Las secuelas se volvieron lo bastante importantes para tener que hacer cambios en el guion
La historia de Mark Hamill está íntimamente ligada a la de Star Wars, ya que el éxito de esta increíble saga será algo que le acompañe para siempre. Su trayectoria posterior acabó distanciándose de la de ser un héroe de acción como en la franquicia galáctica, pero no cabe duda de que esta transformó su vida para siempre.
También es cierto que las propias películas se transformaron gracias a él. Tanto en lo bueno, que incluye su estupenda interpretación de Luke SkyWalker, como en episodios menos agradables que sucedieron tras las cámaras y cambiaron considerablemente los planes. Uno de ellos casi le cuesta la vida al actor.
Una lesión visible
El 11 de enero de 1977, Hamill estaba esperando para rodar algunas escenas que quedaban por rematar de la primera película. Pero ese día tomó el coche y de repente se vio perdiendo el control de la situación, tal y como contó a Gossip Magazine: “Me había equivocado de autopista. Estaba en medio de la nada, en algún lugar remoto, y no había coches ni tráfico, gracias a Dios. Iba a unos 105-115 kilómetros por hora”. Intentando tomar una salida a esta velocidad excesiva, el actor vio como “perdí el control, di varias vueltas de campana y me salí de la carretera”.
El accidente podría haber sido mortal, pero Hamill terminó únicamente con un pómulo fracturado y una nariz rota con el cartílago tan deformado que hubo que usar trozos de su oreja para recomponerlo. Hamill vivió para contarlo, y además pudo seguir ejerciendo como actor empleando su cara, aunque esta había cambiado de manera perceptible.
Hace 45 años que estos tres importantes elementos de 'Star Wars' no aparecenPara terminar Una nueva esperanza se pudo emplear un doble mientras Hamill se reponía del accidente, pero llegados al punto donde había que rodar la secuela El imperio contraataca hubo que tomar decisiones. Las cicatrices de Hamill eran demasiado visibles, y se volvió necesario justificar narrativamente porque el rostro de Luke Skywalker había cambiado de una película a otra. George Lucas y el equipo idearon una escena donde el héroe es atacado por un Wampa y su cara queda desfigurada en el proceso. Se grabó hasta una secuencia donde Luke tiene gasas en el rostro mientras se recupera del ataque, pero se descartó del montaje final.