'La muerte de Robin Hood': Un fascinante viaje crepuscular que interesa más de lo que gusta
Alejandro G. Calvo
-Director de SensaCine
De sangre soriana, nacido en Barcelona en 1978, y residente en Madrid. Crítico de cine desde la adolescencia, llevo 25 años escribiendo sobre películas. Ahora, principalmente, hago videos para el canal de YouTube de SensaCine donde la serie "Cine A Quemarropa" es uno de los mayores hits en la red.

La nueva película de Michael Sarnoski está protagonizada por Hugh Jackman y se estrena el 3 de julio

En La muerte de Robin Hood ya el título mola un huevo. Suena a cómic violento y, ya desde su título, nos habla del cine crepuscular, nos habla del fin de una era, de que vamos a estar en un terreno entre lírico y lúgubre. Es una elegía: estamos aquí para despedir a Robin Hood y eso es algo que te crees ya en el momento en el que sabes que el autor del guion y director de la película es Michael Sarnoski.

Nacido en 1995 en Milwaukee, Wisconsin, Sarnoski hizo en 2021 una de esas películas que se te clavan como si alguien viniera con una máquina de injertar clavos y te metiera uno en la cabeza: Pig, una película protagonizada por un inmenso Nicolas Cage y un argumento brutal. En ella, el desaliñado personaje de la estrella de Hollywood vive en una cabaña en las montañas con la única compañía de su cerda trufera cuando unos desalmados llegan a su casa y se la roban. A partir de ese momento, el personaje de Nicolas Cage, que lleva años sin relacionarse con la sociedad, decide que va a recuperarla y ese es su punto de partida.

Sin embargo, Pig no era una John Wick con un cerdo y eso es lo que interesante del cine de Sarnoski: hay violencia, pero Sarnoski es, por un lado, un cineasta al que le interesa, más que la parte puramente de explotación violenta de sus historias -que son todas violentas y de género-, las capas existencialistas, casi metafísicas, que puede encontrar en sus relatos. El viaje es mucho más interior que exterior; es mucho más introvertido que espectacular. Por otro, Sarnoski es un hombre de texturas; sus películas tienen una imagen tremendamente definida y los colores, la iluminación y el ritmo pausado de sus imágenes son tan importantes como la historia que se está contando.

Y como Sarnoski lo hizo tan bien y así es como funciona Hollywood, le dieron un blockbuster. Le propusieron dirigir la tercera entrega de la saga Un lugar tranquilo, que se llamó Un lugar tranquilo: Día 1 y que estuvo muy bien pese a que lo tenía todo para ser un fracaso. Aplicando su talento desde detrás de las cámaras pero esta vez sin firmar el guion, el director construyó una historia intimista dentro del blockbuster, apartándose de lo que habían sido las dos primeras películas para narrar el "día uno" en la ciudad de Nueva York.

Y en este contexto de la carrera del cineasta llega La muerte de Robin Hood, que se estrena en las salas de cine españolas el 3 de julio de 2026 y en la que tenemos todo eso que describe a Sarnoski como un cineasta existencialista y telúrico.

La huida de Robin Hood

A La muerte de Robin Hood le ocurre un poco lo que a Pig: arranca presentando a Hugh Jackman como una versión del Logan viejo, pero esta vez siendo el mítico arquero de Sherwood, y explica, como en muchos wéstern por otro lado, la diferencia entre la leyenda y la realidad. Se ha publicado la leyenda de quién era Robin Hood -un héroe romántico que robaba a los ricos para darle dinero a los pobres-, mientras que él se descubre ya en la primera secuencia de la película como todo lo contrario. Como un ladrón y un asesino, que vive solo y huyendo de la sociedad porque tiene demasiados enemigos que le persiguen sin descanso para vengar a sus víctimas.

Un gran punto de partida, de nuevo un contexto ultraviolento, en el que la violencia es gutural y en el que Hugh Jackman, un actor que tiene sus limitaciones, está realmente bien.

En un territorio casi abstracto de paisajes desolados, llenos de niebla y casi en ruinas, la película es una fuga continua. El truco que ejercita Sarnoski es que, en vez de construirla en busca de la épica a que esta huida acabe en la muerte de Robin Hood, tal como promete el título, en una gran batalla donde él se enfrente por fin a todos los enemigos que ha tenido, lo que ejecuta no es tanto una épica en busca de la confrontación con el final de sus días, sino una disolución del propio relato a modo de expiación de todos sus pecados. Desafortunadamente, aunque eso queda muy bien así explicado y sobre el papel, creo que no funciona en la película.

La muerte de Robin Hood me ha interesado más de lo que me ha gustado. Creo que la película es ambiciosa al respecto diluir toda esa épica que hemos ido forjando para aislar al personaje hasta que nos quede solo su esencia, pero que no funciona. De hecho, el último tercio de película se me ha hecho bastante tedioso. Sarnovski ha intentado hacer un ejercicio estilístico elevado y no le ha salido porque realmente la película naufraga en su último tercio.

No obstante, lo que ya os digo es La muerte de Robin Hood que es diferente a todas las pelis de Robin Hood y viene a ampliar esa genealogía cinematográfica absolutamente maravillosa.

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