Llegó a vender casi 2 millones de copias en su primera edición y fue el hombre más rico de Japón, pero el mayor genio del manga solo quería huir de la fama
Randy Meeks
-Redactor de cine y series
Juntaletras acomodado, redactor con gato eterno en las piernas, tuitero irredento, millennial orgulloso a su pesar. Respira cine, cree que no hay película mejor que 'El crepúsculo de los dioses' pero en su colección de Blu-Ray no falta 'Super Mario Bros'. La de los 90.

Akira Toriyama se convirtió en uno de los hombres más queridos de todo Japón, y ahí estuvo precisamente su mayor problema: él no quería ser reconocido. Tan solo que le dejaran dibujar 'Dragon Ball' en paz y seguir con su vida

La industria del manga se ha empeñado en que siempre hay que ir a más, siempre hay que ser más importantes, más productivos, mejores. Sin embargo, hubo un mangaka que rompió con la norma y siempre quiso pasar desapercibido: la obsesión por el anonimato de Akira Toriyama llegó a tal punto que, cuando su editor Takeda le dijo que en un periódico le habían llamado "el mangaka olvidado", este hizo un gesto de triunfo. Y si crees que es exagerado, espera a ver la penuria que tuvo que pasar durante su época de mayor éxito.

Ya se han casao

Ni el propio Toriyama esperaba nunca que Dr. Slump, la serie de humor que hizo sobre un científico, Sembei, y su hija robot, Arale, tuviera el menor de los éxitos. Sin embargo, su primera edición en tomo vendió 1,9 millones de copias y acabó amasando muchísimas más, convirtiéndose en el número uno... ¡Incluso antes del lanzamiento de Dragon Ball! Este manga (y sobre todo este anime) le hizo definitivamente millonario, con una fortuna que se calculaba entre los 50 y los 60 millones de dólares.

Sin embargo, incluso antes de este éxito loco tuvo su Vía Crucis personal: se hizo tan conocido por Dr. Slump que el día de su matrimonio con la también mangaka Yoshimi Kato, la prensa entró en la ceremonia e hizo fotos indiscretas... porque la fecha coincidió con el día en que se supo que había ganado unos 540 millones de yenes el año anterior, convirtiéndose en uno de los autores mejor pagados de Japón.

Después de aquello, que impidió a Toriyama tener la ceremonia tranquila con la que había soñado, apenas dio entrevistas en la prensa y se alejó todo lo posible del foco público, dando declaraciones tan solo desde el propio manga y dibujado como su personaje, Tori-bot. Al final, no pudo evitar que medio mundo le adorara... pero, desde luego, le hubiera encantado dedicarse solo a dibujar y que no hubiera mayores consecuencias. Al fin y al cabo, según el mismo, solo era un tío que escribía y dibujaba manga, y jamás comprendió tanto revuelo a su alrededor.

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