La película de Christopher Nolan sobre 'La Odisea' de Homero ha generado debate entre los expertos y estudiosos, pero les preocupan otras cosas: "En realidad, creo que es una película muy conservadora"
Si atendemos a la llamada "cuestión homérica", es cierto que no existe una certeza absoluta sobre la autoría, fecha y lugar exactos tanto de La Ilíada como de La Odisea, pero la teoría clásica es que, hace cerca de 3.000 años, entre los años 750 y 700 a. C., un hombre llamado Homero, de cuya existencia tampoco hay certeza, creó en la antigua Grecia las dos grandes obras maestras de la épica clásica.
Casi tres milenios más tarde, ambos poemas, base de nuestra literatura occidental, siguen siendo leídos y analizados en todo el mundo. Por ello, no es de extrañar que la nueva película de Christopher Nolan, una personal adaptación de La Odisea con Matt Damon en el papel principal de Odiseo, esté dando mucho que hablar no solo entre los espectadores y la crítica, sino entre los expertos y estudiosos tanto de la literatura clásica en general como de Homero en particular. Y sus debates van mucho más allá de juzgar si una actriz negra es la mejor elección para encarnar a Helena de Troya.
Así lo recoge un interesante reportaje de Variety sobre un grupo variado de estudiosos formado por "homeristas jubilados, editores, profesores, historiadores y diversos intelectuales" del que forma parte Joel P. Christensen, editor de The Oxford Critical Guide to Homer's Odyssey, quien asegura que "tuvieron un debate muy animado" sobre las decisiones del cineasta. "Me sorprendió la cantidad de académicos a los que les gustó", asegura Christensen antes de admitir que la clave está en asumir de inicio que "no es la La Odisea de Homero, sino la de Nolan".
Mi esposa tuvo que contenerme varias veces. Todo el mundo sabe que soy el peor espectador para la película. Me he estado diciendo a mí mismo: 'Esta no es 'La Odisea' de Homero. Esta es 'La Odisea' de Nolan. Y debe juzgarse con otros criterios
(No tan) Curiosamente, lo que les preocupa a los estudiosos de Homero poco o nada tiene que ver con los que han sido dos de los puntos más criticados antes si quiera de que se estrenase la película en salas: las elecciones de casting de Lupita Nyong'o y Elliot Page como Helena de Troya y Sinón, respectivamente.
"Me preocupa mucho que gran parte de la conversación se haya centrado en cuán progresista o progresista iba a ser esta película", apunta Christensen, que de hecho considera todo lo contrario a los que tachan a la película de sostener un discurso woke. "En realidad, creo que es una película muy conservadora. Los papeles para mujeres son limitados. El reparto interracial se reduce a mujeres de color que simplemente se casan con hombres blancos, lo cual no es progresista".
Respecto a otra de las grandes críticas, los anacronismos que trajo consigo el diseño de producción de la película, como la representación del Caballo de Troya o ciertas elecciones de vestuario, Christensen lo deja claro: "A nadie le importó". "Ni siquiera al arqueólogo jefe le importó. Porque la cuestión es la siguiente: La Odisea está llena de anacronismos. La poesía homérica contiene diferentes capas históricas. Lo importante es que la representación funciona como un vehículo para la fantasía del público sobre el pasado".
Sin embargo, tanto a Christensen como otros de los expertos que compartieron aquel visionado y su posterior debate, hay otras cosas que les preocuparon más, como la decisión de Christopher Nolan de diluir la moralidad "sofisticada" del poema de Homero en pos de prestar más atención al espectáculo puro, como la caída de Troya.
Christopher Nolan doma a Ulises: 'La Odisea' es una adaptación monumental, pero su héroe es menos complicado que el de HomeroEn cualquier caso, como apunta Richard P. Martin, profesor de literatura griega y latina en Stanford, "La Odisea de Homero ya era ficción histórica, una recreación de un pasado antiguo cuando se compuso por primera vez" y la atención que recibe la obra y la literatura clásica es una buena noticia. "Los clasicistas están satisfechos con la versión de Nolan porque todos reconocemos que es una versión. No existe una interpretación 'correcta', porque cada generación crea su propia versión del poema, ya sea mediante retraducciones o reinterpretaciones en diversos medios. Toda publicidad sobre Homero es buena publicidad", señala Martin. "El consenso que he escuchado hasta ahora es que generará mucho debate en las aulas. Incluso con todas las omisiones y cambios, a nadie le preocupa demasiado. La película de Nolan es una obra de arte, y Homero es una obra de arte", apunta Justin Arft, colega homeólogo y profesor asociado de la Universidad de Tennessee, Knoxville.
"Entiendo el punto de vista de los críticos porque puedo expresarme en ambos registros", añade a este respecto Monica Cyrino, profesora de literatura clásica en la Universidad de Nuevo México. "Lo que no entienden es el beneficio a corto y largo plazo que esto tiene para nuestra disciplina. [...] Ya saben cómo funciona Hollywood: una cosa tiene éxito y le siguen diez más. Esto va a ser genial".