"Decidí no hacerlo": Robin Williams se negó categóricamente a interpretar este tipo de papel
Sara Heredia
Sara Heredia
-Redactora jefe SensaCine
Cargada con una mente abierta y mucha curiosidad, explora cualquier documental, película, serie y miniserie que empiece a hacer ruido.

El actor se convirtió en una leyenda gracias a papeles familiares y simpáticos. Tomó una decisión muy importante para mantenerse dentro de la imagen

Eva Rinaldi

Robin Williams está íntimamente ligado a nuestra infancia. Gracias a personajes como la Señora Doubtfire, Alan Parrish de Jumanji o el excelente Genio de Aladdín se ha ganado un lugar en el corazón de todos los que crecieron en los 80 y 90 -y posiblemente otras generaciones también, su alcance es prácticamente universal-. Williams ya venía de triunfar en la comedia, un mundo en el que comenzó y que impulsó su carrera, pero después supo como mantener una imagen simpática tras 38 años de actividad profesional. Incluso con roles serios y dramas.

Y eso fue, en parte, gracias a una decisión que tomó muy conscientemente. Si te detienes un momento a analizar en su filmografía no encontrarás ni una sola película de violencia explícita, tiros o persecuciones. En cierto momento de su vida, Williams eligió no aceptar ese tipo de producciones. Así lo declaró en una entrevista con US Weekly: "Hay una decisión consciente sobre lo que no he podido hacer".

La única película que hice con un arma automática fue 'Sufridos ciudadanos', y era una comedia. No creo que jamás pueda volarle la cabeza a alguien

Las películas con armas y muertes en pantalla, simplemente, no encajaban con Williams. Ni los estudios ni el público le veían como el próximo héroe de acción de franquicias estilo Rambo o James Bond. Él tampoco lo perseguía, para ser sinceros. "La única aventura que he hecho es Jumanji, que consistía, ya sabes, en animales virtuales: huir de un rinoceronte. En aquella época, era un camionero con un palo", continuó recordando en la entrevista.

Columbia Pictures

Williams empezó a destacar en el mundo de la comedia por su increíble capacidad para la improvisación y por su energía desbordante. De hecho, su amigo Christopher Reeve, con el que estudió en Juilliard, dijo de él que decir que "estaba encendido sería quedarse muy corto" y recuerda su forma de hablar a mil por hora. Que sus primeros papeles fueran en comedias era una evolución natural, pero, pasado un tiempo, los estudios de cine se dieron cuenta de que valía para mucho más.

"Siempre me ha tocado una mezcla de cosas: películas infantiles, que disfruto haciendo; dramas serios; comedias disparatadas. Es bueno, porque no parece haber una categoría específica de la que me envíen la mayoría. Pero cuando hice El club de los Poetas Muertos, se abrió una categoría específica", reflexiona el actor, "Creo que hay una decisión muy consciente cuando algo me afecta así, cuando tienes personajes que intentan conectar con los demás".

Puede que muchos de nosotros le recordemos por Jumanji, pero sus papeles más relevantes y que aún resuenan en nosotros son los interpretados en El indomable Will Hunting (1997), donde da vida a un terapeuta que ayuda a un joven con un alto cociente intelectual que ha preferido ganarse la vida como trabajador de la limpieza en el MIT; y el ya citado profesor John Keating de El club de los poetas muertos. Ahí, además de ganarse aún más el cariño de la audiencia, aumentó su reputación como intérprete.

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