El rechazo que convirtió a Christopher Nolan en el director que cambió el cine de superhéroes
Lume
-Creador audiovisual
Realizador y creador audiovisual. Al igual que tú, amo el cine y me encanta hablar de ello

El director estuvo a punto de hacerse cargo de 'Troya', pero acabó reinventando a Batman, que era un personaje que no estaba pasando por su mejor momento

Christopher Nolan quiso dirigir la película Troya (2004) hacia el inicio de su carrera, pero por casualidades de la vida, le rechazaron.

En 2003 Warner Bros. lo contrató para dirigir el filme. Y no fue por falta de experiencia, es que el proyecto se había quedado libre. Wolfgang Petersen, que lo estaba desarrollando, lo aparcó para centrarse en su peli de Batman vs. Superman. Pero cuando ese proyecto de superhéroes se cayó, Petersen quiso recuperar Troya. Nolan se quedó fuera y, para compensarle el mal trago, el estudio le ofreció recuperar a un superhéroe en horas bajas con Batman Begins (2005). El cineasta rescató al justiciero de Gotham de la miseria y, resarciéndose de esa mala experiencia con Troya, 20 años después ha dirigido La odisea. Fíjate la de vueltas que da la vida.

El Batman de Nolan es un tipo oscuro, que ha sufrido, que usa tecnología muy avanzada y que da miedo a los criminales. Pero si estabas vivo en los 80 o en los 90, seguramente habrás crecido con otras versiones del personaje que no tenían nada que ver y que dejaban por los suelos su imagen. Por ejemplo, en Batman y Robin (1997), Hollywood convirtió al personaje en un chiste, con chascarrillos malos y el traje que tenía los pezones esculpidos.

Para el gran público, Batman era una parodia. Pero en el mundo del cómic la realidad era totalmente distinta. Año Uno o La Broma Asesina demuestra que el Batman del papel ya era un tío oscuro, que podía ser violento y que le había pasado la vida por encima.

En los 80, los fans del personaje llevaban décadas frustrados porque parecía más un personaje cómico que un detective privado y en 2005 entra en escena Nolan. Lo que hizo con Batman Begins fue darle a los fans lo que llevaban años esperando. Cogió esa esencia callejera, sucia y realista de Año Uno de Frank Miller y, por primera vez en la historia, plantó al verdadero Caballero Oscuro en la gran pantalla.

De 'Batman Begins' a 'La leyenda renace'

Cuando Nolan moldeó a Bruce en Batman Begins junto a David S. Goyer, le dio una vuelta a la relación héroe y 'alter ego'. En casi todos los superhéroes, el traje es el disfraz. Pero aquí no. Bruce Wayne es un millonario arrogante, ligón y superficial; esa es la verdadera máscara que usa. Su identidad real, sus convicciones y su esencia viven bajo el traje de Batman, apoyado siempre en ese pequeño círculo de confianza que forman Alfred, Fox y Gordon. Nolan plantea que si cruzas esa línea de extremismo para acabar con el mal, te conviertes exactamente en el monstruo que juraste destruir. Pero esto no llega a explotar hasta la secuela El caballero oscuro (2008).

Aquí el verdadero monstruo fue Christian Bale, que venía de quedarse en los huesos para El maquinista (2004), pesando 54 kilos. Nolan le dijo que se pusiera en forma y Bale llegó al rodaje con más de 100 kilos de músculo. Estaba tan grande que no cabía en el prototipo del traje, y el equipo de rodaje le empezó a llamar de broma Fatman. Nolan le obligó a perder 10 kilos porque parecía un oso en vez de un ninja.

Nolan odia abusar del ordenador y de los cromas. Por eso, cuando en Batman Begins vemos a Bruce peleando con espadas sobre un lago helado, no están en un estudio con todo controlado. Se llevó a los actores a un glaciar en Islandia para que sintieran el frío y tanto las actuaciones como el entorno fueran reales.

En El caballero oscuro ya no estamos viendo una peli de orígenes, estamos ante un 'thriller' criminal redondo. A nivel técnico el salto también fue gigante. Fue la primera vez que Nolan usó sus amadas cámaras IMAX. Hacían un ruido tan fuerte que se cargaban el audio de los actores y tuvieron que doblar muchos diálogos en postproducción. Además, grabando la persecución en el túnel, estrellaron y reventaron una de estas cámaras, y en aquel momento solo existían cuatro en todo el mundo.

En el centro de ese 'thriller' está El Joker de Heath Ledger. Un terrorista que no quiere dinero, solo quiere demostrar a Gotham que cualquiera puede corromperse, para que reine el caos. Hoy su interpretación es muy admirada por todo el público y no ha habido otro actor que le supere hasta el momento, pero cuando Nolan lo eligió, le cayeron palos por todas partes. Ledger sorprendió al mundo llevando su mimetización con el príncipe payaso del crimen a otro nivel. Más que un papel, se convirtió en una obsesión.

Esta película fue la que puso a Nolan donde está. De hecho, hubo mucho revuelo porque no fue nominada a mejor película ni director en los Oscars. La Academia de Cine de Hollywood ignoró la película en las categorías principales, pero no tuvieron más remedio que agachar la cabeza y darle el Oscar póstumo a Ledger porque su interpretación fue algo irrepetible. Fue la primera película de superhéroes que hizo que se tomase el género en serio. Algo que, por desgracia, Marvel ha desperdiciado con muchas de sus series estos últimos años.

Después de El caballero oscuro, tocaba cerrar la trilogía. Lo más interesante de El caballero oscuro. La leyenda renace (2012) entrega es el bucle del personaje. Bruce sufre una involución, vuelve a ser un crío encerrado en su mansión, que tiene que aprender a levantarse otra vez. Nolan repite la fórmula de la primera película, cambiando el entrenamiento en las montañas nevadas por el sufrimiento en el Pozo de Bane. Ese pozo no es solo un agujero del que nadie puede escapar. Simboliza la caída a lo más profundo de Bruce Wayne y, en última instancia, su resurrección. Bruce se queda sin dinero, sin su empresa, perdió al amor de su vida, despide a Alfred, que siempre ha sido como un padre para él. Y se queda solo. Solo frente a una ciudad que odia a Batman, que le odia a él.

El legado del justiciero de Christopher Nolan

Con su trilogía, Nolan bajó al personaje al mundo real y sentó las bases para obras más oscuras, como el Batman de Robert Pattinson. El éxito de su propuesto hizo que todos los 'blockbusters' quisieran copiar la fórmula. Así empezó lo que podríamos llamar la "Nolanización" del cine.

Intentaron aplicarle el filtro de Nolan a todo lo que pillaban. Lo vimos clarísimo con Superman en El Hombre de Acero (2013), donde intentaron meterle toda esa oscuridad a un personaje que por definición es lo opuesto. También se copió en Transformers. Pero es que el tema no se quedó solo en los superhéroes, llegó hasta a James Bond. El reinicio de Daniel Craig con Casino Royale (2006) bebe muchísimo de ese tono de Batman Begins. De pronto, hasta las películas de monstruos o de fantasía clásica querían ser superserias, grises y traumáticas. Básicamente, todos querían replicar el éxito de El caballero oscuro.

Nolan demostró que no hace falta tratar al espectador como a un tonto llenando todo de efectos visuales, música épica y 'deus ex machinas' para reventar la taquilla. Lo que siempre ha querido el público es y siempre será, una buena historia.

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