Pete Docter, director creativo de Pixar, sobre la IA: "La tecnología puede ser una herramienta verdaderamente poderosa para un artista"
Andrea Zamora
-Redactora
Más de diez años de experiencia en prensa cinematográfica y apasionada del cine independiente, con especial interés en la fantasía y la ciencia ficción. Siempre en busca de nuevas historias y miradas creativas

'Toy Story' vuelve con una quinta entrega en la que el mundo, como el nuestro, ha cambiado y las pantallas han invadido las vidas de todos. "Creo que todos mantenemos una relación complicada con la tecnología", señala la productora Lindsey Collins

Pete Docter y Woody tienen algo en común: los dos se están quedando calvos. El director creativo de Pixar Animation Studios se da la vuelta y enseña su coronilla pelada para responder a la pregunta de dónde viene la inspiración de mostrar el paso del tiempo en el famoso vaquero en Toy Story 5. "No lo sé, no sé exactamente de dónde surgieron esos detalles", bromea en SensaCine en un hotel de Madrid.

La quinta entrega de la saga se estrena el 17 de junio y, en ella, el tiempo ha pasado para todos, para los de dentro y los de fuera de la gran pantalla. Cuando Docter, director de títulos como Del revés (2015), entró a trabajar en Pixar arrancaba la década de los 90. Casi a la vez que Woody, que debutó en Toy Story (1995) con la pintura de su pelo intacta. Por entonces, la inteligencia artificial no existía, pero, al igual que el pelo, la cosa ha cambiado, para los humanos y los juguetes.

"Cuando empecé en 1990, era muy sorprendente, pero por aquel entonces necesitabas casi una carrera en informática solo para encender la máquina", recuerda. "Yo llegué sin saber absolutamente nada de ordenadores, pero ambos equipos nos unimos con el objetivo común de comunicar algo y llevar al público a algún lugar".

'Toy Story 5' es una de las mejores películas de Pixar

Eso, con la llegada de la IA, no ha cambiado en Pixar. Según Docter, en la compañía están abordándola de la misma forma en la que lo han hecho todo siempre. "La tecnología se puede usar para bien o para mal, pero puede ser una herramienta verdaderamente poderosa para un artista".

La IA, la tecnología y nuestro mundo ha servido de inspiración para lo que ocurre en Toy Story 5. Ahora, Jessie es la 'sheriff' de la habitación de Bonnie tras tomar el relevo de Woody, que decidió cambiar de vida y ayudar a los juguetes perdidos. La niña a cargo de la vaquera no consigue hacer amigos y sus padres, intentando ayudar, le compran una tablet llamada Lilypad que se convierte, de repente, en una obsesión para la pequeña. Jessie y compañía se enfrentan a una crisis: ¿qué sentido tiene ahora su existencia con la tecnología invadiéndolo todo?

"Probablemente sirva para iniciar un debate", dice Docter sobre el filme. "Es interesante. A mí me parece más bien un reflejo. Lo que intentamos hacer es reflejar y representar lo que vemos en el mundo y, al hacerlo, acaba generando debates entre el público".

"Creo que todos mantenemos una relación complicada con la tecnología", reflexiona Lindsey Collins, productora de Toy Story 5, sentada al lado de Docter. "Ya sea porque nuestro teléfono siempre está al alcance de la mano o porque nuestros hijos interactúan con ella a una edad cada vez más temprana y ahora tenemos que afrontar esa conversación. Es algo realmente complicado y, como resultado, intentamos esforzarnos al máximo en representar esa complejidad".

Pregunta: ¿Cuál fue el motivo principal que os convenció de que todavía había una historia que merecía la pena contar en Toy Story 5?

Lindsey Collins: Nos acercamos a Andrew Stanton, que ha escrito y dirigido, o al menos ha estado involucrado en las versiones anteriores de la saga, y le preguntamos si tenía alguna idea. Nos dijo: 'Tengo un par, pero dejadme que escriba un primer borrador a ver si os interesa'. En ese primer borrador, Jessie era la líder de la habitación, la tecnología y Lilypad aparecían como una especie de fuerza en la habitación y había 50 versiones de Buzz Lightyear. Nos dijo: 'Confiad en mí, va a funcionar'. Al principio pensamos: '¿50 Buzz Lightyears?'. Pero en el momento en que volvió con ese borrador, todos estuvimos de acuerdo en que, definitivamente, había una historia que contar.

Pete Docter: Jessie tiene mucha profundidad y experiencia. Ha pasado por muchos traumas. Es un personaje muy fuerte al que le han sucedido cosas horribles, lo que la convierte en alguien muy interesante y con muchas capas.

P: Esta película enfrenta a los juguetes con la tecnología. Es un reflejo de lo que está sucediendo ahora mismo en nuestro mundo con la inteligencia artificial. ¿Veis esta película como una advertencia, como una forma para iniciar un debate o quizás como algo más lleno de matices?

P.D.: Sí, probablemente sirva para iniciar un debate. Es interesante. A mí me parece más bien un reflejo. Lo que intentamos hacer es reflejar y representar lo que vemos en el mundo y, al hacerlo, acaba generando debates entre el público.

