Empezó en la serie televisiva 'SMS' pero no tardó en convertirse en un ídolo adolescente. Ahora que se acerca a los 40 no para de demostrar que tiene mucha interpretación dentro
¿Que Mario Casas lleva media vida siendo un 'forracarpetas' y protagonizando series y películas para público más adolescente? Sí ¿Que ha sabido evolucionar y ponerse retos como actor para no quedarse estancado en un único perfil de personaje? Pues también, pero aún hay gente que cree que Casas es ese chico guaperas y motorizado de 3 metros sobre el cielo y que poco más tiene que aportar al cine. Sin embargo, están terriblemente equivocados y hay una película muy concreta que puede callar bocas.
Se trata de Escape, dirigida por Rodrigo Cortés y estrenada en octubre de 2024. Se centra en N, un hombre que ha llegado a un punto en su vida donde su única aspiración es desaparecer del mundo y evitar cualquier decisión. Solo quiere que le ingresen en prisión para estar a merced del sistema.
Es una propuesta valiente y arriesgada que, a priori, no encaja con la imagen de Mario Casas que tienen muchos, pero en la que se involucró plenamente. Como contó Cortés en el podcast de Jordi Wild, el intérprete estaba ahí para responder a las peticiones del director y lo hizo de la mejor de las maneras. "Mario ha ido a un lugar que no te puedes ni imaginar. Ha llegado a sitios que cuando volvía no sabía muy bien de dónde venía. Tomas a veces de 17 minutos sin cortar, volviendo simplemente a primera, recibiendo determinadas instrucciones que a veces son intuitivas y él metiéndose en un personaje que es muy complejo", declaró en la entrevista con el 'podcaster'.
Una escena esclarecedora
Uno de los momentos más reveladores del rodaje ocurrió durante una escena crítica en una junta de evaluación penitenciaria. El personaje de Casas, descrito por Cortés como alguien primario y casi monosilábico, debía enfrentarse a un parlamento y debía decir la siguiente línea de diálogo: "me enamoré de la primera mujer que me quiso un poco", que corría el riesgo de sonar artificial, como una "letra de Sabina", rompiendo la verosimilitud de un personaje que apenas se comunica. A pesar de los intentos del actor por modelar la frase, la escena no terminaba de funcionar. Fue entonces cuando Cortés, que dirigía desde la distancia utilizando un teleobjetivo, le gritó a su actor, "Mario, dilo cantando".
Lejos de cuestionar la instrucción, pedir una melodía o solicitar un coach, Casas aceptó el juego de inmediato. Con un hilo de voz, procedió a cantar la frase en mitad de la toma dramática. Inmediatamente después, Cortés le pidió que volviera a decir el texto de forma normal. El resultado fue, en palabras del director, "magia". El ejercicio absurdo había logrado cambiar la "vibración mental" del actor, eliminando el bloqueo y permitiendo que la frase surgiera "limpia, simple y con una energía nueva".
Si ves la película -está disponible en Movistar Plus+-, te darás cuenta de por qué fue una elección arriesgada para Casas y para el propio director, que podría haber escogido un actor más independiente. Funcionó para ambos y el resultado es sobresaliente.