No sé las veces que he visto Regreso al futuro, pero el reestreno de la primera película de la trilogía en las salas de cine con motivo de su 40 aniversario era un plan demasiado irresistible, puesto que suponía disfrutar del visionado del largometraje en pantalla grande por primera vez.
Y una vez más, aún tratándose de una de las películas más queridas de mi infancia que más veces he visto a lo largo de mi vida, el nuevo visionado del filme, ver Regreso al futuro otra vez me ha hecho descubrir un detalle inesperado en el que nunca había caído. Y no porque fuera especialmente difícil darse cuenta, sino, sencillamente, porque nunca me lo había planteado.
En la mayor parte de la película, cuando Marty viaja por accidente a 1955 e intercede en el momento en que sus padres se conocen poniendo en peligro su existencia y la de sus hermanos, el joven protagonista tiene que interactuar con las versiones pasadas de sus propios padres, George y Lorraine McFly, interpretados por Crispin Glover y Lea Thompson.
Al principio del largometraje ya habíamos visto a George y Lorraine en sus versiones de 1985, con 30 años más, pero para esas escenas los actores fueron maquillados y peinados para parecer más mayores. En realidad, Crispin Glover y Lea Thompson eran jóvenes cuando interpretaron a los padres de Marty McFly y, de hecho, Michael J. Fox era varios años mayor que el actor que interpretaba al padre de su personaje.
Universal Pictures
Nunca lo había pensado hasta ver en pantalla grande la icónica escena en la que Marty se sienta al lado de su padre en la cafetería y ambos realizan los mismos gestos, pero nada más salir del cine lo busqué: Michael J. Fox nació en 1961 y tenía 23 años cuando sustituyó a Eric Stoltz como protagonista de Regreso al futuro, mientras que Crispin Glover, nacido en 1964 tenía solo 20 años. Por su parte, Lea Thompson tenía prácticamente la misma edad que Marty, ya que apenas se llevan unos días de diferencia de edad.
Asimismo, quizá te sorprenda el dato de que aunque Doc Brown parecía un anciano loco, Christopher Lloyd solo tenía 46 años cuando rodó Regreso al futuro.
En la siguiente película de la trilogía, los personajes volvieron a ser envejecidos para versiones aún más futuras de sí mismos, ya que Marty viajaba a 2015, 30 años en el futuro, en Regreso al futuro 2. En la película, el propio Michael J. Fox interpretó una versión envejecida de sí mismo.
Para conseguir el efecto, el equipo de maquillaje hizo una excelente labor de maquillaje, pelucas y prótesis para simular una mayor edad.