El calvario de Manel Navarro tras Eurovisión 2017: "Nadie se la ha querido jugar nunca, fue volver y todo el mundo me dio la espalda"
María Garzón
María Garzón
-Redactora
Adicta a los programas de televisión, siempre está pendiente de los estrenos en la pequeña pantalla. Le encanta analizar las audiencias y saber qué pasó con rostros conocidos de los 90 y principios de los 2000.

El cantante sufrió desde "amenazas de muerte" hasta acoso en las redes sociales y por la calle, pasando por el abandono de la discográfica, tras su fallo vocal que lo convirtió en "el del gallo"

RTVE

Manel Navarro rompe su silencio. El cantante fue el representante español en Eurovisión 2017, donde un fallo vocal lo convirtió en "el del gallo". Ahora, casi 10 años después, el catalán habla de la pesadilla que vivió antes, durante y después de aquella fallida actuación con el tema Do it for your lover. Desde "amenazas de muerte" hasta acoso en las redes sociales y por la calle, pasando por el abandono de la discográfica. Un testimonio sobre como un error terminó con su prometedora carrera musical.

"Yo nunca había querido ir a Eurovisión, pero como mi proyecto era en inglés me dijeron 'Oye, ¿qué te parece si vamos a Eurovisión?' y yo pregunté si creían que era la mejor opción. Luego, dos días antes de la candidatura, me obligaron a traducirla al castellano. Ya todo pintaba mal desde el principio", explica el cantante en una entrevista para el podcast Vergüenza de Dani Sousa.

Manel Navarro se mudó a Madrid para poder desarrollar su carrera musical por recomendación de la discográfica, algo que ahora no ve tan bien como entonces. "A lo mejor tuvimos demasiada prisa en todo. Tendría que haberme quedado más tiempo en casa con mis padres y haber estado más arropado", reconoce el cantante, quien recuerda como su trayectoria a Eurovisión 2017 comenzó mal ya desde la preselección.

"Me dicen que gano y yo lo que me siento es como una mierda. Al final me vi ahí abucheado por un montón de gente cuando yo al final era un chaval de 21 años que lo único que quería era cantar", recuerda Manel Navarro, quien afirma que no se dio cuenta de la desafinación en el momento de la actuación en el certamen europeo y lo descubrió al meterse en las redes sociales. "Ya la hemos liado", pensó.

Así vivió Manel Navarro su desafine en Eurovisión 2017

El cantante reconoce que era la primera vez que le pasaba y que fue "mala suerte". "También creí que a lo mejor no estaba preparado porque era un artista que tenía muy poco bagaje. Venía de ganar un concurso en Cataluña, que eso fue lo que me abrió las puertas de fichas con un management importante y con Sony. Saqué una canción con ellos y la segunda ya era la de Eurovisión", reconoce Manel Navarro.

Los españoles estaban allí con tablets de 'Manel, muérete'. No nos daban puntos y todos aplaudiendo y diciendo 'Manel, jódete', deseando que acabara, me fui para el hotel cagando hostias

A su vuelta a España, el acoso no cesó. "Recibí amenazas de muerte. La mayoría de cosas eran a través de redes sociales, pero pasaron un par de cosas en persona también bastante gordas, de tirarme hielos, escupirme por la calle. Volviendo de unas salas de ensayos, un grupito de gente me empezó a escupir y a reírse. En vez de encararme, cogí y seguí andando", reconoce el cantante, quien afirma que daba "igual lo que cantara, había gente insultándome, haciendo el gallo". Esto le llevó a tener miedo escénico durante muchos años.

Manel también tuvo que enfrentarse al abandono de la discografía. "Volví de Eurovisión y a los dos días me pasaron una carta por debajo de la puerta de que tenía dos días para dejar el piso. Me hacen renunciar a todo, dejo la carrera, dejo todo, me vengo a Madrid y, a la que vuelvo, la discográfica dejó de pagarme el piso. Al final los managers que tenía también me dejaron y me vi solo. La misma gente que me metió en ese follón es la misma gente a la que, cuando salió mal, se piró", reconoce.

Pero el desprecio también vino por parte de la industria musical. "Nadie se la ha querido jugar nunca, al final fue volver de ahí y todo el mundo me dio la espalda. Hasta me ha costado quedar con ciertos artistas para escribir. A la cara no me lo dice nadie, pero luego hablan y me llega por otra gente. Me ha costado como un poco encontrar a alguien que, en vez de darme un dedo, me diera la mano de verdad. Yo no pienso en aquello nunca, un fallo no nos define. Tuve mi error, pero acabará pasando. Al final, quieras o no, para bueno o para mal, tengo un nombre", sentencia.

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