El pasado 19 de marzo, Julio Ibáñez, conocido como el Profe, y su camarógrafo Daniel García volaron un dron en una zona restringida de Johannesburgo. Los vecinos se alarmaron ante la presencia del artefacto y llamaron a las autoridades, lo que terminó en el arrestro de los dos profesionales de la cadena TUDN. Su detención no salió hasta varios días después, cuando el diario Récord publicó la situación de Ibáñez.
Habían viajado allí para realizar reportajes acerca del primer rival de la selección mexicana en el Mundial de fútbol -que comienza el 11 de junio- y lo que no esperaban era pasar los siguientes dos meses en sin poder salir del país africano. Los cinco primeros días estuvieron en una cárcel, pero después cumplieron detención domiciliaria en un Airbnb mientras esperaban el veredicto.
Por fin, este 2 de junio, un juez les ha devuelto sus pasaportes de cara a regresar al país el 3 de junio.
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Acusados de terrorismo y espionaje
Llama la atención el castigo tan drástico que han impuesto a El Profe y su camarógrafo, pero tiene sentido si nos fijamos en los cargos por lo que estaban siendo investigados. Según dio a conocer N+ -y como recogió El País-, el pasado 27 de mayo el magistrado descartó los cargos de terrorismo y espionaje que pesaban en su contra.
En su primera publicación en redes sociales tras lo sucedido, Profe quiso compartir con sus seguidores de X: "Se terminó la pesadilla, adiós Sudáfrica, gracias familias, amigos y a nuestra casa, Televisa".
En un video de tres minutos han querido decir que después de varios meses "muy complicados" por fin se iban a casa "a abrazar a nuestras familias", decía Dani. "Creo que hoy es el primer día en el que la vida nos hace justicia, mi Dani. [...] Que viene un Mundial que nos mueve y nos motiva. Hoy fuimos un ejército de gente preparada -créanme, un auténtico ejército- en la corte. Gracias, es la única palabra que en este momento se nos viene a la cabeza".
La detención de los dos profesionales llamó mucho la atención sobre todo después de que se publicara en redes la grabación donde se ve cómo tres hombres armados entran en la habitación del Profe para llevárselos a comisaría. El periodista, evidentemente asustado, solo alcanzó a decir '¿qué está pasando?'. El directo se cortó sin ninguna explicación hasta que, días después, se conoció lo sucedido.