Serie Argentina de 3 temporadas, de 33 minutos de media por capítulo, de una valoración personal de 7/10, con direcciones y guiones de Mariano Chon, Gaston Dupart, Diego Blieffeld, Jerónimo Carranza, Emanuel Diez. Thriller-Comedia maquiavélica.
Argentina hace buenas series y prueba de ello, es esta extraordinaria serie muy recomendable, con un magistral papel de Guillermo Francella, que me ha tenido enganchado dos días ante verla de tirón sus veinticinco capítulos.
Con una trama de humor negro satura social, con una cuidada estética y un guión ágil, de un inquietante conserje de dos caras y las extrecencidades de los vecinos, en intrigas y luchas de control y secretos, saliendo a flote las mezquindades del ser humano, y sobre las diferencias de clase, que parte de la relación entre los vecinos del edificio del barrio medio acomodado de Belgrano Buenos Aires. Eliseo un aparentemente servicial y amable conserje, que en su interior guarda un convencido y meticuloso sociopatía en controlar todo.
Desde el principio la serie no se va por las ramas y, nos deja claro la mayoría de la subtrama vecinales describiendo nos el edificio. A medida que avanza la trama, Eliseo revela una naturaleza manipuladora, utilizando los secretos y vulnerabilidades de los vecinos para defender su puesto y asegurar en su centro de control donde analiza cada situación, llevándola historia a un morbo de intereses, entre la directiva y el conserje, en la que todo se decide en una votación final, de la primera temporada, en un juego de giros y contra giros a cada capítulo. La serie logra un equilibrio efectivo entre el humor negro y el drama, con un ritmo ágil y episodios cortos que invitan al maratón de visionado.
La narrativa de la primera temporada nos lleva a una competición de conseguir adeptos entre Eliseo Basurto (Guillermo Francella y el abogado Matias Zambrano (Gabriel Gotty) presidente de la junta, que pretende construir una piscina en la terraza del edificio, despidiendo al conserje de treinta años de servicio.
La segunda temporada se le da un golpe de tuerca más, y se amplía el juego con un nuevo personaje líder, con una activista social Lucia Morris (María Abadía), por lo que el Frente se ensancha, intentado inhabilitar a Eliseo por enfermedad psicológica, el enfrentamiento ya no es tanto entre dos hombres sino entre hombre y mujer, en el que intenta mantener la crítica a las dinámicas de poder, la cual es un elemento que la caracteriza, pero por ratos parecen excesivos y, por momentos, desordenados.
El factor sorpresa que genera la primera temporada descubrir todas las dimensiones que puede tener un trabajador que creíamos conocer porque nos vio nacer, crecer y madurar desde el otro lado de la recepción a ratos se evapora cuando. En segunda historia las cosas se decantan por exponer uno a uno sus delirios, su zigzagueo al borde de la sinrazón, su proceder oscuro, trampa tras trampa, estrategia tras estrategia, y ataque tras ataque. No hay, pues, un Eliseo enseñándole a los vecinos menores del condominio a conquistar a la noviecita de al lado. Por lo que de comedia queda muy poco. Francella que es brillante aun cuando el guion le exige ser una especie de ‘ejemplo de la psicosis’, Goity no ha perdido una pizca de brillo al ser un cretino que aspira a comprarlo todo con dinero, y María Abadi demuestra solvencia siempre que el guion se lo permitió,
La tercera temporada la historia y campo de batalla cambia, y Eliseo nos a una guerra en el distrito residencial de Belgrano entre sindicatos de conserjes, Eliseo ya no solo quiere controlar su edificio sino el barrio. Se distancia de la comedia coral para centrarse en la figura de Eliseo con un perfil más macabro y dramático. El villano que nunca pierde, le hace perder fuerza a la trama dado que no hay un contrapunto que ponga en peligro su maquiavélico pensamiento. Además, lo hacen reiterarse a Eliseo en sus expresiones y golpes de efecto perdiendo matices. Y me deja la gran duda sobre la politización pro Milei de la trama. La serie parece más un manifiesto en contra de la regulación estatal que la ficción ácida que supo ser.
En resumen, pero por sacarle alguno, es que yo hubiera eliminado la segunda temporada, pues hacer larga, es hacer mermar la gracia y el misterio a la narrativa, darle largura acumulada es repetir personajes y situaciones parecidas. Prefiero la tercera ante ser más diferente en lo que se cuenta y nos cambiamos enemigos y cubicaciones, haciendo ir desde las distintas plantas del edificio a la otra punta de la calle, realmente una tercera temporada andando de arriba abajo de la comunidad hubiera resultado un tanto claustrofóbico.