The Boroughs: Jubilación rebelde
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Crítica de la serie
3,5
Publicada el 31 de mayo de 2026
The Boroughs: Jubilación rebelde parte de una idea muy buena: coger el molde de la aventura juvenil sobrenatural, con misterio, monstruos, vecinos raros y una comunidad aparentemente perfecta, y trasladarlo a un grupo de jubilados que todavía no quiere sentarse a esperar el final. Solo por eso ya tiene algo distinto. No inventa el género, claro, pero sí cambia el punto de vista, y ese cambio le sienta muy bien.

La serie está entretenida, se ve con facilidad y no se hace pesada. Tiene ese aire de aventura amable, un poco de misterio, un poco de ciencia ficción, algo de comedia y una melancolía bastante bonita sobre la vejez, la pérdida y las ganas de seguir viviendo cuando otros ya te han colocado en la casilla de “final de trayecto”. Lo mejor está precisamente ahí: en mirar a sus personajes mayores no como secundarios entrañables, sino como protagonistas de pleno derecho.

También ayuda mucho el reparto. Alfred Molina, Geena Davis, Alfre Woodard, Clarke Peters y Denis O’Hare dan a la serie una calidez especial. Incluso cuando la historia no es especialmente sorprendente, apetece seguir con ellos. Hay química, hay ternura y hay momentos en los que la serie funciona mejor por sus personajes que por su propio misterio.

Eso sí, The Boroughs tampoco llega a ser la gran serie que podría haber sido. A ratos parece que tiene una premisa brillante y no siempre sabe exprimirla del todo. Algunas tramas secundarias pesan más de la cuenta, el desarrollo puede resultar algo irregular y la parte sobrenatural no siempre está a la altura de la idea inicial. Pero incluso con esos tropiezos, mantiene el interés y conserva un tono muy agradable.

Lo mejor es que no va de “abuelitos haciendo cosas graciosas”. Va de gente mayor enfrentándose otra vez al miedo, al deseo de pertenecer a un grupo, al duelo y a la posibilidad de vivir una última aventura. Y eso, cuando la serie encuentra el equilibrio, funciona. Tiene algo de Spielberg, algo de Los Goonies, algo de Cocoon y, por supuesto, algo de esa fórmula de misterio coral que Netflix ha explotado tanto. Pero aquí el cambio de edad le da una personalidad propia.

No es perfecta, ni especialmente profunda, ni siempre tan emocionante como pretende. Pero tiene encanto, ritmo suficiente y una idea original que la sostiene. Se agradece ver una serie fantástica que entiende que la aventura no pertenece solo a los adolescentes. A veces también empieza cuando todos creen que ya se ha terminado todo.