Matthew McConaughey es puro carisma. En los 2000 la industria solo le ofrecía papeles de galán en comedias románticas, pero se arriesgó a estar años sin trabajo para cambiar su imagen
Nacido en Texas, Estados Unidos, en 1969, este miércoles 4 de noviembre cumple 57 años y en plena forma Matthew McConaughey, uno de los actores más carismáticos de Hollywood. Con su nueva serie de comedia, Brothers, recién finalizada en Apple TV y varios nuevos proyectos en el horizonte, el intérprete sigue sumando títulos a una trayectoria artística que ya supera los 90 papeles y que se remonta a principios de los 90, cuando empezó a recibir sus primeras oportunidades delante de las cámaras.
Al principio todo iba bien, pero en los años 2000 la carrera de McConaughey comenzó a virar a un tipo de papeles muy diferentes a los que interpreta a día de hoy. Hollywood comenzó a verle como el galán perfecto de una comedia romántica y el actor quedó encasillado en ese tipo de papeles hasta que se dio cuenta que solo estaba en su mano tratar de darle la vuelta a la situación aunque eso supusiera arriesgar lo que había conseguido.
En la segunda década de los 2000, Matthew McConaughey empezó a ser mucho más selectivo con sus proyectos y la situación no tardó en ponerse a su favor. Sus papeles en películas como The El inocente, Bernie, Killer Joe, Mud y Magic Mike, entre otras, no solo le permitieron trabajar con directores independientes como Richard Linklater o Steven Soderbergh, sino qu le brindaron buenas críticas y permitieron que Hollywood le viera con otros ojos. El punto álgido llegó en 2013 con uno de los papeles protagonistas en Dallas Byers Club, con el que ganó el Oscar a Mejor actor.
"Durante unos años, sentía que estaba haciendo algo que me gustaba: comedias románticas y de acción. Pero, creedme, me di cuenta de que había otras propuestas que no llegaban. Y, si llegaban, eran proyectos independientes con una remuneración mucho menor y sin nadie realmente dispuesto a respaldarlos", explicó en una entrevista con Deadline con motivo del éxito de True Detective, sin duda otro de los grandes trabajos de su carrera.
Pero el actor "sabía que podía decir que no a lo que venía haciendo" y eso fue lo que hizo. Al principio el trabajo escaseó, pero luego comenzaron a llegar propuestas:
Al rechazar esas ofertas, era consciente de que el trabajo iba a escasear durante un tiempo... Pasó un año y medio y seguía sin surgir nada. A los dos años, de repente, a mi parecer, me convertí en una opción interesante para algunos buenos directores
"No busqué una nueva imagen; más bien, me deshice de la que tenía", puntualizó. "Al desprenderme de esa imagen, encontré el anonimato. Y el anonimato es algo positivo para un actor, tanto por cómo lo percibe el público como por la forma en que se elige a los intérpretes para determinados papeles. [...] En cuanto a las comedias románticas, pensé: 'Bueno, han sido divertidas, pero ya no me suponen el desafío que busco'. Así que decidí retirarme a un segundo plano y empezar a decir 'no' a cosas a las que antes no me negaba. No sabía cuándo terminaría esto ni cuánto tardarían en aparecer proyectos que realmente me apasionaran. Solo esperaba que llegaran. Y así fue, un par de años después".