Viendo 'Cumbres Borrascosas', pensaba: "Hostia, si corto esto en 100 trocitos, tengo 100 virales de TikTok que funcionan que te cagas"
Alejandro G. Calvo
-Director de SensaCine
De sangre soriana, nacido en Barcelona en 1978, y residente en Madrid. Crítico de cine desde la adolescencia, llevo 25 años escribiendo sobre películas. Ahora, principalmente, hago videos para el canal de YouTube de SensaCine donde la serie "Cine A Quemarropa" es uno de los mayores hits en la red.

La nueva adaptación dirigida por Emerald Fennell, con Margot Robbie y Jacob Elordi como protagonistas, llegño a los cines el 13 de febrero

En 1939 William Wyler estrenó la versión canónica de Cumbres borrascosas con Laurence Olivier. Se trata de la versión canónica, pero yo tengo un problema con Wyler. Es una discusión de hace 90 años, pero yo soy de la lírica de John Ford antes que de la prosa de Wyler. Así que, aunque esa versión es correcta, dejadme que os recomiende las adaptaciones heterodoxas, las que realmente entienden la maldad y la pasión abismal del libro.

Me vuelve loco Abismos de pasión (1954) del maestro absoluto Luis Buñuel. Ahí sí hay crueldad, hay insectos, hay una relación insana. O la joya olvidada del cine japonés, la versión de Yoshishige Yoshida de 1988, una película fantasmática y sexual con la fuerza visual del Kurosawa de Ran. Incluso la de Jacques Rivette, que se la lleva a los años 80, o la texturizada y telúrica versión de Andrea Arnold. En todas ellas, y especialmente en la de Peter Kosminsky con Ralph Fiennes, Heathcliff es un ser cruel, alguien que destroza, que pega. No es simpático. Y eso es clave.

Y aquí llegamos a la Emerald Fennell de 2024. Fennell, que viene de Una joven prometedora y Saltburn, tiene una carrera meteórica y conecta brutalmente con el público joven. Su lenguaje es el de la era TikTok. Viendo su Cumbres Borrascosas, pensaba: "Hostia, si corto esto en 100 trocitos, tengo 100 virales que funcionan que te cagas". Está rodada con una estética del impacto efímero, casi asintótica, donde cada plano busca una fuerza expresiva muy kitsch, muy camp. Es tan bonita de ver, tan de diseño, que casi parece pedir a gritos ser rodada en vertical.

Fennel se desliga del significado ontológico de la novela. Fennell suaviza la historia. Elimina los elementos más perniciosos y crueles que definen a los personajes de Brontë para convertirlo en una historia de amor trágica al uso, buscando un "efecto Titanic" o "La La Land". Quiere que llores, quiere romperte el corazón, pero le quita la amargura y la rabia real.

La película hace un gesto muy explícito a la audiencia joven: el personaje de Isabella (una maravillosa Alison Oliver) dice directamente "me he leído Romeo y Julieta". La película te explica lo que va a pasar usando a Shakespeare, porque parece que no confían en nuestra atención. Transforman la relación de sadomasoquismo y dominación en algo más digerible, casi divertido, alejándose de esa violencia que sí tenía, por ejemplo, Ralph Fiennes.

Eso sí, no se puede negar que Jacob Elordi y Margot Robbie están ahí para ser mirados. Es la primera vez en la historia de las adaptaciones que la actriz es mayor que el actor (Robbie le saca unos 7 años a Elordi), y funciona. Elordi tiene una presencia física imponente; es un actor de una belleza oscura, peligroso, al que le va mejor no hablar y simplemente "estar" en el plano, como un Ryan Gosling oscuro. Y Robbie, con esa picardía física, hace que te creas que estos dos se protegerían ante cualquier cosa.

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