Juan Carlos Rivero se ha convertido en una de las voces más reconocibles de RTVE. El periodista es el narrador principal de los partidos de fútbol que se emiten en la cadena pública, siendo conocido entre los espectadores por sus fallos -algunos muy graciosos- durante las retransmisiones. Cinco Juegos Olímpicos, varias Eurocopas y tres mundiales han estado comentadas por el también presentador de Estudio Estadio, programa sobre fútbol de Teledeporte.
Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad CEU San Pablo de Madrid, Rivero completó su formación con cursos de Ciencias Políticas y Sociología en la Complutense. Aunque su padre soñaba con verle convertido en médico con bata blanca, el periodista madrileño nacido en 1961 tenía claro que su futuro estaba en los medios de comunicación aunque más enfocado en la actualidad que en los deportes.
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Poco se sabe sobre su vida personal, pero sí ha contado cómo fue su infancia en un humilde barrio de Madrid. "Vivía en Almendrales, Usera, que era uno de los típicos barrios que en la época de Franco de construcción de viviendas primero se construía la casa y luego se urbanizaba. La casa estaba hecha, pero salíamos y era barro por todos lados. Jugábamos al fútbol en el barro", explicó en el pódcast Gracias por venir, de Siro López.
"Iba a un colegio que se llamaba Colegio Latino. Era un barrio humilde. Era gente trabajadora, gente que en la mayoría de los casos venían de fuera de Madrid. (...) Era un barrio particular, pero yo nunca me sentí inseguro", explicó el periodista, quien también detalló a lo que se dedicaba su padre: "Era ferroviario y luego además trabajaba en una tienda de electrodomésticos. Tenía dos trabajos".
El humilde barrio en el que creció Juan Carlos Rivero
El barrio de la infancia de Juan Carlos Rivero es Usera, ya que Almendrales pertenece a esta zona. Este humilde distrito madrileño se remonta administrativamente a 1987, aunque sus primeras viviendas se levantaron en los años 30 al amparo de las leyes de Casas Baratas. No obstante, fue en la década de los 60 cuando experimentó una llegada masiva de miles de familias procedentes de áreas rurales de Andalucía, Extremadura y las dos Castillas, creciendo casa a casa en un entorno que era puro polvo y barro.
En la actualidad, este distrito obrero y castizo ha sufrido una transformación espectacular y poco tiene que ver con aquel que conoció el periodista. Como curiosidad, en las últimas dos décadas Usera se ha reinventado hasta convertirse en el conocido como 'Chinatown' madrileño. Hoy en día, pasear por allí es sumergirse en una vida comercial y cultural completamente nueva, con más de diez mil vecinos de origen chino y coloridos rótulos en mandarín que inundan sus calles principales.