En lo que al cine respecta, hay una cosa tremendamente valiosa para Joachim Trier (Dinamarca, 1974). "Es vergonzoso lo mucho que me importa conectar con el público y la gente", afirma en SensaCine en el pasado Festival de Cine de San Sebastián. "No", se corrige. "No estoy avergonzado. Estoy orgulloso. Eso que he dicho es una tontería". El espectador es algo que el cineasta tiene muy presente y eso, claro, tiene sus desventajas. "Me preocupo mucho y tengo que protegerme un poco". Trier no lee críticas de sus películas, pero tiene gente a su alrededor que le cuenta las reacciones que están teniendo. Por eso sabe que Valor sentimental, su último proyecto, está recibiendo unas muy buenas. También por eso debe estar al tanto de que es una de las favoritas para los Oscar 2026.
Valor sentimental, que llega a los cines españoles el 5 de diciembre tras hacerse con el Gran Premio del Jurado en Cannes, es la historia de una familia. Gustav Borg es un cineasta que se reencuentra con sus hijas Nora y Agnes después de un tiempo alejado de ellas. Física y emocionalmente. El detonante es la muerte de su madre, la exmujer de Gustav. No solo vuelve para dar el pésame. Ha escrito el guion de una película que habla sobre su pasado y quiere que Nora, actriz de profesión, interprete a la protagonista.
"En esta película, esa es una pregunta importante", dice Trier sobre la génesis del proyecto. Este es su sexto filme como director. El cineasta se volvió muy popular hace unos años con La peor persona del mundo (2021), que le llevó a conseguir su primera nominación al Oscar a Mejor guion original. La película también se coló en la categoría de Mejor película internacional. En Valor sentimental, muchas cosas se mezclaron en el origen del relato. Trier viene de una familia de cineastas. También ha tenido dos hijos. Ahí ya hay un par de elementos de la trama. Otro aspecto es que quería volver a trabajar con Renate Reinsve, la protagonista de La peor persona del mundo. Primero pensó en su personaje, Nora, luego llegó el de Agnes, a la que da vida Inga Ibsdotter Lilleaas. Entonces aparecieron las preguntas: ¿Por qué estas dos hermanas creen que su familia es tan diferente? ¿Quiénes son sus padres? Ahí es cuando entró en escena el otro gran jugador de la historia: el padre. "Necesitaba un actor muy cálido para crear contraste", recuerda Trier. Stellan Skarsgård era la elección perfecta. "Luego, de repente, tienes una historia". Contado así, hasta parece fácil.
Hay una grieta en la pared: 'Valor sentimental', el léxico familiar de Joachim Trier, es una de las mejores películas del año | San Sebastián 2025En el corazón de Valor sentimental está también el lugar que ha visto evolucionar la relación entre padre e hijas: la casa familiar. "Da esta perspectiva de lo corta que es una vida porque, para una casa que vive 150 años, la gente solo entra y sale", explica Trier. "Esta familia no tiene tanto tiempo porque el padre está haciéndose viejo y... ¿van a ser capaces de conectar o no? Esa es la pregunta que está haciendo la película".
Stellan Skarsgård: Un artista interpretando a un artista
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Cuando su propia hija rechaza su proposición, Gustav Borg se encuentra con una película entre manos y sin actriz protagonista. Hasta que Rachel Kemp, una intérprete estadounidense de Hollywood encarnada por Elle Fanning, ve su anterior filme y quiere trabajar con él. "He visto muchas películas que me han hecho querer trabajar con directores, pero soy un poco tímido", reconoce Skarsgård (Suecia, 1951). "Nunca se me ha dado bien tener sueños futuros. Dejo que vengan". Valor sentimental llegó a su vida justo de esa forma. Sin pedirlo. Trier escribió el personaje específicamente para él. "Es un halago", dice. "Pero solo es un halago si es bueno. Me contuve un poco al principio, pero lo acepté inmediatamente en mi mente".
Una idea se le pasó por la mente a Skarsgård cuando empezó a trabajar en el papel. "Quizá debería hacer el retrato de un director y vengarme un poco de la gente", reconoce. El problema es que llamar director a Gustav es impreciso: es un artista. "Es como yo, yo también lo soy". Añade: "El conflicto que él tiene como artista lo tienes cuando sientes pasión por tu trabajo y siempre acabas en conflicto con la vida familiar, pero no puedes negar tu vida profesional porque si dejas de actuar o de pintar o de hacer música ya no eres tú y puede que tu mujer se divorcie por esa razón".
