Este bar rockero de Pinto fue el primero que visitó Alberto Chicote en 'Pesadilla en la cocina': cerró solo cuatro años después
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El primer programa del reality se estrenó en España el 25 de octubre de 2010, comenzando, como no podía ser de otro modo, en Madrid

La Sexta

Pronto hará catorce años desde que Pesadilla en la cocina aterrizara en la parrilla de la programación de La Sexta, un formato directamente inspirado en Hell's Kitchen, presentado por el chef Gordon Ramsy, en el que diferentes restaurantes se sometían a un lavado de cara, estético y profesional, para que el negocio pudiera funcionar de manera correcta.

A lo largo de esta casi década y media, Chicote ha presentado 126 programas, repartidos en nueve temporadas: la última fue emitida a partir del 3 de noviembre de 2024. Y como todo tiene un comienzo, Pesadilla en la cocina no iba a ser menos: La Tana fue el primer restaurante que se sometió a las duras valoraciones de Chicote y la supuesta manipulación del programa, sobre el que siempre ha sobrevolado la sospecha de que mucho de lo que veíamos estaba guionizado.

La Tana fue (sí, en pasado, sorpresa) un restaurante situado en Pinto, Madrid, regentado por Alfredo y Fátima, una pareja apasionada del rock and roll que había querido plasmar la estética del género en su local. El restaurante destacaba por una decoración inspirada en la década de los cincuenta, pero detrás de esa imagen había numerosos problemas: graves dificultades económicas, falta de organización entre cocina y sala, una carta demasiado extensa y poco definida, discusiones constantes entre los dueños y los trabajadores y un servicio lento e incómodo que no satisfacía a los clientes.

Como el lector habrá podido comprobar, la lista de inconvenientes del local era un copipega del resto de restaurantes que visitaron, y las soluciones, lo mismo. Chicote decidió simplificar el menú, reorganizó la cocina, rediseñó el local y trató de mejorar la gestión del negocio.

Meses después, el equipo de Pesadilla en la cocina regresaría para comprobar el estado y evolución de algunos de esos primeros restaurantes. En el caso de La Tana, la visita mostró que el local había mejorado respecto a su situación inicial y que los propietarios estaban poniendo de su parte para mantener los cambios introducidos por Chicote.

Sin embargo, poco duró la felicidad y La Tana acabó cerrando sus puertas definitivamente, dejando claro que un lavado de cara y una solución express no son garantía, en absoluto, de que un negocio pueda sobrevivir. En el comunicado de despedida dijeron: "Ha sido un verdadero placer compartir con vosotros todos estos años y nuestro más sincero agradecimiento a todos. Dicho esto, en la vida no se puede decir nunca jamás. Lo dicho amigos, ya nos iremos viendo por ahí. Como decimos los moteros: 'nos vemos en la carretera".

Antonio Bret
Antonio Bret
-Redactor
Redactor experto en branded content. Aunque versátil en numerosas áreas y temáticas, se siente especialmente cómodo escribiendo sobre cine y series y todo lo relacionado con la industria.
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