El actor británico Oliver Reed le había prometido no beber, pero acabó sufriendo un paro cardíaco durante una juerga en Malta, localización principal del rodaje
Para muchos siempre será uno de los padres del mejor cine de ciencia ficción gracias a Alien, el octavo pasajero y Blade Runner, dos de las grandes influencias del género, pero la película más celebrada de Ridley Scott no es otra que Gladiator, que ganó el Oscar a Mejor película en el año 2001, además de otros cuatro galardones. El filme fue un auténtico fenómeno a nivel de crítica y de público y consiguió revitalizar el péplum en un momento en que el género parecía cosa solo del pasado.
Tuvieron que pasar más de 20 años para que la secuela de Gladiator fuese una realidad, pero finalmente Gladiator II se estrenó en 2024 con un elenco prácticamente renovado en su totalidad pero repleto de de estrellas y con las expectativas por las nubes.
Gladiator consiguió ser un éxito en el 2000 -además de un éxito en los Oscar también lo fue de taquilla con más de 470 millones de dólares recaudados-, pero durante el rodaje de la película el equipo liderado por Scott tuvo que hacer frente a un duro revés: la pérdida de uno de los miembros de su elenco, que falleció en Malta el 2 de mayo de 1999 víctima de un ataque al corazón.
El fallecido fue el actor británico de culto Oliver Reed, de 61 años, uno de los actores secundarios principales. Reed, de quien era sabido que tenía serios problemas con el alcohol, interpretaba al ex gladiador reconvertido en entrenador de gladiadores Antonio Próximo, quien compraba a Máximo (Russell Crowe), en el norte de África y le había prometido al cineasta que no iba a beber durante la producción. Sin embargo, solo cumplió su promesa a medias: no bebía alcohol durante la producción, pero sí durante su tiempo libre.
Según los informes, Reed tenía el día libre y se estaba divirtiendo en los bares de La Valeta, la capital de Malta, cuando ocurrió el trágico suceso. El consumo excesivo de alcohol tuvo consecuencias nefastas: Reed sufrió un paro cardíaco esa misma noche y falleció de un infarto camino al hospital.
Ridley Scott recordaría así el duro golpe en una entrevista con Variety por el 20 aniversario de Gladiator en 2020:
Un domingo por la mañana, se desplomó muerto en el suelo de un pub. Probablemente se tomó un par de cervezas y dijo: 'No me siento bien', se tumbó en la alfombra y murió
"David Hemmings (Cassius) había prometido cuidarlo y me dijo: 'Lo siento mucho, viejo'. Joaquin [Phoenix] le tenía mucho cariño a Oliver y estaba muy afectado por lo sucedido", recordaría Scott, quien junto a su equipo tuvo que apañárselas para conseguir terminar la película sin él.
Afortunadamente, encontraron una solución: una combinación de dobles y efectos especiales. Utilizando tecnología informática de vanguardia, expertos en CGI proyectaron digitalmente el rostro de Reed sobre el doble a partir de metraje existente. La ilusión fue perfecta. Esto permitió a Scott y a su equipo completar las escenas con Proximo que aún no se habían filmado.
"Conseguimos terminar lo que hacía falta de Oliver, robando imágenes digitales de su rostro y colocándolas en un cuerpo adecuado", explicó Scott.
Paradójicamente, Reed alcanzó con Gladiator el mayor éxito de su carrera, aunque a título póstumo. Incluso recibió una nominación al premio BAFTA por su interpretación.