Un pliegue en el tiempo tan perfecto que aburre
Piensa en el chiste que más gracia te hace. Ahora imagina que tienes que escucharlo, al menos, una vez cada día. Con el tiempo, la risa disminuirá en sonoridad y, en algún momento, una reacción silenciosa será el paso previo al aburrimiento. Disney lleva 30 años transformando sus clásicos de animación en películas de acción real, pero lo que era una anécdota se convirtió en tendencia a partir de 2014 con Maléfica. La casa de Mickey Mouse encontró una mina de oro y apretó el acelerador. La última víctima de esta estrategia es Vaiana, un filme de hace diez años que ahora también tiene su versión carne y hueso. El chiste funcionaba al principio, pero ya ha perdido la gracia.
La Vaiana de acción real, dirigida por Thomas Kail, es un calco impecable de la Vaiana de animación. Si las proyectamos una al lado de la otra, el juego sería como el de "encuentra las siete diferencias". En muchos casos, no hay apenas variación más allá del proceso que da vida a las imágenes. Y eso que Disney, en el pasado, ha intentado añadir modificaciones a sus historias más clásicas, pero eran eso: clásicos de hace décadas para los que una modernización, una adaptación a nuestra era, sí tenía un sentido. La Vaiana de 2016 sigue encajando en el mundo de 2026. No hay necesidad de cambiar nada. Entonces, ¿para qué? Es innecesario.
Vaiana se ambienta en la antigua Polinesia y sigue a la hija del jefe de la aldea Motoniu. El destino de la protagonista es el de convertirse en la nueva líder del poblado, pero su primera tarea la llevará a cabo antes incluso de asumir el cargo. Lo que hizo en el pasado Maui, un semidiós, al robarle el corazón a la diosa Te Fiti, está provocando la muerte de la tierra. La única solución es devolverle a la diosa lo que es suyo, pero, para ello, Vaiana tendrá que romper con las reglas y embarcarse en una aventura muy peligrosa por el mar.
A nivel visual, Vaiana vuelve a demostrar la capacidad de Disney para convertir lo imposible en tangible. El problema es que esa proeza técnica ya no sorprende porque reproduce casi plano por plano una película que sigue fresca diez años después. Maui y su mítico 'De nada' están aquí, pero como la gracieta ya nos la sabemos, está más cerca de provocar un bostezo que una sonrisa.
Dentro de la copia, su protagonista Catherine Laga'aia destaca por inundar a su Vaiana de un gran carisma y espontaneidad. También Dwayne Johnson cumple como Maui, pero él lo tenía más fácil. El actor lleva conviviendo con el personaje una década. Le prestó voz en el filme de animación, aquí ha extendido su interpretación a lo corpóreo.
En una época en la que los 'remakes', los 'reboots', las secuelas, recuelas, precuelas, 'spin-offs' -inserte aquí el nombre nuevo creado para señalar una nueva forma de explotar todavía más cualquier IP que se precie- abundan, Vaiana parece la cúspide de toda esta montaña de proyectos. No es un mal 'remake' de acción real, que quede claro, pero es solo eso y nada más. Un pliegue en el tiempo tan perfecto que aburre.