L.C.: Si lo hacemos bien.

P.D.: Esperemos, sí.

L.C.: Es más sobre representar el caos, los matices y la dificultad que todos tenemos para descubrir cuál es el equilibrio en nuestras vidas. Creo que todos mantenemos una relación complicada con la tecnología, ya sea porque nuestro teléfono siempre está al alcance de la mano o porque nuestros hijos interactúan con ella a una edad cada vez más temprana y ahora tenemos que afrontar esa conversación. Es algo realmente complicado y, como resultado, intentamos esforzarnos al máximo en representar esa complejidad.

P: Los juguetes se enfrentan a una crisis en Toy Story 5 y vosotros habéis formado parte de Pixar desde el principio, así que habréis afrontado retos similares a lo largo de los años. ¿Cómo está abordando Pixar la inteligencia artificial en este momento?

P.D.: De la misma forma en la que lo hemos hecho con todo desde el principio: la tecnología se puede usar para bien o para mal, pero puede ser una herramienta verdaderamente poderosa para un artista. Cuando empecé en 1990, era muy sorprendente, pero por aquel entonces necesitabas casi una carrera en informática solo para encender la máquina. Yo llegué sin saber absolutamente nada de ordenadores, pero ambos equipos nos unimos con el objetivo común de comunicar algo y llevar al público a algún lugar. Eso no ha cambiado realmente. Tenemos nueva tecnología y gente joven que ni siquiera había nacido cuando se hizo Toy Story, pero el objetivo sigue siendo el mismo: ¿cómo podemos, como artistas y como seres humanos, representar algo que consideramos importante y llevarlo a la pantalla para que el público también pueda sentirlo?

P: Una de las decisiones más interesantes de la película es la dinámica entre Buzz y Jessie. Su relación desafía los roles de género tradicionales y los arquetipos asignados a los personajes femeninos y masculinos protagonistas. ¿Cómo desarrollasteis esta idea y qué inspiró este enfoque

L.C.: Siento que Buzz siempre ha sido así. Siempre ha sido el típico personaje que muestra mucha fanfarronería, alguien que entra diciendo: 'Vale, así es como vamos a hacer las cosas'. Pero, en el fondo, es un personaje neurótico y tierno, tan inseguro y torpe como cualquier otro. Eso es lo que siempre ha sido tan divertido de Buzz: tiene dos facetas muy distintas. Así que nos apoyamos mucho en eso a la hora de relacionarlo con Jessie, porque todos sabíamos que siempre había existido un pequeño flirteo entre ellos. En el momento en que empezamos a profundizar y dijimos: 'Vale, ahora que esto ha evolucionado y Buzz está totalmente enamorado de Jessie, ¿cómo se comportaría?'. Pensamos que se comportaría como Buzz. Es decir, sin saber muy bien cómo expresar exactamente lo que siente por ella. Por otro lado, Jessie asume el mando y su principal prioridad es el niño, pero con el tiempo te das cuenta de que es plenamente consciente de que él está locamente enamorado de ella.

P.D.: Buzz es un hombre de acción. Se muestra más seguro y capaz cuando hay algo que hacer, pero cuando tiene que detenerse a hablar de sus sentimientos es distinto.

L.C.: Los animadores se lo pasaron en grande en esos momentos en los que se esfuerza muchísimo por saber qué decir, especialmente cuando quiere declararse. De repente, todo esto dio muchísimo juego a nuestros animadores para interpretar al personaje.

P: Toy Story ha acompañado a varias generaciones. Cuando Woody regresa a esta historia, hay detalles que reflejan el paso del tiempo, como la calvicie o la barriga. ¿Es un guiño a las generaciones que crecieron con Toy Story?

P.D.: No lo sé, no sé exactamente de dónde surgieron esos detalles. [Se da la vuelta y enseña su calva].

L.C.: Mira, el trabajo de Woody ha cambiado. ahora está por el mundo rescatando juguetes. Ya no se encuentra en un entorno protegido ni se preocupa tanto por pensar: 'Ay, si no soy perfecto, quizá no jueguen conmigo'.

P.D.: Ya ha superado esa etapa.

L.C.: Se encuentra en su época de 'daddy cowboy', salvando juguetes, y tiene a una mujer que le quiere y que piensa que le queda genial llevar un poncho. Lo divertido es que cuando hicimos una sesión de ideas sobre Woody, el equipo, que en su mayoría ronda los 20 años, dijo: '¿Woody está a la carrera? Podemos hacer que se note el desgaste. ¿Cuál es la versión más divertida de eso y cómo podemos jugar con ello?'.

P.D.: En realidad, es peligroso trabajar en un estudio donde todo el mundo sabe dibujar unas caricaturas tan crueles.

L.C.: Es muy cruel.

P.D.: te das cuenta de cosas de ti mismo en los dibujos, en plan: 'Espera, ¿mi cuello es así?".

L.C.: Así de bien se lo pasaron también caricaturizando a Woody.

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