El 8,8% de la población de España es "telefóbica": "la televisión absorbe atención y aísla"
Sara Heredia
Sara Heredia
-Redactora jefe SensaCine
Cargada con una mente abierta y mucha curiosidad, explora cualquier documental, película, serie y miniserie que empiece a hacer ruido.

Ya en el balance anual de 2025, los expertos alertaban de un salto importante: 209.000 personas no sintonizaron la televisión convencional ni un solo instante durante los 365 días del año, la cifra más alta de los últimos tiempos

Gemini

Muchos de los que crecimos en los 80 y 90 lo hicimos con una pantalla encendida en el salón casi de manera permanente. El televisor era el rey de la casa y lo que muchas veces reunía a todos los miembros de la familia a determinada hora. Algunos lo hacían para ver capítulos de Médico de familia, otros para el partido de fútbol y también había los que lo ponían a la hora de comer para ver Los Simpson. Pero la televisión está siendo destronada.

Un fenómeno silencioso pero imparable se está consolidando rápidamente en la sociedad: el de los "telefóbicos". Según los últimos datos de audiencia compartidos por Barlovento correspondientes al mes de febrero de 2026, un total de 4.187.000 españoles, lo que representa el 8,8% de la población, no ha visto ni un solo minuto de televisión tradicional en todo el mes.

Esta cifra confirma una tendencia a la baja que viene gestándose desde hace años. Ya en el balance anual de 2025, los expertos alertaban de un salto importante: 209.000 personas no sintonizaron la televisión convencional ni un solo instante durante los 365 días del año, la cifra más alta de los últimos tiempos. Hoy, que casi 4,2 millones de personas den la espalda por completo a la programación durante un mes evidencia que ignorar la "tele de toda la vida" ha dejado de ser una rareza para convertirse en un nuevo y arraigado hábito de consumo.

Las voces del apagón: falta de interés, crianza y vida offline

Las estadísticas de las consultoras se ven reflejadas en la realidad de los ciudadanos. Para una creciente generación de adultos jóvenes y de mediana edad, la televisión lineal simplemente ha dejado de tener cabida en sus apretadas rutinas.

"La televisión en abierto no suele echar cosas que me interesen", explica Miguel, de 41 años. En su casa, la radio ha sustituido a la pequeña pantalla durante las noches, una costumbre que contrasta radicalmente con las cenas familiares de su infancia. Para él, la renuncia a la parrilla televisiva se traduce directamente en más tiempo libre de calidad. "Desde luego, si no ves la televisión tienes tiempo para hacer otras cosas", asegura, destacando que este hábito le ayuda a poder leer hasta 50 libros al año y dedicar tiempo a la consola Nintendo Switch.

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Otros ciudadanos van un paso más allá y eliminan por completo el electrodoméstico de su piso. Es el caso de Nerea, de 30 años, quien afirma que no tiene televisión porque la considera un aparato demasiado grande que "absorbe atención y aísla". Su solución es usar un proyector oculto que solo despliega de forma muy controlada. "Suelo apagar mi proyector a las 22:15 como muy tarde. Mi ocio no está tan basado en lo digital, sino en lo manual", reflexiona, reivindicando la importancia de poner límites estrictos a los horarios de exposición audiovisual.

La crianza de los hijos es otro factor determinante en la decisión de apagar la tele de forma definitiva. Javier, padre de familia, basa su elección en las recomendaciones de la Asociación Española de Pediatría, que aconseja minimizar el uso de pantallas en los menores. "Digamos que he quitado tiempo de TV para trabajar y pasar tiempo con mis hijos. Creo que es un buen plan", afirma, conformándose con un consumo residual de podcasts o YouTube a través del ordenador portátil o el móvil. A Miguel le sucede algo similar: "entre que solemos tener otras cosas mejores que hacer en el poco rato libre que tenemos después de que se duerma nuestro hijo y que no nos ponemos de acuerdo, casi no vemos la tele".

Los mayores de 75 años pasan más de 6 horas diarias viendo canales convencionales

Mientras que un 8,8% de la población se desconecta voluntariamente, el consumo de la televisión tradicional sobrevive sostenido casi en su totalidad por las franjas de mayor edad. En febrero de 2026, los mayores de 75 años pasaron una media de 369 minutos (más de 6 horas) diarios frente a los canales convencionales. Por el contrario, la media nacional de visionado televisivo sigue cayendo hasta los 170 minutos diarios por persona, un 2% menos que el mismo mes del año anterior.

El diagnóstico es innegable. Para más de cuatro millones de españoles, la televisión ya no es una ventana al mundo, sino un simple mueble o, en el mejor de los casos, un monitor al servicio de internet. Que estas personas no consuman la televisión tradicional no significa que hayan tirado sus pantallas a la basura. El informe revela el imparable ascenso del llamado "Consumo Híbrido". En febrero de 2026, se registró una audiencia diaria exclusiva de 3.585.000 espectadores que encendieron su televisor únicamente para actividades ajenas a los canales en abierto o de pago tradicionales.

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