Luego la imagen le persiguió de maneras que no le agradaron en absoluto
Tradicionalmente ser mujer en Hollywood implica tragar muchos sapos o pasar por determinados aros incómodos incluso aunque consigas ser una estrella. Las oportunidades laborales acaban siendo muy concretas, y a poco que ya no cumplan requisitos de atractivo marcados por gente trajeada en despachos te relegan o a papeles secundarios de madre o al ostracismo.
Aceptar determinadas ofertas se vuelven regalos envenenados, pero en ocasiones no queda otra. Jennifer Connelly había logrado brillar como estrella juvenil en el cine de fantasía con películas como Phenomena o Dentro del laberinto, pero para pasar a ser estrella adulta se topó con no pocos obstáculos.
Oportunidades laborales
Es por ello que no limito sus opciones y, mientras seguía aceptando algunos papeles, se fue a la universidad de Yale a estudiar literatura inglesa y ampliar sus horizontes. Una experiencia gratificante hasta que un día un profesor se acercó a ella diciendo que había quedado impactado de ver a su estudiante en un póster.
Concretamente, Connelly salía subida a un caballo mecánico de una manera bastante insinuante y con un eslogan que rezaba: “Va a tener el trayecto de su vida”. El póster recreaba una de las escenas clave de la película Destinos opuestos, o Career Oportunities en su titulo original. Una escena que la actriz se arrepintió de hacer casi conforme terminó de hacerla.
Hace 24 años ganó el Oscar por mejor actriz, pero dos años después protagonizó un desastre del que todavía se arrepiente: “Justo lo que mi carrera necesitaba””No sé qué pensarán los demás, pero yo no me sentí a gusto con ello” explicó la actriz en 1990 a Rolling Stone, y desde luego no le agradó cómo la promoción provocó que el momento le siguiera hasta su vida personal. Un ejemplo de cómo de casual y corriente era la sexualización de las actrices aspirantes a estrella.