En 1998 varias familias se trasladan a una masía en Castellón para iniciar una vida alternativa bajo el liderazgo de “Tío Toni”, que acaba convirtiéndose en una secta coercitiva. Tras tres décadas de control y abusos sobre varias generaciones, una redada en 2022 pone fin a la comunidad y destapa los crímenes.