Hace 11 años, la vida de Karmele Marchante dio un giro de 180 grados. La que fuera una de las periodistas más influyentes de la prensa del corazón se vio obligada a abandonar el lujo y la exclusividad para abrazar una realidad mucho más austera. Tras atravesar un durísimo bache económico, coincidiendo con su abandono de Sálvame, que ella misma define como una "ruina", la tertuliana dejó atrás su imponente casa con jardín en la zona de Arturo Soria para instalarse en un humilde piso en el ensanche de Vallecas.
Karmele Marchante ha encontrado la paz en un pequeño, pero vibrante piso con carácter: un dúplex de apenas 40 metros cuadrados donde la periodista ha logrado condensar su esencia, demostrando que no se necesitan cientos de metros para crear un hogar. Según recoge en exclusiva Lecturas, la vivienda de la periodista es una explosión de energía: su cocina, de un llamativo color verde lima, marca el tono de una casa que huye de lo convencional.
Instagram
La planta baja funciona como el corazón social de la vivienda. En el salón, el protagonismo lo reclama un sofá de terciopelo rojo carmesí que combina con las numerosas obras de arte y recuerdos que adornan las paredes. A pesar de la falta de espacio, Karmele no ha renunciado a su historia; la casa está decorada con antigüedades que guardan un gran valor sentimental, como una virgen que heredó de su abuela, piezas de plata y sábanas de hilo del siglo XVIII que aún conserva con orgullo.
La zona superior está dedicada a la intimidad y al intelecto. Allí se encuentra su dormitorio, un espacio donde la periodista descansa rodeada de sus pertenencias más queridas. Junto a él, un pequeño despacho sirve de refugio para su faceta de escritora. Otro de los rincones más curiosos de este mini-piso es su vestidor. Aunque ha tenido que deshacerse de mucha ropa de firma para sanear sus cuentas, la periodista aún mantiene una impresionante colección de entre 150 y 200 pares de zapatos.
Lo más impresionante de toda su casa es su gran biblioteca: Karmele ha conseguido encajar miles de libros en estanterías que aprovechan cada centímetro, convirtiendo su casa en un auténtico templo de la lectura.
Un piso pequeño, per luminoso
La luz es otro de los elementos clave de la vivienda. Gracias a los grandes ventanales y a su estructura de dúplex, el piso se siente más amplio de lo que dictan los planos. Karmele confiesa sentirse muy cómoda en este entorno, donde el ruido del barrio y la cercanía de los vecinos le aportan una calidez que no encontraba en su anterior mansión de Arturo Soria.
En definitiva, el nuevo hogar de Karmele Marchante en Vallecas es un fiel reflejo de su dueña: ecléctico, culto y lleno de vida. Cada rincón cuenta una historia y cada objeto tiene una razón de ser, demostrando que, tras la ruina económica, ha sabido construir un espacio donde la dignidad y el estilo personal están por encima de cualquier código postal.