Tarantino crea una venganza brutal y sangrienta con mucha pasión por el cine
Cuantas más batallas y más explosiones más parece que la película de guerra está destinada a quedarse en la memoria. Pero a veces tomarse la historia con paciencia en lo que elabora algo completamente diferente y memorable, capaz de seguir dando ángulos especiales a un conflicto tan cerca de cumplir un siglo como es la Segunda Guerra Mundial.
Un cineasta como Quentin Tarantino no podía sino observar este conflicto de una manera muy personal a la hora de hacer Malditos bastardos. Con Brad Pitt, Mélanie Laurent y Christoph Waltz en el reparto, este ya canonizado clásico del cine bélico se puede ver en Netfflix por tiempo limitado, siendo el 19 de julio su último día en el catálogo.
Mientras Europa se desangra durante la ocupación nazi de la Segunda Guerra Mundial, un pequeño batallón de vengativos soldados judíos a cargo de Aldo Raine es entrenado para realizar una temeraria hazaña: asesinar a Hitler y a los funcionarios más altos del Tercer Reich alemán. La oportunidad se les presentará en París, durante una proyección en una sala de cine que es administrada por una víctima encubierta de la violencia nazi, Shoshanna Dreyfus.
Las mejores películas de 2025, según SensaCineLa cuadrilla de hombres intenta llegar hasta la capital de Francia sin levantar sospechas a través del territorio controlado por los nazis, en un intento suicida por cobrarse la revancha ante el "Fürher". Al generar suspicacias en los soldados alemanes, se toparán con sangrientas y memorables escaramuzas antes de poder siquiera acercarse a su objetivo.
Tarantino tenía claro que quería meterse en el barro del cine bélico, pero tomando el carácter rudo de clásicos como Doce del patíbulo o El desafío de las águilas. No quiso precipitarse, al ver que conforme iba escribiendo la historia se iba haciendo más grande. Se pasó una década refinando y expandiendo hacia algo que consideraba magistral.
'Malditos bastardos': Érase una vez en una Francia ocupada por los nazis
Es así como elabora esta especie de híbrido entre realismo bruto y fantasía cinematográfica. Como un cuento macabro, Malditos bastardos podría haberse titulado “Érase una vez en una Francia ocupada por los nazis” y no habría pasado nada en absoluto, porque así decide malear la realidad a su gusto.
Quentin Tarantino convirtió este set de rodaje en un infierno a 1.000 grados, pero salió con una obra maestra bajo el brazoEs así como crea una película de guerra completamente diferente al resto, y una piedra de referencia para el cine de género elaborado desde entonces. Por eso no es descabellado hablar de ella como una de las mejores películas bélicas de lo que llevamos de siglo XXI, porque todavía parece que no se agota su magia.
Puedes ver Malditos bastardos en Netflix hasta el 16 de julio.