Acabo de salir de ver lo nuevo de Paul Schrader en el Festival de Venecia, The Basics of Philosophy -Principios básicos de la filosofía, ojalá la traduzcan así-, y os lo tengo que decir ya: me ha volado la cabeza, pero a la vez me ha dejado con un cuerpo extrañísimo. Es una película difícil, dificilísima, árida, visualmente fea hasta decir basta, pero con una complejidad temática tan brutal que, joder, yo no puedo hacer otra cosa que subirme a su barco. Yo me subo al barco de Paul Schrader siempre.
Para mí, ya lo sabéis, el cine no se entiende sin Paul Schrader. Es un cineasta descomunal. Hablamos de un tipo nacido en 1946 en Grand Rapids, Michigan, criado bajo una estricta educación luterana, algo que marca a fuego toda su obra. Es el hombre que escribió El estilo trascendental en el cine, un libro absolutamente básico para cualquier crítico de cine donde analiza la obra de Dreyer, de Bresson y de Ozu. Como guionista nos ha dado obras maestras absolutas para otros directores como Martin Scorsese en Taxi Driver, Toro Salvaje, La última tentación de Cristo o Al límite, además de escribir Yakuza para Sydney Pollack o Fascinación para Brian de Palma. Y como director, desde que arrancó en el 78 con esa película brutal que es Blue Collar, tiene hitos increíbles como Posibilidad de escape de 1992 (que para mí es una obra maestra total), su biopic de Mishima (uno de los mejores biopics que he visto en mi vida, con una abstracción brutal), El placer de los extraños (adaptación de la novela de Ian McEwan) o su remake de El beso de la pantera, además de películas míticas como American Gigolo. Es un titán.
Y en estos últimos años de carrera, Schrader ha entrado en una fase tremenda, entregándonos películas brutales en Venecia como El contador de cartas o El maestro jardinero. Pero lo que hace ahora es dar una vuelta a su filmografía, volviendo a la depuración estilística bresoniana, a esos relatos donde lo que siempre nos ha estado contando es a personajes que deben lidiar con la culpa de una forma abrasiva; personajes tremendamente torturados, hombres solitarios.
Una historia incómoda con un protagonista antipático
En The Basics of Philosophy, el protagonista, interpretado por Jack Huston, está escribiendo un tratado filosófico sobre Spinoza donde mezcla su propia autobiografía. La historia de este profesor de filosofía es una historia incómoda, con un protagonista antipático. El personaje de Jack Huston arrastra un secreto terrorífico, un secreto que ha marcado su vida, y carga con una culpa tremenda y un tormento brutal. Es un personaje 100% schraderiano, la viva imagen de un condenado en vida. A través de este profesor, Schrader aprovecha para hablarnos de la muerte, de la voluntad del ser humano y de cómo acercarse voluntariamente a la muerte funciona como una herramienta de cambio en la vida. ¿Puede realmente cambiar el ser humano? ¿Es el cambio definitivo acercarse a la muerte?
Es una película dificilísima, moral y existencial. De hecho, hay un momento loquísimo con Spinoza que parece puro Manoel de Oliveira. La película no da concesiones. Mezcla la iglesia, el existencialismo, la mentira y la verdad. Por eso entiendo que no gustara en la sala de prensa de Venecia, porque es un film profundamente depresivo que nos habla de la muerte de forma directa, y la gente no quiere ver eso.
Frente a un cine mainstream de este siglo que se ha vuelto cada vez más blandito, menos pertinente, impoluto, blanco y fácil (un cine suave que no te hace ni pensar), Schrader va exactamente en la dirección opuesta. Te plantea una película incómoda que tú no quieres ver, que se hace preguntas que tú no puedes responder y que toma decisiones que tú no quieres compartir. Eso me parece de un valor extraordinario.