Debutó hace 39 años en un videoclip de Madonna. Ahora tiene un Óscar y es uno de los actores más respetados del mundo, ¿le reconoces?
Randy Meeks
Randy Meeks
-Redactor de cine y series
Juntaletras acomodado, redactor con gato eterno en las piernas, tuitero irredento, millennial orgulloso a su pesar. Respira cine, cree que no hay película mejor que 'El crepúsculo de los dioses' pero en su colección de Blu-Ray no falta 'Super Mario Bros'. La de los 90.

Aunque ahora libre 'Una batalla tras otra', lo cierto es que en su día estaba encasillado en papeles de traficante en series de segunda clase, y no consiguió salir adelante hasta que Pee-Wee le dio un papel en el cine. El resto es historia.

En 1987, Madonna era la mujer más famosa del mundo. Like a Virgin había sido número 1 en todo el mundo y True Blue, su tercer álbum de estudio, había mejorado todas las previsiones gracias a temas como Papa Don't Preach o Live to tell. El último single salido del disco fue La isla bonita, una canción que originalmente Michael Jackson llegó a rechazar, pero con la que Madonna hizo maravillas. Tanto, que se decidió que su videoclip no se iba a quedar corto, con referencias continuas a la cultura hispana. Lo que no imaginaba es que también iba a presentar al mundo a uno de los actores más reconocidos de la historia moderna.

El Benicio bonito

Y es que entre los más de 500 extras había un joven de 20 años, sentado en un coche, al que pagaron 150 dólares y que no tenía ninguna experiencia previa: un tal Benicio Monserrate Rafael del Toro Sánchez que acababa de empezar sus clases de actuación y se ponía por primera vez profesionalmente frente a las cámaras. Ese mismo año repetiría, en papeles tremendamente estereotipados, en series como Corrupción en Miami, Shell Game o Detective Privado. No saltó a la fama, precisamente.

En 1988, Paul Reubens le dio la oportunidad de debutar en el cine con la secuela de La gran aventura de Pee-Wee, El gran Pee-Wee, donde interpretó a Duke, el niño con cara de perro (esta no es una descripción mía, es el nombre del personaje). Se trataba de un papel muy secundario: Del Toro no tuvo su primera gran oportunidad hasta 1995, cuando, tras muchos secundarios, Sospechosos habituales le lanzó al éxito.

Paramount

Desde entonces, solo ha encadenado papeles icónicos: Miedo y asco en Las Vegas, Traffic, 21 Gramos, Sin City, Sicario y, últimamente, La trama fenicia o Una batalla tras otra. No sabemos si volvió a tener relación alguna con Madonna.

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