El personaje de Gustav es interesante y complejo. "Es alguien muy bueno con los sentimientos en su trabajo", describe. "En eso es diferente a mí. Es de una generación más vieja. Es incapaz de hacerlo en su vida privada. Lo intenta, pero es muy torpe, lo que es algo cómico. Te ríes mucho, pero es triste que no pueda hacerlo. Muchos hombres son así. Se alejan de eso".
Los hombres y los sentimientos
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Skarsgård es el patriarca de un clan de actores entre los que se encuentran Alexander Skarsgård y Bill Skarsgård. "Tengo una relación diferente con mis hijos que la que tiene Gustav con las suyas y eso es porque les muestro todo, les enseñé todo desde el principio. Pasaron la pubertad cuando tenían tres años. Sabían que era falible, que hacía el tonto, pero que también era amable", confiesa. Lo de que hayan acabado siendo actores vino solo. "No les dije que lo hicieran", afirma. "No les di consejo, pero vieron que me lo pasaba bien haciéndolo".
En el personaje de Gustav Borg está la clave para entender el cine de Trier. "Vengo de una tradición de cine más humanista. No estoy interesado en los antagonistas", explica. "Intentar entender al padre complicado es lo que me interesa". Gustav es un ejemplo de un hombre que pertenece a una generación en la que la inteligencia emocional estaba vetada.
Creo que el arte, en su mejor expresión, puede ser un lenguaje diferente entre las personas
"No quiero generalizar", subraya Trier. "Hay muchos hombres que son muy emocionales, pero creo que, generalmente, incluso en la sociedad moderna europea, al menos en Noruega, a muchos se les pide, indirectamente por la sociedad o por las relaciones familiares, ser funcionales, arreglar cosas, encontrar soluciones. Eso puede hacer que los hombres se vuelven muy molestos", explica. "Intentamos arreglar cosas. En plan: 'Tienes este problema, vamos a intentar esto'. Es una reacción de pánico constante para salvar a una mujer de un problema cuando una mujer, quizá, necesite otra cosa. Quizá las mujeres, a veces, necesitan que podamos compartir los sentimientos". Este aspecto atrae a Trier en un personaje como Gustav, que es incapaz de conectar con sus hijas. "También creo, profundamente, que entiende más de lo que se permite decir y esa es su gran pena".
La película que Gustav prepara es su forma de rendición y de expresar lo que le pasa por dentro. "Creo que el arte, en su mejor expresión, puede ser un lenguaje diferente entre las personas", dice Trier. "Sabemos que en las familias hay transferencia entre padres e hijos. Los padres pueden transmitir dolor sin hablar, una sensación de trauma, porque nos interpretamos no solo con lo que decimos, sino con nuestra vida en común. En ese espacio también existe el arte, en el espacio de lo no hablado. Existe la posibilidad de que algo se transfiera", reflexiona. "Cuando vamos al cine, esperamos poder mostrar y sentir empatía con personajes que nos son completamente desconocidos. Esperamos poder ver al otro en la película". Sobre esto mismo, Trier plantea preguntas en Valor sentimental. "¿Cómo funciona? ¿Por qué a veces, al terminar un libro o una película sentimos algo muy fuerte que no sabemos cómo expresar con palabras? Suelo decir que cuando la gente ve mis películas, no necesitan explicar nada. Si sienten algo, me alegro".
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"No creo en la cualidad curativa de una película", apunta Skarsgård. "Puede que tenga una cualidad curativa para el hombre que la hace como terapia, pero en lugar de hacer una película podría irse a hacer running. La importancia del arte es que... es como la ciencia que no sabes todavía para qué usarla. Me refiero a ciencia con la que creas los cimientos para la ciencia que viene después. No sabes hacia dónde se va a dirigir, pero significa explorar lo desconocido por necesidad. La humanidad sería muy triste sin ella".
En otra cosa que no cree Skarsgård es en los finales. "Valor sentimental no trata sobre resolver un problema", dice. "No termina con lo que los americanos llaman 'cierre', que es una palabra horrible. Eso no existe. La película muestra esperanza porque han empezado algo. Han iniciado un proceso y hay que perdonar. Tienes que perdonar a tus padres y los padres tienen que perdonar a los hijos porque todo el mundo tiene fallos".
