesita ofrecerme algo más que belleza y pasión. Necesito sentir fascinación por el personaje y al mismo tiempo cierto temor ante él. Aquí he encontrado mucho amante atormentado y bastante menos monstruo. El resultado es vistoso, extravagante y ocasionalmente entretenido, pero demasiado explicativo y poco misterioso para terminar de seducirme. Esperaba bastante más viniendo de Besson.
magdalena labrin
magdalena labrin

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5,0
Publicada el 30 de abril de 2026
Está película es lo más cercano q he podido sentir de amor verdadero a través de una pantalla, los protagonistas buenísimos, se ve un amor profundo en sus ojos, la historia es romántica y melancólica, imposible aburrirse viendo cómo un principe es condenado por Dios a vagar por la eternidad como vampiro tras haber puesto a su amada antes que a él y asesinar al cura, va de generación en generación buscando la reencarnación de su amada fallecida con la eterna esperanza de encontrarla, en fin una historia y una película inolvidable que hizo q mi corazón latiera diferente
mask man
mask man

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3,0
Publicada el 26 de abril de 2026
Para mi gusto pelin larga y con escenas que me sobran,como la del baile

El resto bien,diferente,aunque cuando te cuenta lo de la colonia parece que estas en la pelicula "el perfume"

spoiler: El final no tiene mucho sentido,ya que por un lado lleva 400 años buscandola y cuando la encuentra no puede vivir sin ella,pero por otro,para liberarla de la marca se deja matar,absurdo,haga lo que haga lo lleva niños gargola tampco lo entiendo


Le doy un 6,75
RBS
RBS

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1,5
Publicada el 2 de abril de 2026
Una de las peores películas que he visto últimamente. Cierto que el chicle no da para poder estirarse mucho más pero…
Valefuentesf
Valefuentesf

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3,5
Publicada el 17 de marzo de 2026
Es tan hermosa pero con un final tan injusto tantos años de espera y tanto amor en las manos para terminar así tenían que terminar juntos
La película es tan pero tan hermosa pero el final no bastó que triste final y decepción por el final tan feo沈
Marta Pg
Marta Pg

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1,5
Publicada el 9 de marzo de 2026
Una version mediocre que ha querido imitar a la de Coppola sin éxito. No se puede ni comparar empezando por los actores, la fotografia, la musica, el vestuario etc… Soy fan del personaje de Dracula de toda la vida y no creo que nadie supere la de Coppola
Edurne MARTINEZ
Edurne MARTINEZ

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1,0
Publicada el 8 de marzo de 2026
Un insulto al buen gusto si la comparas tanto con el libro, como con Francis Ford Coppola. Como amante de esta historia tenía curiosidad por ver esta versión, lo peor es que he pagado por ello. No tiene alma. Estais a tiempo, gastarlo en otra cosa.
Julian santiago
Julian santiago

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4,0
Publicada el 24 de diciembre de 2025
Mucho mejor de lo esperado , no es una adaptación fidedigna a la novela , pero es que la de Coppola tampoco lo es .
La película se desarrolla en torno al amor el deseo y agonía lenta de un ser que repudia a Dios como responsable de la perdía de su amada .
El autor mezcla escenas casi copiadas de la películafr Coppola con algunas ideas de las Novelas de Anne Rice , esta combinación queda bien.
La escena del baile es Versalles es grotesca, y la aparición en el convento de lo mejor que he visto últimamente.
Solo por eso merece ver esta película en estos años que el cine es tan pobre
Raul C
Raul C

84 usuarios 215 críticas Sigue sus publicaciones

3,0
Publicada el 11 de diciembre de 2025
Drácula (2025).
"Yo lucho con dios. No me interesan sus siervos.”
Desde que rodara “Dogman” en 2017, cuando el actor estadounidense Caleb Landry Jones aparece en el plantel de cualquier película, por insignificante que nos parezca, debemos prestarle atención. Su manera de actuar frente a las cámaras siempre es de interés, y no solo por los premios que comienza a acumular.

El cineasta galo Luc Besson nos presenta este otoño su particular visión del vampiro más famoso, tras asistir recientemente al estreno de la versión del monstruo creado por Mary Shelley abordado por Guillermo del Toro en su último largometraje.

“Soy Vlad II, príncipe de Valaquia. Conde Drácula."
Como apuntábamos al inicio, el artista elegido para encarnar a Vlad el Empalador ha sido Caleb Landry Jones, un nombre difícil de memorizar, pero con un talento inusual para la interpretación. Sin pecar de histrionismo ni sobreactuación en ningún momento, Landry nos ofrece un singular trabajo a la hora de meterse en el papel del conde más sangriento de la literatura clásica.
En el reparto le acompaña el germano Christoph Waltz (a quien curiosamente hemos visto también en el Frankestein aludido en el anterior párrafo), que aquí hace las veces del sacerdote cazavampiros encargado de abatir a Drácula. Un personaje muy similar al que hiciera el veterano Anthony Hopkins en en la versión de Francis Ford Coppola en 1992.

“No hay peor enfermedad que vivir sin amor."
La producción de nacionalidad francesa, a pesar de contar con una impecable puesta en escena donde la ambientación, el diseño de producción y especialmente el vestuario y el estilismo son sensacionales, no ha sido muy bien acogida por público y crítica. En mi opinión, no por haberse centrado el guion en la historia de amor de su protagonista como reza el título original, "Dracula: A Love Tale”, sino más bien por introducir ciertos elementos poco acertados a lo largo del desarrollo de la cinta (atentos a las gárgolas del castillo transilvano). No obstante, el producto final de esta obra dirigida, escrita y producida por Besson es más que aceptable, siendo mi recomendación el visionado de la misma, particularmente por los aficionados al género de terror.

Raúl Cabral.
Puntuación personal: 6,5
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