¿Hasta dónde serías capaz de llegar por tratar de mantener tu casa? Los Ibáñez, la familia protagonista de Un plan perfecto, la nueva comedia protagonizada por Leo Harlem, Jordi Sánchez, Raquel Guerrero y Ernesto Sevilla que este viernes llega a las salas de cine españolas, se atrevería hasta atracar un banco. Y aquí la pregunta no es qué podría salir mal, sino ¿Qué no podría salir mal?
Bajo la dirección de María Pulido, directora de series como La agencia, La frontera o la diaria Acacias 38, Un plan perfecto no pierde en ningún momento su buen humor, pero sitúa a la familia Ibáñez en una situación bastante trágica: Ángel Ibáñez (Sánchez) es un escritor que ya ha publicado varias novelas de éxito, pero desde hace un par de años se encuentra en un bloqueo creativo que les ha llevado a varios impagos de su hipoteca, con lo que el banco amenaza con el desahucio. Tras un desencuentro con el director de la sucursal bancaria (Sevilla), Ángel y su esposa (Guerrero) se ven al límite y en plena crisis matrimonial, hasta que, inesperadamente, encuentran en el sótano de su casa un túnel inacabado que hace un años comenzó un ladrón llamado Rufus (Harlem) con el objetivo de dar el golpe de su vida.
"Todos nos fascinamos con esta historia; nos pareció superbonita y nos hacía mucha ilusión contarla", explica la cineasta en entrevista con SensaCine sobre los orígenes de Un plan perfecto, agradeciendo haber tenido la oportunidad de haber contado con "su casting ideal". "Las personas que queríamos que fueran, han sido, y pensamos que no había nadie mejor para hacer esos papeles", asegura la directora. "El plan no es perfecto, pero el casting sí", añade en un juego de palabras con él título de la película.
Un 'Atraco a las tres' del siglo XXI
"Es un Atraco a las tres de este del siglo XXI que tiene mucho encanto", señala Sánchez en su entrevista. "Cuando nos contaron de qué iba, ya dije: 'Uy, una familia que atraca un banco porque está apurada, pues tiene rollo esto, tiene mucha comedia'. Poner a la gente en una situación no habitual, porque ninguno de los cuatro es atracador, pues tiene encanto". Para Leo Harlem, ya un habitual de comedias familiares destinadas a hacernos reír, Un plan perfecto "no es una película de enredos convencional": "Hay una trama, hay un misterio, hay una intriga, hay un suspense. Aquí se va produciendo una serie de situaciones que te rompen un poquito el esquema", agradece el actor. "Y somos más guapos que los de Ocean's Eleven", bromea.
Sony Pictures
Además, aunque la premisa parte de un robo a un banco, Un plan perfecto entreteje con la trama principal con las preocupaciones y relaciones desestructuradas que rodean y definen a cada personaje, algo que preocupaba especialmente al equipo creativo. "Me interesaba la combinación de las dos cosas. Por un lado te estamos contando una aventura, pero por otro te estamos diciendo que la felicidad no siempre está donde te dicen, sino que a lo mejor está en el camino que estás haciendo para llegar a ella", reflexiona Pulido. "El mensaje de la película es de conexión entre las personas. Aunque el objetivo aparentemente sea el dinero, lo que está pasando por debajo es que una familia que no se llevaba bien se encuentra, reconecta y empieza a ser feliz aunque no tenga dinero y tenga problemas".
"Lo bonito que tiene la película para mí es que hay mucha mezcla de decisiones, de dudas, que es muy real en el sentido de que a todo el mundo le gusta prosperar, pero ¿a qué precio? ¿Quién te ayuda? ¿Dónde vas? ¿Dónde no vas? Luego te encuentras con personajes como el de Ernesto [Sevilla], que viven como en un planeta paralelo al lado, pero que va a tener mucha capacidad de decisión en lo que vas a hacer", reflexiona Harlem al respecto.
Gente corriente en una situación extraordinaria
Para la directora, que la película encontrase a su casting perfecto es lo que hace que sea redonda: "En el guion ya estaba esa forma de tratar a los personajes con verdad, con capas, con sensibilidad y con momentos entrañables, pero estos actores han multiplicado eso por diez", agradece. "Tienen mucha humanidad, han entendido muy bien a sus personajes y los han querido mucho". "Lo primero y evidente que han aportado es su vis cómica; el equipo no podía parar de reír en el rodaje. Pero luego había una capa que para mí fue una sorpresa: la humanidad", añade sobre ellos.
Jordi Sánchez no hace de Antonio Recio, está haciendo un papel de neurótico mucho más cercano a Woody Allen y a sus películas, lo cual me parece una ganancia porque España necesita verlo hacer eso
"Leo [Harlem] le da mucha ternura a cómo trata a los chicos y a la relación que establece con la niña pequeña. Y con Ernesto [Sevilla] me sentaba y decía: que haga lo que quiera, ¿qué le voy a decir yo a Ernesto Sevilla? Gracias", recuerda la directora.
Sony Pictures
"Yo creo que los personajes siempre tienen que partir de la realidad, porque si no son reconocibles no funcionan", sostiene Jordi Sánchez sobre ese esquema que sostiene la película entera de poner a gente corriente en una situación extraordinaria. "Eso no significa que no puedan estar al límite del histrionismo o de un perfil que no tenga nada que ver con uno mismo. Los personajes siempre tienen que ser reconocibles por el público. Antonio Recio es un desequilibrado, homófobo y tiene todas las taras, pero la gente te para por la calle y te dice: 'Eres como mi padre, eres como mi tío, eres como mi jefe".
Por su parte, Leo Harlem tiene claro que, "en lo normal también hay mucha locura": "Hay veces que el personaje más disparatado no es creíble, pero aquí el tema es que la gente se va adaptando a situaciones que le desbordan y se va volviendo un poquito más esquizofrénica a medida que va avanzando".
Al mismo tiempo, lo que viven los personajes también puede ser una situación reconocible aunque llevada al límite, pero la directora tiene claro que no querían hacer una película denuncia: "Queríamos una película con temas reales y una base real, pero que al verla no te deprimiera. Es una referencia de algo que está ahí, que todos conocemos y muchos vivimos, pero tratado de tal manera que te lo puedas pasar bien y no te agobies. Tenía que ser algo bonito y entretenido de ver. Que al acabar de verla pienses que hay esperanza y que, si miras hacia otro lado, puedes conseguir lo que necesitas, que es estar bien, más que tener cosas o robar un banco".
"Si alguien se queda pensando en que a veces nos enfocamos en lo que no tenemos y descuidamos lo que sí tenemos, estaría muy bien", sentencia la directora.