El actor ha estrenado 'Vida perra' y 'Olivia' este año. En 2019 repasó con Cayetana Guillén Cuervo su infancia en Córdoba
Si Fernando Tejero es uno de los actores más conocidos y queridos de nuestro país ha sido por puro mérito propio. El cordobés ya ha explicado en otras ocasiones que pasó por varias penurias económicas en su camino hacia la televisión. De hecho, hace 30 años, Tejero terminó viviendo en casa del cantante Dani Martín después de conocerle en la prestigiosa escuela de interpretación Cristina Rota. Martín vio la pensión en la que vivía y le dijo que se iba a su casa.
Antes de llegar a Madrid, el actor creció en Córdoba, en casa de su tía. Como le contó a Cayetana Guillén Cuervo en un programa de Cena con mamá, se crio en casa de su tía en vez de con sus padres, algo que, según sus palabras, era bastante habitual en la Andalucía de la época.
Me crié en casa de mi tía por estas cosas que se estilaban mucho en Andalucía. En ese momento se veía bien y era lógico. Mi madre ya tenía tres hijos, somos seis hermanos. Hay dos hermanos míos que se llevan 9 meses de diferencia
"Mi padre se iba a trabajar a la pescadería y mi madre no solamente se quedaba al cuidado de su casa y de sus hijos sino que también estaba con el bar que tenían mis padres en mi misma casa", continuó, "me mandaron un tiempo con mis tíos. El tiempo se fue prolongando y fueron 13 años. Yo tenía nueve meses cuando me llevan con mi tía y estuve hasta los 13 años".
Tejero no tuvo esa rutina familiar con sus padres. Las comidas y cenas en la mesa, levantarse a desayunar, las broncas diarias... "Tengo, por ejemplo, el ir a visitarlos, que me llevaban mis tíos. Tengo cumpleaños, tengo navidades, Reyes... Pero el día a día, la rutina, no", contó el actor.
Esto no quita que fuera un niño muy querido. "Yo era un niño deseado en esa familia. Me dormía con la mano de mi tía agarrada cada noche", recordó Tejero con cariño, "Es una etapa feliz porque estuve rodeado de amor, fui un niño muy querido. Luego hay partes más dolorosas. Me refiero a los insultos en el colegio. Yo tenía mucha pluma de pequeño. De hecho, yo tengo la voz grave ronca porque forzaba la voz para demostrar que era un hombre".
Su momento más difícil llegó con la muerte de su tía cuando él tenía 14 años. Cuando ella enfermó de cáncer, él regresó a casa de sus padres. "A mí me costaba mucho entender. Yo recuerdo arrodillarme en el suelo y decir 'me quiero morir yo antes que mi tía'. Era muy difícil de encajar aquello", confesó. Al volver a casa de sus padres, ya adolescente y con esa búsqueda de su propia identidad, reconoce que se sintió "raro, descolocado". "Esto creo que no lo habré contado nunca, pero yo me dormía cada noche llorando. Ahí empiezo a flaquear en el colegio", desveló.
Más tarde, se mudó a la capital desde su Córdoba natal con el objetivo de formarse como actor. Como ya hemos contado, lo pasó mal, pero cuando fichó por Aquí no hay quien viva su carrera despegó hasta el día de hoy.