La actriz de 'Mad Max: Furia en la carretera' se inspira viendo vídeos de lucha para sus escenas de acción, pero siempre se cruza con un vídeo que le resulta de todo menos didáctico
Ganadora del Oscar a Mejor actriz por su papel en Monster en 2004, la actriz Charlize Theron lleva 30 años haciendo carrera como intérprete. Ahora tiene ahora 49 años y no solo sigue plenamente activa en Hollywood, sino que sigue siendo toda una estrella de acción, siendo habitual verla interpretando papeles muy físicos en sus diferentes proyectos.
Theron no ha escondido que, a medida que cumple años, las escenas de acción han comenzado a pasarle factura, pero lidia con ello manteniéndose todo lo en forma que puede. "Ahora hago películas de acción y, si me hago daño, tardo mucho más en curarme que cuando tenía 20 años", contó la actriz en Allure en 2023 durante la promoción de Fast & Furious 10. "Más que mi cara, desearía tener mi cuerpo de cuando tenía 25 años y tirarme contra la pared y que no me duela al día siguiente".
En los última años, la actriz ha vuelto al género varias veces de la mano de Netflix: primero con La vieja guardia 2, la secuela de la película La vieja guardia, en la que interpreta a una guerrera inmortal que protege el mundo junto a su pequeño grupo de mercenarios también inmortales y que ya conocimos en la primera parte de la cinta en el año 2020; y más recientemente con Depredador dominante, actualmente en los primeros puestos de la plataforma.
En una visita al programa de Howard Stern, la actriz habló de su proceso de preparación para La vieja guardia 2 y comentó que acostumbra a preparar sus proyectos de acción viendo viejos vídeos de lucha. Según la actriz, cuando lo hace, a menudo se encuentra con un vídeo de Steven Seagal que no le deja en muy buen lugar.
Theron no se cortó un pelo a la hora de hablar de Seagal y de cómo la estrella de acción no está en su mejor forma:
Por la noche, entro en internet para ver a los luchadores o a la gente pelear, y siempre me encuentro con algún video de Seagal 'peleando' en Japón, pero en realidad no lo hace. Simplemente tiene un sobrepeso increíble y empuja a la gente. Está gordo y apenas puede pelear... búscalo, es ridículo... Empuja a la gente por la cara, es todo un montaje...
Luego rápidamente justificó por qué hablaba sin cortarse demasiado: "¡No tengo ningún problema en hablar mal de él porque no es muy amable con las mujeres, así que al diablo!".