El fin de semana pasado estuvo muy movidito en RTVE. Marta Gómez Montero abandonó abruptamente el plató de Malas lenguas noche al sentirse "humillada" por Jesús Cintora. Un suceso que pronto se volvió viral en las redes sociales, pero lo sorprendente llegó este lunes 13 de julio: La colaboradora regresó al programa de La 1, logrando un récord histórico en su franja diaria de La 2 (8,5% y 632.000 espectadores).
La colaboradora agradeció "la actitud que ha tenido el presidente de la Corporación, el señor José Pablo López", y del presentador. "Vuelvo para hacer lo que llevo haciendo 38 años, trabajar desde el respeto que nos debemos de tener, que es obligado, y sobre todo el respeto que le tengo y le debo a la audiencia, a quien le quiero trasladar mis respetos. Somos humanos y hay días en los que tienes un impulso, y yo estoy aquí para tratar de informar o debatir", afirmó Marta Gómez Montero.
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Tanto Jesús Cintora como la colaboradora quisieron dejar claro que nada estaba pactado, ya que Marta Gómez Montero estaba convocada para el lunes desde la semana pasada. "Yo ni insulto, ni grito, ni golpeo a nadie: lo que hay es un gesto de contención en un momento de meleé y ya está", añadió el presentador por su parte. Después, ambos se dieron la mano en un signo de "hacer las paces".
Marta Gómez Montero ficha por Telemadrid tras su polémica en 'Malas lenguas'
Este no fue el único momento sorprendente que dejó Marta Gómez Montero en televisión, el mismo lunes la colaboradora debutó en otra tertulia política: El Análisis: diario de la Noche, programa presentado por Antonio Naranjo en Telemadrid. Hay que mencionar que no es la primera vez de la periodista en la cadena autonómica, ya que colabora en el matinal Buenos días, Madrid.
"Bienvenida, Marta. Aquí, no te preocupes, que no voy a necesitar disculparme, ni tú vas a pasar un mal rato ni vas a tener que comer nada que no te apetezca", le señaló el polémico presentador de Telemadrid ante el silencio de la colaboradora. De hecho, durante la intervención de un compañero, Marta Gómez Montero quiso señalar que "el pasado, pasado está" y que ya estaba solucionado sin entrar en polémica.