Se hizo famoso por su papel de Coque en 'La que se avecina', aunque llevaba más de una década compatibilizando el teatro con otros trabajos
Nacho Guerreros comenzó a ser una cara conocida a raíz de encarnar a Jose María, el amigo drogadicto de Emilio (Fernando Tejero) en la icónica Aquí no hay quien viva, aunque fue su papel protagonista de Coque en La que se avecina la que terminó de disparar su popularidad. Guerreros, que ahora tiene 55 años, comenzó en la serie de los hermanos Caballero para Telecinco ya en su primera temporada en 2007 y ha seguido interpretando a Coque desde entonces, durante las 16 temporadas que lleva en antena.
Sin embargo, la trayectoria como actor del riojano comenzó muchos años antes, principalmente en teatro, aunque también con pequeños papeles episódicos o de extra en series de televisión. No obstante, él mismo explica que tuvieron que pasar 14 años para que su gran pasión pudiese convertirse en su medio de vida. Mientras tanto, desempeñó diversos trabajos al tiempo que estudiaba teatro y hacía sus primeros trabajos.
"Conozco mucho las sombras de esta profesión, porque a mí me costó mucho", asegura en una entrevista con El Mundo con motivo de su trabajo en la obra de teatro Bestseller. La obra que Lorca nunca escribió que representa estos días en el Teatro Pavón. "No he sido ni marido de nadie, ni hijo de, ni primo, ni nieto. Vengo de una familia trabajadora que me inculcó ciertos valores: tenía que ganar lo mío esforzándome, estudiando y trabajando. Y como conozco esas sombras, sé valorar mucho más todo lo bueno que me ha traído".
Tardé 14 años en vivir de lo mío. Me tuve que dedicar a otras cosas: seis años trabajando con personas con discapacidades, de camarero cuando era más joven, incluso en los primeros años de los 2000
Por ello, Guerreros se muestra muy agradecido con el publico que le sigue, que va a verle al teatro y le tiene un cariño muy especial por su personaje en la famosa serie. "Hago obras de teatro y me gusta que la gente venga, que pague entrada. No puedo enemistarme con la gente, porque la gente me quiere. Soy parte de unas series que ven millones de personas de cualquier ideología", explica. "Yo no me puedo quedar con una ideología. Tengo la suerte de haber podido ver realidades tan diferentes que valoro mucho lo privilegiado que soy. Y nunca he tenido que pagar peajes, no he ido a estrenos a darle a la gente palmaditas en la espalda, no he lamido culos que no quiera lamer".