Laura desconfía de la nueva novia de su hijo y toma medidas extremas para protegerlo, perdiendo el control. Su obsesión genera dudas sobre si es cautelosa o está consumida por la paranoia.
Un inspector y una subinspectora investigan un cadáver calcinado en un edificio de Gaudí. Pronto descubren una oscura red de poder y venganza oculta tras la belleza modernista de Barcelona.
Elmer y su madre, La China Jurado, regentan un vivero de plantas que, en realidad, es una tapadera de su negocio de asesinatos por encargo. Elmer nunca había tenido ningún inconveniente para matar, hasta que conoce a su siguiente víctima: Violeta, una joven profesora de educación infantil. Elmer no puede evitar enamorarse de ella, a pesar de saber que su madre está empeñada en llevar a cabo el encargo de acabar con su vida.