La jugada ganadora
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Joan Migueles
Joan Migueles

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Crítica de la serie
4,0
Publicada el 26 de mayo de 2026
“La jugada ganadora” es una serie coreana bastante peculiar e interesante, principalmente porque aborda uno de los temas más presentes dentro de Corea del Sur: la presión social y el juicio público. Esto lo vemos reflejado directamente en Joo Ga-ram, protagonista de la historia, quien tenía una exitosa carrera dentro del rugby hasta que una decisión desesperada termina destruyendo completamente su vida.

Durante un importante partido, siendo el jugador estrella de Corea, Ga-ram es acusado de dopaje y rápidamente tratado como un “drogadicto”, provocando el derrumbe de su carrera profesional, sus amistades y su relación amorosa. Posteriormente desaparece durante tres años, y es recién ahí donde la serie comienza a mostrar el verdadero trasfondo de la historia: Joo Ga-ram padecía miastenia gravis, una enfermedad neuromuscular degenerativa y poco común que inevitablemente acabaría con su vida deportiva.

Atrapado entre el miedo, la desesperación y la presión de perderlo todo, decide utilizar esteroides, no para mejorar su rendimiento ni por adicción, sino para intentar mantenerse en pie mientras su cuerpo comenzaba a fallar. La serie logra retratar muy bien cómo la sociedad condena antes de comprender, algo extremadamente presente dentro de la cultura coreana, especialmente en temas relacionados con drogas o dopaje, donde el rechazo social puede destruir completamente la vida de una persona.

Cuando Joo Ga-ram regresa a su antigua escuela como entrenador del equipo de rugby, nos encontramos con un ambiente de rechazo constante hacia él. El equipo está pasando por una etapa crítica, ya que la escuela planea desintegrarlo para financiar deportes que sí generan victorias y prestigio. Sin embargo, poco a poco el escenario cambia cuando las personas comienzan a descubrir que él nunca fue un “drogadicto”, sino alguien enfermo que tomó decisiones desesperadas por miedo a perder su carrera, su identidad y su vida emocional.

Uno de los puntos más fuertes de la serie es cómo logra equilibrar perfectamente el drama con escenas divertidas y humanas. A pesar de su trasfondo doloroso, nunca se convierte en una historia excesivamente oscura, sino en una serie de superación personal y reconstrucción emocional. Incluso vemos cómo Joo Ga-ram pone constantemente en riesgo su salud para seguir entrenando a los chicos, postergando su propia operación hasta el último momento y presentándose finalmente al partido decisivo.

La serie también desarrolla otras historias interesantes, como la relación entre Yoon Seong-jun y Seo U-jin, además de conflictos relacionados con el favoritismo dentro de la escuela, especialmente con Seong Ji-yeong, cuyo padre utiliza sus influencias para favorecerla dentro de las competencias. Todo esto ayuda a mostrar la enorme presión competitiva que existe dentro del ambiente deportivo juvenil.

Sin embargo, uno de los aspectos más cuestionables de la serie es el tratamiento que recibe Bae Yi-ji. A lo largo de varias escenas, personajes como Jeon Nak-gyun y Seong Jong-man la humillan constantemente, quitándole fuerza y empoderamiento al personaje. Yi-ji vive atrapada en la resignación de nunca haber conseguido una medalla de oro como deportista, convirtiéndose en entrenadora mientras carga frustraciones personales y emocionales.

Aunque al final logra reconstruir su relación amorosa con Joo Ga-ram, su desarrollo deportivo deja una sensación amarga. Cuando finalmente tiene la oportunidad de competir nuevamente por aquella medalla que siempre soñó, termina abandonando el torneo para ayudar a Seo U-jin a continuar participando. Si bien esto demuestra la enorme empatía y bondad del personaje, también genera controversia porque nuevamente termina sacrificándose por los demás sin obtener realmente una victoria personal o profesional. Más aún considerando que estaba en una etapa de su vida donde probablemente no volvería a tener otra oportunidad de competir.

La serie también toca otros temas importantes, como la presión familiar reflejada en la madre de Seo U-jin, una ex deportista exitosa que deposita sobre su hija expectativas demasiado pesadas. Y aunque varias historias quedan algo inconclusas, el final termina siendo coherente con el tono general de la obra: una historia sobre personas imperfectas intentando seguir adelante pese a las heridas emocionales y sociales que cargan.

En definitiva, “La jugada ganadora” es una serie entretenida, inspiradora y emocional, con escenas muy graciosas pero también con un trasfondo bastante crítico hacia la sociedad coreana y su forma de destruir públicamente a las personas antes de conocer realmente su historia. Una serie sobre el arrepentimiento, la presión social, el sacrificio y la posibilidad de volver a levantarse incluso cuando todo parece perdido.