Es inevitable pensar en Avatar y sus secuelas como las producciones cinematográficas más caras de la historia, pero, por mucho que el ambicioso proyecto de James Cameron haya costado aproximadamente mil millones de dólares hasta la fecha, también es de calle el más lucrativo y ya lleva recaudados más de 6.500 millones de dólares a nivel global entre las tres películas estrenadas hasta la fecha.
Sin embargo, la película con el récord Guinness de ser la película en 3D de acción real más cara de la historia es exactamente la otra cara de la moneda. En el año 2012 batió el récord con su hinchado presupuesto y luego también el de ser la película con más perdidas de la historia.
Estamos hablando de John Carter, la película de ciencia ficción de Walt Disney Studios que 14 años después sigue siendo el mayor desastre cinematográfico en términos económicos.
Según el sitio web oficial Guinness de los Récords, "el 8 de mayo de 2012, John Carter (2012) se convirtió oficialmente en el mayor fracaso de taquilla de todos los tiempos, cuando Walt Disney Company publicó su informe de resultados del primer trimestre de 2012, que calculó las pérdidas generadas por el bajo rendimiento de la película en 161 millones de dólares".
De hecho, John Carter sigue siendo la cinta con más pérdidas incluso ajustando las cifras a la inflación, por delante de la segunda en la lista, La Isla de las cabezas cortadas de 1995, que tuvo unas pérdidas de 104 millones -147 millones ajustados a la inflación- de dólares,
En John Carter el veterano de la Guerra Civil, John Carter (Taylor Kitsch), se encuentra repentinamente un día en un planeta extraño, por razones que no es capaz de explicar. El protagonista no tarda en descubrir que este planeta, al que los nativos llaman Barsoom, es Marte, que alberga las culturas y criaturas más insólitas y que está amenazado con laestrucción por parte de estos mismos seres. Al final, una guerra encarnizada se desata entre las culturas y los pueblos, mientras que la supervivencia de este mundo y sus habitantes depende de Carter.
A pesar del batacazo, Taylor Kitsch, su protagonista, ha empezado a mirar al pasado sin culparse de lo ocurrido. "Hay tantos engranajes en esa rueda de las películas, tío. Soy, literalmente, una pequeña parte de ella. No sé si fue el ritmo, o un millón de cocineros en la cocina, o que simplemente no cuajó", explicaba a The Guardian el pasado año 2025. "Diste lo mejor de ti. Estoy orgulloso de cómo dirigí ese rodaje. Sigo adelante".