El lenguaje personal del cine
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Trier se describe como "una mezcla danesa y noruega". Nació en Copenhague (Dinamarca), pero creció en Oslo (Noruega). La mezcla no es solo geográfica, también genética: su padre es danés y su madre noruega. "La particularidad de la cultura en la que crecí me hace expresarme de forma más libre. Creo que eso es algo de lo que me estoy dando cuenta". La pregunta va sobre el lenguaje porque, originalmente, la película que Gustav se propone hacer va a rodarse en noruego, pero la llegada de Rachel Kemp lo cambia todo al inglés. No es la primera vez que Trier trabaja en otro idioma que no es el suyo. Dirigió El amor es más fuerte que las bombas (2014) en inglés.
"Hay pequeñas diferencias", dice sobre usar otro lenguaje. "Eso no significa que no fuese capaz de hacer una película personal en un idioma diferente. Simplemente tendría que centrarme en ella de forma diferente. Crecí con cineastas europeos como Pedro Almodóvar. Mi madre me llevaba a ver sus películas cuando era joven y yo pensaba: 'Guau'. Ese es un mundo muy específico que va más allá de lo que es España. Es el suyo, es su mundo. También sentí, por ser tan específico, que podía adentrarme en él. Me gusta la especificidad. Me da la libertad de sentir otras frecuencias dentro de mí con sus colores y las emociones de los personajes. Me sentí liberado. Me gusta que la gente tenga su lenguaje particular en el cine".
Crecí con cineastas europeos como Pedro Almodóvar. Mi madre me llevaba a ver sus películas cuando era joven y yo pensaba: 'Guau'. Ese es un mundo muy específico que va más allá de lo que es España. Es el suyo, es su mundo
Rachel Kemp no solo provoca un cambio de idioma, también de financiación. Netflix entra en juego y, durante una entrevista promocional, el periodista pregunta si la película va a estrenarse en cines. Gustav reacciona de forma tajante: sí. ¿Qué clase de pregunta es esa? "Creo que Netflix ha apoyado y creado a grandes cineastas y han hecho grandes películas", dice Trier sobre si eso es un comentario personal incluido en el filme. "Desearía que proyectaran más sus grandes películas en los cines y que les hagan promoción y que ayuden a las salas a crecer y a funcionar en nuestra sociedad. Eso es todo. No les odio. Solo me gustaría que Ted Sarandos y este grupo de gente con mucho talento... He oído rumores de que puede que cambien, de que puede que estén más interesados en la gran pantalla. Veremos lo que pasa".
Las críticas y el público
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A Trier le gustaría poder llevar mejor las críticas negativas de sus películas. "Hubo un par de ellas en Noruega que no les gusté mucho y no les gustaron las películas que he hecho en el pasado y piensan que soy idiota y no les gusta mi estilo. Me hace daño", reconoce. "Desearía ser frío y tener la piel dura y que no me importara".
Antes de que lleguen las críticas, primero tiene que haber una película y es en el proceso de creación cuando Trier tiene que protegerse más. "Cuando estoy haciendo películas tengo el sueño de conexión con un espectador abstracto", dice. "No le conozco, pero espero que haya muchos más que se abran". Otra cosa que siempre le ocurre es la curiosidad, el descubrir la reacción de la gente a su propuesta. "Es difícil empezar diciendo que te importa la reacción. No es lo mismo decir que estoy intentando hacer una película que guste a todos. Cuando la hago, también trato de ser muy específico y pensar que sé que necesito hacerlo de esta forma y que no me importe una mierda, durante un momento, lo que piensa la gente. Luego, cuando está hecha, ya pregunto: '¿Está esto bien?'. Son fases diferentes del proceso".
Si los actores publicaran críticas sobre sus experiencias con los directores, la de Skarsgård no haría el mínimo daño a Trier. "Es un hombre amable y maravilloso", dice el actor sobre trabajar con el cineasta. "Organiza todo de forma meticulosa a tu alrededor y nos da una libertad gigantesca. Es un set muy feliz". Y solo así es como el actor entiende el cine. "Para mí, actuar y hacer películas es como ser un niño jugando en un cajón de arena. Tienes que pasártelo bien porque cuando te lo pasas bien es cuando más creativo eres. También cuando te sientes seguro".