De todas las propuestas que ha recibido Karlos Arguiñano, hay una que nunca aceptará: "Me han ofrecido todos y no he querido hacer ninguno"
Antonio Bret
Antonio Bret
-Redactor
Redactor experto en branded content. Aunque versátil en numerosas áreas y temáticas, se siente especialmente cómodo escribiendo sobre cine y series y todo lo relacionado con la industria.

"Yo no he estado en ningún momento de acuerdo con este tipo de programas" y reflexiona: "Igual tengo yo alguna culpa"

Cocina abierta

Hay asociaciones de ideas que salen solas. Como, por ejemplo, que algún miembro del jurado de Masterchef, o cualquier otro de esos programas de cocina en los que se grita mucho, tuviese el rostro de Karlos Arguiñano. Sin embargo, muchas veces, estas 'asociaciones' no son tan acertadas, y justo pasa lo contrario: el repudio más absoluto por parte del personaje.

Esto es lo que manifestó el cocinero guipuzcoano cuando Glòria Serra le preguntó por este tipo de programas y manifestó una duda muy razonable: ¿No será que este tipo de shows acabarán maleando el gusto del ciudadano medio? Arguiñano respondió, no alto, pero sí muy claro.

"Yo no he estado en ningún momento de acuerdo con este tipo de programas" y reflexiona: "Igual tengo yo alguna culpa. Llevo 28 años en televisión todos los días. Llevo 6.000 programas de televisión. Me han ofrecido hacer todos esos programas. Yo no he querido hacer ninguno. Eso no son programas de cocina, son realities de cocina. Ahí se busca más la lágrima, el llanto, el que te robo esto, te estorbo, no te dejo... La cocina es compañerismo. Si vamos a hacer tú unas albóndigas y yo una sopa de pescado, lo normal es que nos apoyemos, para que salgan las dos cosas cojonudas".

Y prosigue dando lecciones:

"Estos programas se los metes por la boca a la gente, y no ha aprendido nadie a cocinar con ellos. Parecen guerras. Los niños tienen que hacer cosas de niños y la cocina es cosa ya de chicos y chicas de 15, 16, 17, para arriba. Otra cosa es que en casa, de niños, puedas hacer las albóndigas o las croquetas, cosas que no tienen peligro, ni fuego, ni cuchillos..."

Además, aboga porque la cocina puede ser un buen instrumento (en casa) para que los niños amplíen sus gustos.

"Si los niños empiezan a hacer las croquetas, igual haces croquetas de verdura, que no comen nunca verdura, y si las ha hecho él, luego se las come. Este tipo de juego sí es interesante, yo veo así la vida. En la televisión hay mucho lío".

Si alguien puede sentar cátedra hablando de cocina y televisión, ese es Karlos Arguiñano. Con más de seis mil programas a sus espaldas, algo de razón tendrá.

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