Franck y sus amigos tienen una tradición que no se rompe: cada fin de semana se van al bosque para cazar y compartir confidencias. Pero un domingo cualquiera, la rutina se rompe cuando se cruzan con otro grupo armado que, sin decir ni una palabra, empieza a seguirlos.
Lo que parecía una jornada tranquila, se acaba convirtiendo en una persecución angustiosa donde la amistad, el instinto de supervivencia y la desconfianza se ponen a prueba en un entorno salvaje.