La actriz y cantante mexicana destacó muy pronto en el mundo de las telenovelas. A comienzos de 2010 se retiró por motivos personales
Hubo una época en que todo el mundo conocía a Allisson Lozz. Gracias a su carisma natural se hizo un hueco muy pronto en telenovelas mexicanas. Comenzó su trayectoria en la televisión con apenas 10 años al participar en la primera edición del reality show musical Código F.A.M.A. en el año 2002. Su carisma la llevó rápidamente a formar parte del elenco del fenómeno infantil Alegrijes y rebujos, y poco después se integró a la exitosa telenovela juvenil Rebelde, lo que consolidó su popularidad en Televisa. Con tan solo 15 años, Lozz alcanzó su primer papel protagónico en Al diablo con los guapos, perfilándose como una de las actrices con mayor proyección de la cadena.
Tenía un prometedor futuro por delante. Al igual que sus compañeros, gozaba de popularidad en medio mundo y los mexicanos la reconocían y respetaban. Pero en 2010 todo cambió. Anunció su retiro definitivo del mundo del espectáculo.
Se convirtió en testigo de Jehová
Años después, la ahora exactriz confesó los motivos detrás de su decisión. "No acababa una novela cuando yo ya estaba para otra y era la urgencia que yo tenía de mantener a mi familia, de tenerles un lugar donde vivir, de tener un techo para ellos. Eso que uno carga durante tantos años siendo una niña a veces eso lo marca a uno", aseguró a People. Lozz reveló que, durante sus años de mayor fama, vivía una situación económica precaria y sentía la urgencia constante de enlazar una producción tras otra para poder mantener a su familia y asegurarles un techo.
Yo durante 10 años estuve entrando y saliendo de una novela tras otra y no tenía tiempo de nada y si tú dejas de trabajar dejas de tener dinero, entonces dejas de comer
Buscó entonces un rumbo diferente, algo que le llenara más que la vida ante las cámaras, y lo encontró en la religión: Allison se convirtió en testigo de Jehová, lo que cambió por completo sus rutinas.
En 2011 -con apenas 20 años- se casó con Eliu Gutiérrez y se estableció en Colorado, Estados Unidos, donde formó una familia junto a sus dos hijas, London Rose y Sydney. Dejó atrás su nombre artístico para ser conocida en su nueva vida como Allisson Gutierrez.
Lozz comenzó a liderar proyectos en el ámbito de la nutrición y el cuidado personal, trabajando como directora de ventas independientes para marcas de cosméticos como Mary Kay y Farmasi. Su dedicación rindió frutos excepcionales, y en 2022 anunció orgullosa que había ingresado al codiciado "Club de millonarios" de Farmasi. Al reflexionar sobre sus logros económicos, afirmó en sus redes sociales: "No es el cheque, es la libertad de tiempo".
Trabajando como actriz, Allison confesó que el sueldo máximo que había recibido era de 3.500 dólares. Con su nueva faceta empresarial había llegado a los 15.000 dólares en un mes.