Anthony Marciano cuenta en pantalla grande la increíble historia de amistad entre dos de los agentes más importantes de la NBA en estos momentos. Así es 'El sueño americano'
En la década de los 90, Jérémy Medjana trabaja en un videoclub en Amiens, mientras que Bouna Ndiaye es limpiador del aeropuerto de París-Orly. A pesar de no tener relación alguna con la industria del deporte, ambos sueñan con trabajar como agentes de jugadores de la NBA. Spoiler: lo logran y a día de hoy pueden presumir de haber descubierto a Victor Wembayama, pero hasta llegar allí pasaron largos años hipotecando su vida, luchando contra gigantes y lanzándose al vacío.
Anthony Marciano, director francés, conoció su increíble historia y comenzó a documentarse como un “loco”. “Consulté de todo: desde programas de televisión y pódcasts hasta artículos de prensa local que pedí por internet porque ya no estaban disponibles. Me llevó un año entero de investigación escribir el guión, sin saber siquiera si al final me darían la autorización para hacer la película”, cuenta Marciano en una entrevista con SensaCine.
Finalmente tuvo autorización para la película. Se llama El sueño americano y llega a los cines este viernes 24 de julio después de tener una muy buena acogida en su país de origen.
Marciano contactó con los verdaderos Medjana y Ndiaye para poder desarrollar la cinta. Su camino hacia ellos fue casi como vivir su propia historia de superación. “No hacíamos más que recibir una mala noticia tras otra y teníamos que cambiar la estrategia a la hora de presentarla, pero yo sabía que iba a ir hasta el final. Hasta en la forma de conseguir que leyeran el guión para que me dieran su aprobación: estaba dispuesto a averiguar en qué avión se iba a sentar uno de ellos, ponerme a su lado y decirle que se lo leyera”.
Por suerte no hizo falta una técnica tan agresiva. "Llevaba un año viviendo con ellos sin conocerlos en realidad: escuchando todas sus entrevistas y leyendo de la mañana a la noche todo lo que había sobre ellos", recuerda el realizador. "De repente, me encuentro en un restaurante sentado frente a ellos y estaba viendo a mis personajes interactuar entre sí, con la sensación de conocerlos desde hacía 20 años. Pensaba: ‘Es que sois exactamente como los personajes de la película".
Todo lo que aparece en pantalla es verdad
El largometraje condensa 20 años de historia en una película de dos horas, por lo que hay muchas elipsis y ciertas licencias con el objetivo de hacer encajar los acontecimientos. Más allá de eso, todo lo que dice es verdad. “Sí, es una historia real. Son todos extractos de artículos de prensa y entrevistas a lo largo de 20 años, y he podido comprobar en diferentes medios que los hechos ocurrieron tal cual. Es verdad que, partiendo de esos datos, las escenas se adaptan para que la narrativa funcione, pero todos los grandes momentos son absolutamente reales”, señala Marciano.
Una de esas adaptaciones es la escena en la que la madre de Bouna y la del jugador que quieren llevar a Estados Unidos se encierran en casa para negociar las condiciones. Es ficticia, pero con una base muy real. “Me fui con Bouna y Jeremy a un draft de verdad y ahí sí que vi que eran las madres las que negociaban. Si lo piensas, los jugadores de baloncesto son tipos que miden 2,15 m, pero en realidad son niños de 18 años; así que las que llevan las negociaciones de verdad son ellas”, aclara el director.
Una odisea solo posible gracias a la amistad
El sueño americano cuenta la historia de superación de estos dos franceses que tienen un sueño imposible, pero más allá de relatar lo increíble de su hazaña, Marciano ha escogido centrarse en la amistad que existe entre Jeremy y Bouna. Sin su buena relación no habrían podido superar todos los impedimentos que se encuentran en el camino.
Les interpretan Raphaël Quenard y Jean-Pascal Zadi, unos actores que son amigos en la vida real. "Se conocen muchísimo: se llaman todos los días y tienen una relación muy bonita, porque incluso se llaman por las noches para darse las buenas noches", confiesa el director. “Eso era precisamente lo que me interesaba: no tanto hacer una buddy movie donde se presenta a dos personajes que no se entienden y tienen que aprender a llevarse bien, sino más bien una comedia romántica basada en el flechazo entre dos personas que desde el principio se quieren mucho. Así fue como construí el recorrido de los personajes: como una especie de comedia romántica de amistad, como una gran historia de amor”.