Estuvo casi una década prohibido, pero por suerte nadie se volvió a tirar por la ventana. Eso sí, para cuando volvió, los fans se tuvieron que poner al día a toda velocidad porque ni siquiera Nintendo podía sacar sus juegos
Es difícil entender la fiebre por Pokémon a inicios de los 2000 si no estuviste ahí: mientras que unos jugábamos y veíamos el anime de manera compulsiva, otros creían que era una obra satánica, buscándose todo tipo de recovecos para acusar a Nintendo de no preservar la salud de sus consumidores. Por ejemplo, hubo una corriente que afirmaba que los Pokémon eran demonios traídos a la vida por magia espiritista. Lo de siempre: miedo a lo que no conoces.
Turquía, no te elijo a ti
Uno de los ejemplos más claros de este miedo a Pokémon vino de Turquía, país donde empezó a emitirse el anime con normalidad el 31 de enero de 2000. Tan solo diez meses después, el 27 de noviembre, Seda Aykanat, una niña turca, se tiró por el balcón de su casa y se rompió una pierna imitando (aparentemente) a los personajes de la serie y queriendo volar. Era el segundo caso en muy poco tiempo, después de que un niño de 4 años también se rompiera la pierna al intentarlo.
Osman Durmus, el ministro de salud de Turquía en aquel momento, montó un equipo de expertos para investigar el efecto de Pokémon en los niños, y la conclusión estuvo clara: distancia a los niños de la realidad y les confunde al presentarles héroes buenos y malos, quitándoles la sensibilidad ante la violencia. Así pues, el gobierno de Turquía se puso manos a la obra para bajar la fama de Pokémon y, finalmente, poder prohibirlo.
El anime terminó, pues, en el episodio 105, Charizard congelado, y se volvió a emitir desde el principio una y otra vez hasta que los niños dejaron de verlo. Entonces fue el momento de prohibirlo salvo pena de multa, que algunas cadenas, como Star TV, se arriesgaron a pagar, emitiendo episodios nuevos desde mayo de 2004 (el Concilio Supremo de Radio y Televisión de Turquía les prohibió seguir estrenando capítulos en junio de 2005).
Poco a poco, su éxito decayó y, cuando creyeron que ya se podía volver a emitir, volvieron a hacerlo: actualmente, Turquía recibe sin problemas el anime, los videojuegos y el juego de cartas, pero claro, después de años de olvido absoluto. Nunca nadie ha vuelto a saltar por el balcón emulando a Charizard. Esas visitas al hospital que se ahorraron.